La rebelión de los cofrades

El Gobierno local es incapaz de recortar la subvención a la Semana Santa porque sabe que es un inversión en turismo y porque Cáceres tiene 9.000 cofrades, todo un ejército de votantes

POR muy laico que sea un político en Cáceres, por muy agnóstico o incluso ateo que se precie, le resultará imposible atreverse a meter la tijera en las subvenciones a la Semana Santa. Por eso no resulta extraño que el Gobierno municipal socialista haya escuchado el clamor del mundo cofrade y se disponga a pagar religiosamente su contribución al esplendor de la Semana Santa cacereña: 42.000 euros como subvención a la Unión de Cofradías. Las hermandades penitenciales de la ciudad se habían poco menos que rebelado, alzando la voz en forma de lamento y denuncia, tanto por el recorte municipal plasmando en sus presupuestos como por el retraso en el cobro de las subvenciones.
 
La alcaldesa Carmen Heras no ha querido entrar en una guerra de religión porque, entre otras razones, sabe que la perdería. Es muy poderoso el ejército al que habría de enfrentarse: 9.000 soldados de infantería cofrade, nada menos que el 10 por ciento de la población. 9.000 cofrades que, a ojos de un político, se presentan como 9.000 votantes. Los políticos suelen ver siempre electores donde cualquier ojo vería simples ciudadanos. En su permanente estado de ensoñación electoral les pasa como a Don Quijote en su permanente estado de delirio literario: ve gigantes donde sólo hay molinos. A excepción de Izquierda Unida, que vive en un Reino que no es de este mundo, tanto al PP como al PSOE no se les ocurriría faltar a una procesión: a los primeros por fervor religioso; a los segundos. por devoción cívica, al menos.
 
La guerra de religión estalló en Cáceres con la denuncia de la Unión de Cofradías por el retraso en el cobro de las subvenciones. Su queja era, en realidad, doble: la tijera se ha llevado 9.000 euros en el presupuesto municipal de 2009 respecto de la ayuda recibida en 2008, y, además, todavía no han recibido un euro de esa partida, que es del año pasado.
 
La alcaldesa ha reconocido, en un acto de contrición, que hay retrasos en los pagos debido a un problema de liquidez en las arcas municipales, pero que tal problema está a punto de resolverse con lo que, tranquilos, que llegará el dinero, aunque algo tarde. Al mismo tiempo, Heras ha garantizado que no aplicará tal recorte de subvenciones respecto a la cantidad de 2008 gracias a una compensación que llegará a las cofradías a través del Consorcio Cáceres 2016.
 
Turismo
Además, la alcaldesa revalida su fe en la Semana Santa y hace hincapié en su vertiente social, cultural y turística hasta el punto de situar el acontecimiento en el plano de la promoción de la candidatura de Cáceres 2016. Con ello garantiza que no habrá tampoco recortes en 2010, aunque la cantidad de este año todavía no se ha cuantificado. El recorte de 2009 (de 42 a 33 millones) fue obra del laicista Pavón (no sabemos si ateo porque no se pierde, como público, ninguna procesión) cuando formaba parte del equipo de Gobierno. El segundo tijeretazo, el que aparece en los presupuestos de 2010 (de 33.000 a 26.000 euros), ha sido obra del concejal de Hacienda, Lorenzo Calle, no por frialdad religiosa sino por ardor de ahorro y saneamiento financiero. Aplicó un tijeretazo de medio millón de euros al conjunto de las subvenciones municipales. Pero el severo y austero concejal de Hacienda se ha topado con la Iglesia, con los costaleros, con los penitentes y hasta con el Concilio de Trento y la Contrarreforma, la que ordenó sacar a las calles el esplendor escultórico de la imaginería para exteriorizar la fe católica frente a los introvertidos y aguafiestas luteranos. Ha ganado la Reforma tridentina.

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