Touriño: «Yo no haré un feo a la Corona, a Santiago y a Galicia»

Quintana y los conselleiros nacionalistas no asistirán a la Ofrenda al Apóstol por entender que el poder civil se somete al eclesiástico ·· Para el presidente, es una tradición identitaria del país con tres siglos y medio de historia

"Les puedo asegurar que el presidente de la Xunta, este año además en su calidad de oferente real, no va a contribuir a que por primera vez en la historia pudiéramos hacer un fallo, un feo, un vacío a la Corona, a Santiago o a Galicia". Con estas declaraciones, Emilio Pérez Touriño se pronunciaba ayer sobre la decisión de su número dos en el Gobierno autonómico, Anxo Quintana, y de los conselleiros y altos cargos nacionalistas de no asistir a la Ofrenda al Apóstol del 25 de julio por entender que el protocolo de este acto fue instituido "por el franquismo" y supone "el sometimiento del poder civil al religioso".

Quintana propuso, pero sin éxito, a Touriño sustituir la Ofrenda por otro acto pactado con la Casa Real. Para los nacionalistas, en un día tan señalado como el 25 de julio, había que diferenciarse de 16 años de gestión de Manuel Fraga y mudar comportamientos que no corresponden a "una sociedad democrática, madura y moderna" como es la gallega.

Desde Presidencia se apuesta por imprimir un nuevo estilo al 25 de julio, al que Manuel Fraga llamaba Día de Galicia y al que Touriño denomina Día Nacional de Galicia, recordando el decreto aprobado en la preautonomía por Antonio Rosón. Eso sí, sin tocar la Ofrenda al Apóstol, porque, según explicó el titular de la Xunta, se trata de "una tradición identitaria de este país que cuenta con tres siglos y medio de historia".

En este punto de sus declaraciones, Touriño aludió al titular del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha sido oferente real. Era una respuesta al BNG, que lamenta que Touriño no imite a Zapatero, el cual defiende "una concepción laica del Estado", con gestos públicos como no asistir a la misa del Papa en Valencia.

El presidente del Ejecutivo autonómico, a preguntas de los periodistas, concluyó: "Se mantiene la tradición, soy delegado regio, me corresponde hacer la ofrenda y mi esperanza y expectativa es estar a la altura de las circunstancias".

Touriño rehusó criticar abiertamente a su socio, limitándose a decir que "cualquier miembro del Gobierno es muy libre de estar, y dueño de sus actos y de sus decisiones". "No voy a hacer interpretaciones ni lecturas, no tiene excesivo sentido. Por lo menos, por mi parte, ninguno".

Habrá ofrenda al Apóstol como otros años el 25 de julio, pero también habrá novedades, con las que el gabinete de Pérez Touriño espera imprimir un nuevo estilo que simbolice el cambio político en la celebración del Día Nacional de Galicia. Así, las secretarías xerais de Comunicación y Emigración informaban ayer de que en la jornada del 24 se conmemorará el aniversario del Banquete de Conxo y del primer Congreso da Emigración Galega, dos actos de "exaltación de la dignidad gallega", que, en su momento, el primero en 1856 y el segundo en 1956, supusieron "una valiente afirmación civil en los ideales galleguistas, progresistas y democráticos", y una apuesta por "el resurgimiento de este país, dentro y fuera de sus fronteras".

El Banquete de Conxo, celebrado hace 150 años, fue un acto político y literario de compromiso cívico y afirmación democrática que unió a estudiantes y obreros, y estuvo organizado por un grupo de universitarios, entre ellos Eduardo Pondal.

El Congreso da Emigración Galega se convocó en Buenos Aires hace medio siglo para recordar precisamente el Banquete de Conxo, pero también para abordar por primera vez el estudio sistemático del fenómeno de la diáspora.

Para recordar ambos acontecimientos, la Xunta organiza un acto el lunes en el Museo do Pobo Galego, en el que participarán personas que en julio de 1956 asistieron al congreso de Argentina. Es el caso del escritor Xosé Neira Vilas, que recrearía el brindis realizado en Conxo. También se proyectará un documental que recupera imágenes y sonidos del primer Congreso da Emigración Galega. El Gobierno autonómico también ha editado un libro-D VD.

Cambio de escena

En la jornada siguiente, Día Nacional de Galicia, continuará la exaltación de la dignidad gallega. Será por la tarde, a las siete y media, en el parque de San Domingos de Bonaval, donde el presidente de la Xunta hará entrega de la Medalla de Ouro de Galicia a la Real Academia Galega.

En esta edición, y tras el cambio de Gobierno, sólo hay una distinción, frente a las treinta y cuatro de, por ejemplo, el pasado año. El objetivo es recuperar el prestigio de la máxima distinción de la comunidad. El escenario también muda. Antes la ceremonia era en el Palacio de Congresos de Galicia. También están previstos cambios en el formato del acto.

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