Llamazares reclama del Gobierno un «gesto» que demuestre que quiere avanzar en la aconfesionalidad del Estado

Le exige que no se deje «condicionar» por la Iglesia Católica que añora el «nacional catolicismo» y mantenga la primacía de poder civil

El coordinador general de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, consideró hoy que el Gobierno tiene mañana en el Congreso, en el debate de la proposición no de ley impulsada por su grupo sobre las ceremonias de acatamiento y promesa de cargos y funciones públicas, una oportunidad para hacer un "gesto" para "demostrar hacia donde quiere llevar la nueva ley de Libertad Religiosa".

   En rueda de prensa, afirmó que esta iniciativa de ERC-IU-ICV es "muy básica" en relación a la aconfesionalidad del Estado, pero lamentó que "en este país, a pesar de que la Constitución refleja esa realidad aconfesional, sin embargo desde el punto de vista del funcionamiento y la simbología, es aconfesional".

   Para Llamazares, los "gestos son muy importantes" y agregó que, en este sentido un gesto por parte del Gobierno en esta materia sería "muy importante, porque significaría la voluntad del Gobierno de cambiar su política en relación al laicismo y la aconfesionalidad del Estado".

   A su juicio, esta iniciativa es un "test" para saber si el Gobierno, "al menos desde el punto de vista simbólico y de mínimos, pretende un nuevo camino a la separación entre Iglesia y Estado", al tiempo que recalcó que "hasta ahora la Iglesia ha tenido buenos resultados de su estrategia preventiva, y ha logrado que el Gobierno doble la rodilla".

GOBIERNO "INFLUENCIADO" POR LA IGLESIA CATÓLICA

   "Hasta ahora el Gobierno se ha dejado influir por la jerarquía eclesiástica más dura y mantener los privilegios de la Iglesia Católica. Se mantienen privilegios no aconfesionales en la financiación de la Iglesia Católica, en la educación y en el funcionamiento del Estado, que sigue mezclado con una determinada opción religiosa", planteó.

   Por todo ello, aseguró que mañana el Gobierno tiene la oportunidad de "demostrar hacia donde quiere llevar la nueva ley de Libertad Religiosa". "Si va en el sentido de asumir finalmente un carácter pseudoconfesional del Estado, o bien si cambia de registro y comienza a avanzar, también incluso desde el punto de vista simbólico, en la aconfesionalidad", expuso.

   Llamazares argumentó que al igual que en el Congreso de los Diputados jurar o prometer "no significa tener delante los símbolos de una determinada creencia religiosa", de la misma manera los miembros del Gobierno "no deben tener en la simbología de la toma de posesión crucifijos u otro tipo de simbologías religiosas, porque para eso es suficiente con la simbología civil de la presencia del texto constitucional".

   En su opinión, esto sería una muestra "mínima y simbólica" de la aconfesionalidad del Estado, y adelantó que después IU continuaría con otras iniciativas parlamentarias "pendientes, como la denuncia de los acuerdos con el Vaticano preconstitucionales de 1979, la modificación de la presencia de la enseñanza de la religión en las escuelas, y la financiación de la Iglesia Católica".

"NOSTALGIA DEL NACIONAL CATOLICISMO"

   Acerca de las afirmaciones de los cardenales Antonio María Rouco y Antonio Cañizares sobre la "tentación de declarar la muerte a Dios" y el "laicismo excluyente", el líder de IU consideró que esa "grandilocuencia" de la jerarquía eclesiástica apunta a la "nostalgia del nacional catolicismo y a una presión sostenida sobre el Gobierno, para que mantenga los privilegios de la Iglesia Católica en España".

   "Lo que ocurre no es que haya ninguna dificultad para la libertad religiosa, sino que una determinada confesión quiere mantener su situación de privilegio a toda costa, a través de la financiación, mantener la religión en la escuela como formación, y con el mantenimiento de un concordato preconstitucional", subrayó.

   Así, Llamazares exigió al Gobierno que "no se deje condicionar" por las presiones de la jerarquía de la Iglesia Católica y, por el contrario, "mantenga la primacía del poder civil, de la sociedad laica y aconfesional recogida en la Constitución".

   Finalmente, aprovechó para denunciar la actitud del embajador español en el Vaticano, Francisco Vázquez, y consideró una "aberración" que éste haya pedido que se marque la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta. "Hay pendiente un elemento adicional, y es que el embajador en el Vaticano sea un embajador de España allí, y no un nuncio del Vaticano ante España", remachó.

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