El Tíbet no existe: lo destruyeron los Dalái lama

Michel Peissel juega con su hijo pequeño mientras explica en su casa de Cadaqués que ha viajado 29 veces al Himalaya. A sus 70 años tiene cinco hijos –el mayor de 40 y el menor de 2– y puede decirse que su vida ha estado marcada por su vocación de explorador. A los 21 años caminó durante más de 40 días por Yucatán y descubrió una serie de ruinas mayas. Tras estudiar en Harvard, se fue al Tíbet y descubrió el reino prohibido de Mustang. Viajero incansable, ha escrito casi todos sus libros, una veintena, en Cadaqués, donde compró una casa en 1965.

Toda su vida ha sido un viaje.


Siempre he viajado. Empecé a los 21 años, caminando desde el Yucatán hasta Belice. Allí descubrí varias ruinas mayas. Saliendo de la selva, me fui a estudiar a la Business Harvard School. Después de dos cursos, podías librar tres meses para hacer un trabajo de campo y organicé la primera expedición al Himalaya.

¿De dónde venía su interés por el Himalaya?


Me fascinaba el Tíbet. A los 18 años me compré una gramática tibetana y ahora hablo varios dialectos tibetanos.

¿Cómo fue la expedición al Himalaya?


Un fracaso. Yo había proyectado ir a Bután, pero lo cerraron a raíz de la invasión del Tíbet de 1959. Fui, pues, al macizo del Everest, pero el trabajo se retrasó y no pude regresar a tiempo a Harvard. Entonces me fui a Oxford a estudiar Antropología. En 1964 regresé y descubrí Mustang, un reino prohibido independiente desde hacía cinco siglos. También escribí sobre los khampas, guerrilleros del Tíbet, en un libro que Mao prohibió.

¿Qué queda de aquel Tíbet que conoció?


Hoy el Tíbet no existe. Pienso que soy de los que conoce mejor este país, que para mí fue el más culto de Asia, el más sofisticado, el equivalente a Grecia en Europa. El imperio tibetano se fundó en el siglo VII, y los que lo destruyeron fueron los Dalái lama. Entre los siglos XIII y XV se fundaron centenares de monasterios y fue la edad de oro del Tíbet, pero el quinto dalái lama mató al rey legítimo del Tíbet e hizo entrar al Ejército de los mongoles. En 1959 vino la invasión de China, pero fue por culpa de los dalái lama que el Tíbet quedó atrasado, fraccionado y dependiente de China. <!–
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nNo le cae muy bien el Dalái nlama.

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El diario Le Monde dice nque

soy el "mejor enemigo" del Dalái lama. Estoy en contra de su política, pero nle respeto como persona. Es el ejemplo típico de cuando los religiosos toman el npoder, como los ayatolás.

n¿Qué le parece el nuevo tren que une Pekín con el nTíbet?
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Es un desastre, aunque no creo nque el Tíbet vaya a desaparecer. Con el tren irá más gente, pero la identidad ndel Tíbet es demasiado fuerte. Una invasión refuerza la identidad nnacional.

n¿Por qué se instaló en Cadaqués?n

Adoro Cadaqués. Cuando nllegué, esto era un oasis de libertad en el que había gente muy interesante. De ntodos modos, la primera razón para venir fue la falta de recursos. Aquí, en los naños 60, todo era más barato.

¿Qué es para usted el nviaje?n

El viaje es toda mi nvida… No sé cuántos miles de kilómetros habré hecho. Han sido viajes duros, npero he tenido suerte. Nunca voy a pie si puedo ir a caballo, ni a caballo si npuedo ir en coche… pero ha sido duro. Inventé un hover craft para nremontar los ríos de aguas blancas del Himalaya en 1973. Hice algunas pruebas npor aquí, en el lago de Banyoles… Fue un fiasco ante todas las televisiones n(ríe). Se celebraba un campeonato del mundo de esquí náutico y me invitaron a nrealizar una exhibición. Salí con el hover craft, se paró el motor y, al nintentar ponerlo en marcha, me caí al agua. Volví a subir, pero al llegar ante nla tribuna, se estropeó… Un desastre. Tuve que regresar nremando.

¿Qué proyectos tiene nahora?»,1]
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No le cae muy bien el Dalái lama.


El diario Le Monde dice que

soy el "mejor enemigo" del Dalái lama. Estoy en contra de su política, pero le respeto como persona. Es el ejemplo típico de cuando los religiosos toman el poder, como los ayatolás.

¿Qué le parece el nuevo tren que une Pekín con el Tíbet?


Es un desastre, aunque no creo que el Tíbet vaya a desaparecer. Con el tren irá más gente, pero la identidad del Tíbet es demasiado fuerte. Una invasión refuerza la identidad nacional.

¿Por qué se instaló en Cadaqués?

 

Adoro Cadaqués. Cuando llegué, esto era un oasis de libertad en el que había gente muy interesante. De todos modos, la primera razón para venir fue la falta de recursos. Aquí, en los años 60, todo era más barato.

¿Qué es para usted el viaje?

 

El viaje es toda mi vida… No sé cuántos miles de kilómetros habré hecho. Han sido viajes duros, pero he tenido suerte. Nunca voy a pie si puedo ir a caballo, ni a caballo si puedo ir en coche… pero ha sido duro. Inventé un hover craft para remontar los ríos de aguas blancas del Himalaya en 1973. Hice algunas pruebas por aquí, en el lago de Banyoles… Fue un fiasco ante todas las televisiones (ríe). Se celebraba un campeonato del mundo de esquí náutico y me invitaron a realizar una exhibición. Salí con el hover craft, se paró el motor y, al intentar ponerlo en marcha, me caí al agua. Volví a subir, pero al llegar ante la tribuna, se estropeó… Un desastre. Tuve que regresar remando.

¿Qué proyectos tiene ahora? <!–
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Para el 2008 pienso nconstruir un barco celta, tal como lo describe Julio César en nLa guerra de las Galias, para demostrar que los celtas pudieron nhaber descubierto América antes de Cristo. No digo que nlo hicieran, pero sí que pudieron hacerlo. Eran barcos más grandes que las ncarabelas de Colón y hechos, según Julio César, para sobrevivir a las ntempestades más fuertes. Venderé mi casa de Cadaqués para financiarlo, y también nbuscaré patrocinadores.

¿Ha ncambiado mucho el mundo de los viajes?

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Hoy en Google nEarth puedes ver desde casa, en dos minutos, un lago que yo no pude nexplorar en el Himalaya. Por otra parte, el mundo se ha disneyficado. La ngente va a hoteles junto a grandes ruinas, a palacios reconvertidos… El viaje nha cambiado. El turismo de masas es como Atila. Por donde pasa, no nvuelve a crecer la hierba. Lo estropea todo, casi más que una invasión. nPienso que este turismo es un invento de EEUU para vender sus aviones. Tenían que nllenarlos de algún modo. La prueba es que los primeros hoteles en la India los nhizo la Pan Am.

¿Todavía nqueda lugar para la aventura?

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El espíritu de aventura ya casi nno existe. Antes venían jóvenes a verme, a contarme sus proyectos. Ahora, nnada… Es una lástima, porque ahora la aventura es más posible que nunca. Hay nmuchos más medios, más tecnología: el radar, el GPS, el sonar… La tecnología nes básica para la exploración.

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Para el 2008 pienso construir un barco celta, tal como lo describe Julio César en La guerra de las Galias, para demostrar que los celtas pudieron haber descubierto América antes de Cristo. No digo que lo hicieran, pero sí que pudieron hacerlo. Eran barcos más grandes que las carabelas de Colón y hechos, según Julio César, para sobrevivir a las tempestades más fuertes. Venderé mi casa de Cadaqués para financiarlo, y también buscaré patrocinadores.

¿Ha cambiado mucho el mundo de los viajes?


Hoy en Google Earth puedes ver desde casa, en dos minutos, un lago que yo no pude explorar en el Himalaya. Por otra parte, el mundo se ha disneyficado. La gente va a hoteles junto a grandes ruinas, a palacios reconvertidos… El viaje ha cambiado. El turismo de masas es como Atila. Por donde pasa, no vuelve a crecer la hierba. Lo estropea todo, casi más que una invasión. Pienso que este turismo es un invento de EEUU para vender sus aviones. Tenían que llenarlos de algún modo. La prueba es que los primeros hoteles en la India los hizo la Pan Am.

¿Todavía queda lugar para la aventura?


El espíritu de aventura ya casi no existe. Antes venían jóvenes a verme, a contarme sus proyectos. Ahora, nada… Es una lástima, porque ahora la aventura es más posible que nunca. Hay muchos más medios, más tecnología: el radar, el GPS, el sonar… La tecnología es básica para la exploración.

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