Méndez de Vigo ya forma parte del Ejecutivo de Rajoy… y del ‘club’ del crucifijo

El ministro juró su cargo ante una gran cruz y sobre la Biblia, como hiciera también Catalá, a pesar de que Felipe VI cambió el protocolo; recientemente un alcalde del PP hizo lo mismo jaleado al grito de «con dos cojones»

Tras la salida por la puerta de atrás de José Ignacio Wert, el ministerio de Educación ya tiene a su relevo por la vía rápida. El nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, ha viajado de forma urgente desde Bruselas para asumir la agenda que le deja Wert, plagada de entuertos: desde la Lomce hasta un sector cultural maltratado o varias frentes abiertos también en las federaciones deportivas. De momento ha entrado siendo fiel a su perfil ultracatólico y ha jurado el cargo ante un gran crucifijo de plata sobredorada y con una mano en una Biblia y otra en la Constitución.

Un gesto que también repitió Catalá
El gesto de Méndez de Vigo de asumir el cargo ante una cruz es significativo en cuanto que lo ha hecho voluntariamente, porque Felipe VI cambió el protocolo para que los altos cargos pudieran asumir sus cargos sin esa obligación para caminar en la aconfesionalidad del Estado. Desde que el Rey cambiara el protocolo ha tomado posesión también Rafael Catalá como ministro de Justicia, y él también eligió hacerlo ante la cruz y con una mano en la Constitución y otra en la Biblia.

“Con dos cojones” 
En cuanto a la simbología en las tomas de posesiones llamó la atención tras las últimas municipales el caso del alcalde popular de Brunete (Madrid), Borja Gutiérrez, que paró la ceremonia de investidura ostensiblemente para pedir una cruz y luego acusó a Podemos de haberla quitado y de que ésta había quedado “escondida”. Según las crónicas de la prensa ultraconservadora el gesto Gutiérrez de Gutiérrez fue jaleado al grito de “con dos cojones” de algunos vecinos. El regidor asegura que le felicitan por la calle por ello.

El ejemplo edificante de Cotino
Otro popular al que le gustaba asumir sus cargos presumiendo de crucifijo y haciendo todo lo posible para que trascendiera era Juan Cotino. Un ejemplo muy edificante, y es que el exconseller y expresidente de las Cortes valencianas fue después imputado por los negocios de la Gürtel a costa de la visita del Papa sufragada -con sobrecostes- con dinero público.

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