El juicio de Scopes de 1925 por enseñar la teoría de la evolución de Darwin desde el socialismo español

El juicio de Scopes en 1925 fue un hecho de gran impacto en Estados Unidos y en el mundo porque en el mismo se puso en juego la libertad de enseñanza frente al creacionismo, cuestionando la famosa Ley Butler, que impedía en el estado de Tennessee la enseñanza de teorías que pudieran cuestionar la creación divina del mundo. Muchos lectores recordarán la famosa película de Stanley Kramer sobre este hecho interpretada por Spencer Tracy.

Recordemos que John Scopes era un profesor de secundaria que fue acusado de enseñar la evolución basándose en un libro de texto inspirado en las ideas de Darwin. El juicio se hizo famoso por la prensa, que lo bautizó como el “juicio del mono”, además, porque tanto el fiscal como el abogado defensor fueron figuras muy destacadas. Al final, Scopes sería condenado por el Tribunal, aunque solamente tendría que pagar una multa simbólica y no ingresar en prisión como pedía el fiscal.

Pues bien, en España, el abogado, masón y socialista Joaquín Mencos García de Paredes, que solía colaborar en El Socialista, publicó en el periódico obrero un artículo cuando ya había terminado el juicio, en el verano de 1925, con el significativo título de “El fanatismo religioso”.

Mencos informaba del fallo, afirmando que ni la razón ni la libertad de cultos que consagraba la Constitución de los Estados Unidos habían impedido para que se condenase a Scopes, condena que atentaba también contra la libertad de pensamiento y cátedra.

Para Mencos el tribunal ponía por encima de la razón humana el dogma religioso, negando la “más fundamental de las libertades individuales”.

Y lo era porque negar la libertad de pensamiento llevaba consigo la del progreso, porque éste era imposible cuando actuaba el dogma religioso, poniendo como ejemplo los problemas que trajo consigo la formulación de la teoría heliocéntrica.

El fanatismo religioso era tan fuerte, en opinión de Mencos, que ni la Constitución norteamericana había tenido valor. Por eso, avisaba al lector para que no se fiase ni de las leyes que garantizaban las libertades porque de nada servirían donde reinase dicho fanatismo. El procedimiento a seguir para ser libre era eliminarlo, y solamente se podría conseguir con cultura.

Hemos consultado el número 5147 de El Socialista. Sobre Mencos podemos acudir al Diccionario biográfico del Socialismo Español, y a un trabajo de este autor sobre su pensamiento en relación con el federalismo en plena proclamación de la Segunda República, publicado en este mismo medio de El Obrero.

Eduardo Montagut Contreras. Doctor en Historia
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