Padres y directores expulsarían a alumnos por usar velo en el aula

La comunidad educativa reclama mantener la simbología fuera de los colegios

La polémica por el caso de Najwa Malha, la menor de 16 años de origen marroquí a la que un instituto de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón ha expulsado por utilizar el hiyab (velo islámico) en clase –ya que el reglamento interno del centro prohíbe a los alumnos llevar la cabeza cubierta– también ha suscitado reacciones entre los miembros de la comunidad educativa gallega. Tanto los directores de los colegios e institutos públicos de Galicia como las asociaciones de padres consideran que los centros educativos son quienes deben decidir sobre el uso del velo. Unos y otros destacan, además, en que España es un Estado laico y que, por tanto, la enseñanza pública tiene que ser "lo más aséptica posible".
"En los colegios e institutos públicos no se debería permitir ningún tipo de simbología religiosa", sostiene el presidente de la Asociación de Directores de Educación Secundaria de Galicia, José Ángel Suárez, quien además explica que la decisión de prohibir determinada vestimenta en los centros, "el velo islámico, una gorra o el uniforme", es competencia de los consejos escolares.
El presidente de la Confederación de Padres de Centros Públicos de Galicia, Virgilio Gantes, apuesta por una escuela pública "tolerante, integradora y, sobre todo, laica", aunque apoya la decisión del instituto de Pozuelo de expulsar a la menor porque "incumplió una norma de su reglamento interno". Pero Gantes quiere introducir un matiz. Defiende una enseñanza laica, pero si no lo es su totalidad, se debe mostrar el mismo respeto por las manifestaciones de cualquier religión, sea el velo o un crucifijo.
Jorge Villarino, presidente de las asociaciones de padres de colegios concertados, entiende que se tienen que respetar los reglamentos internos de los colegios porque así lo establecen las comunidades educativas. "Pero si no los hay, cada alumno es libre acudir a clases como quiera", comenta, aunque precisa que el llevar velo en Occidente se interpreta como un símbolo de menoscabo de la mujer.
Para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se debe "respetar" la libertad religiosa porque España es un Estado laico, "lo que significa que cada uno puede tener sus propias creencias y defenderlas", pero insistió en que los centros educativos son quienes tienen la autonomía para decidir sobre la presencia de símbolos religiosos en las aulas.
Por su parte, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, destacó ayer que el caso de Najwa Malha pone de manifiesto la necesidad de una nueva Ley de Libertad Religiosa en sintonía con los cambios de la sociedad española, en cuyo proyecto el Gobierno "está trabajando". "En treinta años, la sociedad española ha evolucionado muchísimo desde el punto de vista del sentimiento religioso y de su pluralidad y, por lo tanto, esa ley es cada día más necesaria", señaló Caamaño, quien además advirtió de que "en el debate que se produce entre la opinión pública se entremezclan muchos argumentos". "Todo el mundo entiende que no es lo mismo un burka que un velo", indicó.

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