El gobierno municipal (PSOE) de Medina del Campo (Valladolid) monta un belén en el Ayuntamiento y ni contesta a las denuncias

De nada han servido las conversaciones con concejales del equipo de gobierno municipal, en manos del PSOE, ni las denuncias formales presentadas a la alcaldesa del PSOE, Teresa López Mártín, que ni siquiera se ha dignado contestar a los dos escritos en los que se le solicitaba su retirada por ser inadecuado que una institución pública acogiese y se identificara con una simbología religiosa, como es el caso de la representación del nacimiento del dios de los cristianos.

En el texto de la denuncia de uno de los vecinos, se dice:

“Tengo la completa seguridad de que usted conoce que ese montaje, realizado con figuras y otros elementos ornamentales, representa un pasaje que pertenece a los relatos y dogmas del llamado por los cristianos Nuevo Testamento, por tanto ese pasaje es propio y exclusivo de una determinada fe religiosa, en este caso del cristianismo católico. Es inequívoco que se trata de lo que los creyentes de ese dogma consideran el nacimiento de su dios, por tanto se trata de un precepto religioso.

Tengo la completa seguridad de que no desconoce que nuestra Constitución establece la aconfesionalidad del Estado, por ende de todas las instituciones públicas que le conforman incluyendo, obviamente, a los Ayuntamientos. En este caso no solo se ha instalado dentro de las dependencias públicas municipales sino que, además (como se puede observar en las fotografías), se ha colocado un cartel en el que (sin rubor alguno) se especifica que es el “Belén Municipal”, o sea el “belén” del consistorio cuya soberanía corresponde a todos los vecinos de Medina del Campo sean o no creyentes de ese dogma religioso. Por puro respeto a las creencias de los vecinos que no son (somos) cristianos o católicos el Ayuntamiento no debería instalar dentro de sus dependencias un símbolo religioso que puede ofender las creencias de algunos de sus vecinos Pero como es bien obvio que el sentido común no ha imperado en esta actuación municipal es conveniente destacar que no se trata solo del respeto a una parte de los vecinos sino del cumplimiento de la legalidad vigente en España, concretamente del precepto Constitucional que establece (repito) la aconfesionalidad del Estado.

Si decidiera no retirar ese denominado “belén municipal” argumentando que se hace porque es una actividad tradicional arraigada sería una decisión errónea y un argumento inválido. Ni la más arraigada de las tradiciones puede mantenerse si atenta contra la legalidad vigente, como es este caso sin duda alguna. Si la tradición estuviera por encima de la ley, la lógica y la decencia se seguirían tirando cabras desde el campanario de la iglesia de Manganeses de la Polvorosa, se seguiría matando al Toro de la Vega a lanzazos o se seguiría arrancado la cabeza de animales vivos en el “Correr los gansos” de Carpio de Tajo. Este caso, obviamente, no reviste ni la crueldad ni la inhumanidad de los que he señado, pero al igual que ellos está fuera de la legalidad vigente.

Tampoco sería válida la explicación de que el montaje de ese “belén” se hace por motivos culturales, y no es válida por dos motivos. En primer lugar porque si las figuras que le componen tuvieran algún valor cultural o artístico (extremo que desconozco) lo que habría que hacer sería exponerlas en un museo o en una sala de exposiciones adecuada, desvinculándolas de su sentido religioso. Y en segundo lugar porque el hecho de exponerlas en estas fechas (en el tiempo litúrgico que los cristianos denominan navidad) es lo que delata que se hace no por motivos culturales sino para cumplir con un precepto religioso concreto cuyo objetivo principal es la evangelización cristiana, un objetivo en el que de ninguna manera puede verse implicada de ninguna forma una institución pública aconfesional como es el Ayuntamiento.”

Tampoco la Fiscalía de Valladolid ha tomado en consideración la denuncia presentada y ha procedido a su archivo argumentando que el “belén” no sólo es una representación iconográfica de un dogma religioso sino que también es un “patrimonio cultural común”, como si los hábitos culturales que van contra la ley tuvieran bula.

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