Sólo los alumnos de religión católica tienen garantizado profesor en Galicia

El Estado español ha firmado convenios con cuatro confesiones religiosas diferentes: católica, evangélica, judía e islámica. En estos cuatro casos, los alumnos que cursen estudios en un centro público tienen derecho a recibir la asignatura

Lo que ocurre es que la Administración establece un mínimo de diez alumnos por colegio para garantizar un profesor, mientras que en el resto de los casos, tiene que ser la propia confesión la que pague un docente a los alumnos. Esto provoca que en la práctica haya numerosos alumnos que, pese a haber solicitado en su matrícula cursar otras religiones, tengan que acabar estudiando materias alternativas.

   En Galicia, por ejemplo, durante este curso 731 estudiantes -639 en centros públicos, y 92 en centros privados- cursan otras religiones. En la práctica sólo se imparte la evangélica. Jesús Caramés, consejero de esta confesión, asegura que actualmente hay quince profesores en activo en la comunidad gallega, repartidos entre Ferrol, Santiago, Marín y Ourense, con unos trescientos estudiantes. Esto implica que todos los niños de ciudades como A Coruña, Lugo o Vigo no pueden tener un profesor de religión evangélica, porque en sus colegios no hay un mínimo de diez alumnos que la hayan solicitado.

   En otras capitales, donde sí hay profesores, algún docente comparte centro para garantizar la enseñanza a todos los que lo soliciten. Pero no es una práctica extendida, ya que Antonio Rivas, subdirector de la Dirección xeral de Centros en la Consellería de Educación, señala que hacer excepciones en algunos casos -compartir profesores o bajar las ratios – obligaría a hacerlas en todos.

   Lo que le ocurre a las distintas confesiones es que, o bien por falta de fondos, o porque sus profesores se quedarían en una situación laboral delicada -al no integrarse en la Administración- no designan a docentes cuando no se alcanza el mínimo de diez alumnos.

Crecimiento

   Pese a sus dificultades, el número de alumnos de otras religiones es cada vez mayor en Galicia, y casi todos se distribuyen en la etapa de primaria. En un solo año, este alumnado prácticamente se duplicó, pasando de 278 alumnos en centros públicos en el 2002-2003, a 532 en este año, mientras que en el caso de los colegios privados, la cifra pasó de 22 a 44.

   Este crecimiento se basa fundamentalmente en el incremento del alumnado inmigrante en Galicia, que se acerca este año a los siete mil escolares. Si el aumento continúa en los próximos años, Antonio Rivas asegura que otras religiones, como la ortodoxa, podrán firmar convenios con el Estado, con lo que Galicia tendría que incorporar esta confesión a las cuatro que incluye hasta ahora, «sobre todo porque están llegando muchos inmigrantes de países del Este», recuerda Rivas.

   En estos momentos, la enseñanza de religión evangélica está bastante normalizada en comunidades como Galicia, Castilla y León, Madrid y Andalucía, mientras que en otras como Valencia, Cataluña, País Vasco o Castilla-La Mancha el proceso de incorporación está siendo más lento.

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