Un registro para las acogidas ciudadanas

La madre del pequeño Marcel no quiere que el acto de acogida de su hijo por la comunidad de Igualada se convierta en un espectáculo de feria. Por eso no habrá cámaras de fotos ni televisiones. «No quiero dejarle el recuerdo de que ese día tan señalado estuvo perseguido por los medios de comunicación», dice Carmela Planell.

    El niño entregará a los asistentes un texto en el que, tras presentarse, manifiesta su deseo de ser «un auténtico ciudadano igualitario». Un amigo de la familia interpretará diversas piezas al piano y  adultos y pequeños leerán textos de elaboración propia. Al tiempo, el alcalde, Jordi Aymamí, leerá un manifiesto. Está también previsto que se citen algunos fragmentos de la Declaración de los Derechos del Niño y de la Declaración de los Derechos Humanos. Tanto el padrino como la madrina se comprometerán en público a formar al niño como ciudadano y a velar por su  educación en valores cívicos como la tolerancia y la solidaridad.

    Para celebrar este tipo de ceremonias, que serán gratuitas, los solicitantes deberán estar empadronados en Igualada. El límite de edad ha sido establecido en los 18 años. Todos los actos de acogida serán inscritos en un registro creado al efecto. La norma se aprobó con los votos de toda la corporación y la abstención de los dos concejales del Partido Popular.

    Por su parte, el Ayuntamiento de Sant Boi, además del empadronamiento, pide al solicitante la presentación de una copia del Libro de Familia y del carné de identidad de uno de los padres o tutores del menor, al que se pide estar empadronado en Sant Boi y tener menos de 12 meses (aunque en las primeras acogidas podrán participar niños mayores para cubrir las peticiones recibidas y que han estado en el origen de la iniciativa). «La bienvenida social es un acto sin  valor legal que no supone ningún privilegio del niño al acceso a los servicios municipales», subrayan desde el municipio catalán.

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