Laicismo y religión agresiva

¿Será un error de orador, un calentón de boca? ¿O la edad y el largo viaje? ¿O sus obvios intereses profesionales, hasta hacerle caer en un claro lapsus freudiano? El hecho es que Ratzinger nos alerta contra un gravísimo mal. inexistente. No se trata ahora del demonio o del infierno, en el que ya no creen ni los niños (en España, menos de un cuarto de la población). Hoy pretende crear alarma social contra un «laicismo agresivo», algo tan inexiste como una «democracia excesiva», de la que constituye una parte natural e imprescindible, democracia que antes condenaban por entero los papas, en favor del derecho divino absoluto de los monarcas (¡!), chollo que todavía reservan para sí mismos en su Vaticano. Quizá este Papa alemán quiso alertar contra un 'ateísmo agresivo', que en casos puntuales sí ha existido. Pero la honradez intelectual le habría obligado entonces a añadir que ha surgido casi siempre como a imitación o como reacción a una 'religión agresiva'. Ésta es una terrible peste endémica que daña al mundo entero desde hace milenios, y que ha servido de excusa sagrada para invadir continentes enteros, como el islam y el cristianismo hicieron con África y América y el resto del mundo, provocando también tantas trágicas guerras civiles religiosas; antes en Europa -tan recientes aún en Irlanda y España-, y hoy aún en el Medio Oriente.

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