¿Qué perspectivas para el librepensamiento?

El congreso mundial de 1904 del Libre Pensamiento, reunido en Roma, definió al Libre Pensamiento como un método, es decir una manera de conducir su pensamiento –y, en seguida, su acción- en todos los terrenos de la vida individual y social. En el orden intelectual, los libres pensadores, a través del ejercicio de la Razón, se liberan de creencias impuestas y de la autoridad de los defensores de los dogmas, ya sean religiosos, económicos u otros. Pueden entonces, al agruparse, intervenir concretamente en la evolución de sociedades para introducir la racionalidad en el gobierno de los pueblos, en particular a través de la libertad de conciencia y la igualdad de derechos. Tratan de modificar las constituciones para incluir en ellas la laicidad y la igualdad económica de los ciudadanos así como la justicia social, la explotación del hombre por el hombre. Se oponen a las guerras contra los pueblos.

Desde 1904 y a pesar de las numerosas dificultades, los libres pensadores y las organizaciones que ellos constituyen han tratado de aplicar estos principios, a veces con éxitos importantes, otras veces con retrocesos dramáticos. Cuatro ejes principales han sido establecidos para la actividad colectiva y organizada de los libres pensadores:

La separación de las Iglesias y de los Estados, condición de la igualdad de derechos y de la libertad de consciencia.

La lucha contra la influencia de las religiones y otros obscurantismos sobre la sociedad, para facilitar y realizar la emancipación individual y colectiva de los ciudadanos.

La Batalla por la paz, contra las guerras que impiden que los pueblos se organicen para su emancipación.

El combate contra las injusticias sociales, por el bienestar de todos, por ende contra los sometimientos económicos de toda naturaleza.

En la sociedad actual, es necesario constatar que todos estos ejes están estrechamente ligados. Algunos ejemplos de estas conexiones:

– La separación de las Iglesias y de los Estados permite la confrontación directa de la Razón contra el Dogma, luchando con armas iguales a través de medios democráticos y no a través de la represión.

Es cierto, los medios económicos y de los medios de comunicación pueden ser desiguales, pero el mensaje de los libres pensadores no está inhibido directamente por los medios legales o policiales.

– La guerra es la forma más brutal de la ofensiva contra las libertades democráticas y en primer lugar contra la libertad de expresión. El combate por la Razón impone impedir las guerras contra los pueblos, prevenirlas, ponerles un alto cuando estas se han iniciado.

– De la misma manera que las guerras son periodos de retorceos no solamente de las libertades, sino también de las conquistas y de los derechos sociales. Este es el objetivo principal no declarado en general, de la mayoría de las guerras.

– Los planes de austeridad y de retroceso social aplicados actualmente por la mayor parte de Gobiernos se apoyan, para ser votados, aceptados y finalmente aplicados, sobre las fuerzas obscurantistas y en primer lugar en las religiones y en los que las apoyan. La defensa de las conquistas sociales pasa frecuentemente, por lo tanto, a través de la denuncia del papel de las religiones, lo que típicamente la actividad de los libes pensadores.

Si es necesario definir acciones precisas en la actividad práctica de los libres pensadores, acciones que en general están relacionadas con uno de los cuatro ejes principales, es necesario comprender correctamente que es ala integrar estas acciones en la evolución de la sociedad en su conjunto que los éxitos, incluso parciales, son posibles.

Un buen ejemplo es el dado por la batalla coronada de éxito por una ley de separación de las Iglesias y del Estado en Francia, finalmente votada en diciembre de 1905. Más allá d la campaña internacional incesante realizada por los libes pensadores, el alza de las luchas sociales en Francia a partir de 1879 había abierto la posibilidad de pasos democráticos hacia delante. Los libres pensadores se apoyaron en este movimiento general para hacer votar varias leyes concerniendo al escuela pública, la libertad de asociación, los funerales civiles, etc., y finalmente la ley de separación de as Iglesias y del Estado de 1905.

La elección de los objetivos depende, es cierto, del análisis hecho por los libres pensadores de lo que es, en un momento dado, necesario par avanzar hacia una sociedad libre de dogmas y sumisiones, pero también y quizá sobre todo, de la evolución de las fuerzas sociales que son susceptibles de permitir la realización del objetivo. Este último criterio debe guiar a los libres pensadores en la definición de sus planes de acción, a corto y largo plazo.

Otro aspecto muy importante también es el de la dimensión internacional de los problemas planteados, dimensión que cada vez es más central teniendo en cuenta las imbricaciones de todo tipo entre las economías y las sociedades. El marco general de reflexión es claramente mundial, y esto justifica los esfuerzos de los libres pensadores para construir la Asociación Internacional del Libre Pensamiento, para definir las campañas internacionales y para vincular a los libres pensadores del planeta a través de eventos mundiales que los reúnen, como la jornada del 20 de septiembre.

No obstante, el marco nacional de la aplicación concreta de las campañas emprendidas debe ser avanzado cada vez que los obstáculos, ciertamente internacionales en el fondo, adoptan la forma de leyes o tradiciones nacionales. La combinación de estos aspectos debe ser buscada en cada iniciativa particular, elemento de una campaña internacional.

La AILP debe y deberá cada vez más:

– apoyar a las asociaciones de los libres pensadores en las acciones que realizan en cada país, darlas a conocer a todos, mostrar los elementos comunes que justifican una lucha internacional coordinada, intervenir a nivel internacional cada vez que sea necesario.

– pero también apoyarse en las acciones ya internacionales de hecho para construir y desarrollar la AILP. Los ejemplos son numerosos. Demos uno que concierne directamente Francia y Alemania:

Un libre pensador francés había pedido la supresión de toda mención de su bautizo en los registros católicos, pues él no se reconocía en esa religión. En Francia está prohibido tener listas de ciudadanos contra su consentimiento. La Iglesia católica se negó y por el momento ha ganado, pues explicó que esas listas eran confidenciales. Pero resulta que otro ciudadano francés, viviendo en Alemania, ateo y declarado como tal, fue víctima del impuesto católico, a partir de la denuncia de su diócesis francesa de origen. La confidencialidad no es por lo tanto respetada. Los libres pensadores franceses y alemanes realizan juntos la batalla sobre este caso. De más en más, la evolución de la sociedad conducirá a este tipo de situaciones y el papel de la AILP es de ocuparse de ellas.

Una de las campañas internacionales de la AIALAP trata de la necesidad de instaurar en todos los países la separación de las Iglesias y del Estado. Esta campaña debe adoptar aquí o allá, formas nacionales ligadas a la situación real en cada país. De tal manera en Francia, La Libre Pensée organizará en diciembre de 2015 una manifestación nacional por los 110 años de la ley de la separación. Pero el contenido concreto dado a esa iniciativa es la exigencia de la derogación de una ley de 1959, llamada la ley Debré, que permite que san transferidos 8 mil millones de euros de los fondos públicos a las escuelas confesionales, esencialmente la católica. Varias organizaciones importantes ya votaron mociones en este sentido y numerosos militantes laicos comparten el objetivo de la derogación de esta ley. Es una campaña concreta, apoyada en el movimiento social y democrático existente, y no un deseo abstracto lanzado al aire durante una conmemoración.

El desarrollo de la separación de las Iglesias y del Estado en el mundo pasa por la definición de planes de acción de la AILP, a través de una estrategia adaptada a cada país. De tal suerte la AILAP podría por ejemplo privilegiar los países donde esta cuestión es directamente de actualidad como en Nepal, Bolivia o Irlanda. Pueden ser lanzadas iniciativas en estos países inclusive organizando congresos regionales de la AILP, apoyándose en las asociaciones locales que defienden concretamente una perspectiva de separación.

La laicidad de la escuela pública puede también formar parte de las prioridades de la AILP en la elaboración de posibles intervenciones. La situación es muy diferente de un país a otro, peor la AILP tiene un logro importante en el documento publicado en 2010 por los libes pensadores británicos y franceses, después de una discusión internacional. La idea sería de poner en el centro de la reflexión y de las iniciativas políticas los siguientes principios: igualdad de los ciudadanos ante la ley en cada país y la prohibición de todo indoctrinamiento en las escuelas públicas o en las que reciben fondos públicos.

Los libres pensadores, pacifistas y/o antimilitaristas, consideran que las guerras son frecuentemente dirigidas contra los pueblos. Pero también aquí, el eje de una campaña concreta contra las guerras debe apoyarse sobre una (o varias) reivindicaciones precisas, comprensibles para todos, ligada directamente a la exigencia de justicia social y realizable. La Libre Pensée francesa escogió la rehabilitación colectiva de los fusilados en calidad de ejemplo en la guerra de 1914-1918. Estos 639 soldados fueron fusilados por sus compañeros bajo las órdenes de la jerarquía militar, para impresionar a las tropas y obligarlas a ir al asalto, inclusive en situaciones en que este asalto era visiblemente inútil y mortal para los hombres. Estos últimos años han habido éxitos en esta vía,, un número importante de electos, de consejeros municipales y departamentales han apoyado públicamente esta exigencia de rehabilitación. Igualmente aquí esta exigencia existe, por el hecho que en otros ejércitos, en Europa y en otras partes han también existido los fusilados en calidad de ejemplo. Una declaración está en preparación. La AILP debe encontrar un lugar en esta campaña, bajo una forma a determinar.

La lucha contra la influencia de las religiones sobre las sociedades es una de las prioridades de la Libre Pensée. Evidentemente tiene una base de principios común a todos, basada en la libertad de consciencia y de expresión, la denuncia de los crímenes de las Iglesias y la estigmatización de las posiciones reaccionarias de las Iglesias en todos los aspectos de la vida social. Pero es necesario ir todavía más lejos. El papel objetivo de las iglesias, que llaman a las poblaciones a la sumisión y rechazan el paraíso post-mortem, es de acompañar e instaurar los planes de regresión social definidos por los Gobiernos y las Instituciones Internacionales. Sus hombres están en todas partes, en todos los dispositivos de la sociedad. En particular, la Iglesia católica ha definido una “doctrina social” que propone con éxito a los Gobiernos de todos los colores políticos. Es la responsabilidad de los libres pensadores y de sus asociaciones mostrar  a todos le papel que juega la Iglesia, para disipar las confusiones voluntariamente mantenidas, echar de las organizaciones democráticas los relevos clericales y a ayudar a definir las reivindicaciones sociales unificadoras. La forma será diferente de un país a otro, en función de la religión dominante local y de la historia de las luchas sociales, pero el contenido es muy similar de un lugar al otro.

En algunos países, por ejemplo, la población es mantenida en la ignorancia y la superstición por gurús y brujos que cuentan fábulas y enfrentan a los ciudadanos unos contra otros con gran beneficio para las elites en el poder. La forma de la lucha contra este obscurantismo puede ser la desmitificación del supuesto poder de esos gurús que repiten sus actos de magia a través de la presentación de la explicación científica correspondiente. La apertura a la reflexi1ón científica, mismo si es limitada, permite a los pueblos reaccionar contra las políticas de indoctrinamiento, condición de una emancipación económica futura. La AILP debe integrar esta dimensión para poder desarrollarse en los países concernidos; debe tomar iniciativas en relación las asociaciones locales que realizan ya esas acciones a su escala.

Hay que ir más lejos en esta vía. El texto principal adoptado en Oslo en 2011 era una defensa de la libertad de consciencia. Esta libertad no es posible ni individual ni colectivamente salvo si hay un conocimiento controlado de las leyes de la naturaleza, incluyendo la sociedad de los hombres. Solamente la actividad científica que puede permitir avanzar en este conocimiento, es por otra parte la razón por la cual las religiones s oponen firmemente. Es el papel de la Libre Pensée, por ende la AILP, defender los métodos de la investigación científica igualmente su enseñanza la más amplia. Nos encontramos en desarrollo de la Razón contra el Dogma, mencionado más arriba. Las religiones solamente prosperan sobre la ignorancia, la difusión del racionalismo puede hacer que retroceda y por lo tanto disminuya su dominio sobre la sociedad, en la perspectiva de la emancipación de la Humanidad. La AILP y sus miembros deben ligarse con los círculos científicos y con sus organizaciones tanto a escala nacional como internacional; los coloquios científicos deben ser organizados con ellos, como la Libre Pensée francesa ha empezado a hacerlo sobre las cuestiones llamadas de la “bioética”. Galileo y Darwin, como muchos otros se enfrentaron a las fuerzas clericales; los nuevos Galileo y los futuros Darwin, necesitan a la AILP para existir y hacer avanzar la civilización.

Esta cooperación con los científicos y sus asociaciones es solamente un ejemplo del método de construcción de la AILP. La AILP, no está sola contra todos. Las fuerzas sociales y democráticas existen y con frecuencia están dispuestas a cooperar con nosotros.

El ejemplo del coloquio de Beyrouth en 2012 lo mostró una vez más.

Las cuestiones de la democracia, de la laicidad, de las relaciones entre las fuerzas sociales surgidas de la Historia y si son universales, se presentan diferentemente según los países. De la historia de estos países han surgido militantes, organizaciones de todo tipo, que combate prácticamente por la laicidad y la democracia, pero también por la libertad de expresión y la igualdad de derechos. Es el papel y la formación de la AILP de contactarlos, ahí donde se encuentran y proponerles combates comunes en los cuales se reconozcan y que son los que les parecen necesario aquí y ahora. Aquí también la Libre Pensée francesa, sin querer presentarse como modelo, puede aportar su experiencia. Ha entablado  relaciones en toda Europa sobre la cuestión de los delitos de blasfemia y ha agrupado a 55 asociaciones en un correo dirigido a la Unión Europea. Este correo participó sin duda a un cambio de la manera cómo la Unión Europea aborda desde ahora esta cuestión. También propició el inicio de un trabajo común de estas asociaciones europeas y por ende contribuyó a la creación y a la existencia del Buró Europeo de Cooperación de los Ateos y Libres Pensadores, punto de apoyo desde ahora de los futuros desarrollos de la AILP en Europa. No existen modelos establecidos que sería posible reproducir. Cada situación debe ser examinada con precisión y de las iniciativas tomadas lo más conformemente posible de las posibilidades existentes. Es la discusión entre los libres pensadores, los intercambios entre los portavoces de la AILP, el funcionamiento del Consejo Internacional que puede compartir las experiencias, permitir avances reales hacia una AILP fuerte y poderosa lo cual es nuestro objetivo común.

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