Sistach mantiene funeral católico, pese que Govern quiere uno interreligioso

El president, Artur Mas, y su vicepresidenta, Joana Ortega, no han convencido hoy al cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, para que el funeral por las víctimas del avión de Germanwings que se oficiará el lunes en la Sagrada Familia sea interreligioso y no una misa católica.

Mas y Ortega han aprovechado hoy la misa que Sistach ha oficiado con motivo de la festividad de Sant Jordi para comentarle que tanto el Gobierno central como la Generalitat son partidarios de una ceremonia interreligiosa, con participación de otras confesiones.

Sistach sólo ha accedido a que al final de la misa-funeral católica tres representantes, uno evangélico, uno judío y un tercero musulmán, pronuncien unas palabras durante unos minutos.

Fuentes del Arzobispado de Barcelona han dicho no entender el malestar del Govern puesto que la elección del templo de la Sagrada Familia, decisión en la que no fue consultado el arzobispado, obliga a celebrar una ceremonia católica.

Además, han avanzado que durante el acto, al final de la misa, habrá tres intervenciones de representantes de las tres principales religiones y que el Evangelio lo cantará una cantante ucraniana en griego, «el idioma que da sentido universal y dará sentido ecuménico a la ceremonia».

Aunque aún faltan por concretar algunos detalles del acto, al que asistirán los Reyes de España y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fuentes del arzobispado han asegurado que no faltarán detalles ecuménicos y han confirmado que también habrá una presencia «importante» del idioma catalán.

El arzobispado ha defendido que el acto «se celebrará en un templo católico y la tradición más arraigada en Cataluña es la católica, por lo que lo más lógico es hacer una liturgia y una eucaristía católicas».

Las mismas fuentes han destacado que el funeral en recuerdo de las víctimas que se celebró en la catedral de Colonia «tuvo en un 90 % una estética luterana porque ésa es la tradición mayoritaria allí, pero aquí es la católica».

Pese a reconocer que hubo víctimas de otras confesiones, un portavoz del arzobispado ha indicado que «lo que no puede pretender la administración es hacer un funeral laico en un templo católico, eso es imposible».

«Será una plegaria por los difuntos, sean de la religión que sean, pero empaquetado en un rito de la religión predominante aquí», han defendido fuentes del arzobispado.

El Govern sigue sin entender por qué el cardenal se ha cerrado a atender las peticiones de los gobiernos catalán y español, máxime cuando le han enseñado cartas de familiares que pedían una ceremonia interreligiosa.

Incluso el Grupo de Trabajo Estable de las Religiones (GTER) ha enviado cartas a la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, y al cardenal Sistach solicitándole que el funeral sea un acto interreligioso.

«En ningún caso hemos pedido que sea un funeral laico», han afirmado fuentes próximas al gobierno catalán.

Ante la polémica, un portavoz del Arzobispado ha anunciado que preparan un comunicado para aclarar el contenido y la preparación del funeral del próximo lunes, al que está previsto que asistan unas 1.200 personas.

La idea del Govern y del Gobierno español es oficiar una «ceremonia de palabra» similar a la que se celebró en la catedral de Colonia para rendir homenaje a las 150 víctimas del avión que se estrelló en los Alpes franceses el pasado 24 de marzo, en la que representantes de las diferentes confesiones intervinieron al iniciarse la ceremonia.


COMENTARIO: Este tipo de homenajes a las víctimas de un accidente o catástrofe rendidos por las Administraciones, no debían ser ni confesionales, ni pluriconfesionales. Deben ser ceremonias civiles libres de cualquier particularismo confesional, si se quierre respetar la libertad de conciencia de los homenajeados y la aconfesionalidad del Estado. Existen espacios civiles dignos para celebrar estos actos sin tener que recurrir a un templo religioso.

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