«No votéis a Cristo»

Adolfo Posada, nacido en Oviedo en 1860, fue un egregio constitucionalista. En sus reflexiones sobre la Constitución de la II República –volumen reeditado por el Instituto Nacional de Administración Pública en 2006- describe la actitud básica de la Iglesia católica en España como “obstáculo tradicional frente a las aspiraciones liberales del país”.

Muchas décadas más tarde, apenas nada al respecto ha cambiado en este país. El oprobioso comunicado de la Conferencia Episcopal, divulgado ayer, sitúa -de forma inequívoca- a la jerarquía católica como brazo religioso de la derecha española. Si el escrito hubiese llevado la firma de los máximos dirigentes del PP –desde Mariano Rajoy hasta Esperanza Aguirre, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana o el mismísimo José María Aznar- a nadie hubiese sorprendido.

Cuando falta un mes y unos días para las elecciones generales, ha llegado el momento de decir en voz bien alta que la mayoría de los cardenales y obispos son en la práctica intercambiables con los líderes conservadores. Se veía venir que los monseñores, ante el 9-M, ni siquiera guardarían las formas. En esta ocasión han ido mucho más lejos que en anteriores comicios. Entonces acentuaban algunas cautelas que permitían una cierta ambigüedad a los votantes católicos. Y es que ahora su documento hubiera podido ser escrito y rubricado en el principal despacho de Génova 13. Su condena a toda negociación con ETA habrá hecho creer a Rajoy que algún día hasta puede ser canonizado. ¿Pero no fue monseñor Uriarte, quien hizo de hombre bueno en el diálogo o negociación del Gobierno Aznar con los terroristas de ETA?

Abro el Evangelio según San Mateo. ¿Qué pensaba Cristo de los escribas y fariseos (los guías religiosos de su época)? “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas que diezmáis la menta, el anís y el comino, y no os cuidáis de lo más grave de la Ley: la justicia, la misericordia y la buena fe! (…) Guías ciegos, que coláis un mosquito y os tragáis un camello. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que limpiáis por defuera la copa y el plato, que por dentro están llenos de rapiñas y codicias! (…) Por fuera parecéis justos a los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad!”

Si Cristo se hubiera presentado a unas elecciones, los escribas y fariseos hubieran recomendado fervorosamente a sus fieles que no lo votaran. No votéis a Cristo, es peligroso. ¿A quién se le ocurre predicar que lo más importante es “la justicia, la misericordia y la buena fe”? En aquel tiempo no había elecciones. Lo mataron directamente.  

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