Nacer, vivir y morir por lo civil en León

Los ritos de paso de la vida, monopolizados durante siglos por la Iglesia católica, ganan lentamente espacios y ceremonias laicas. Tres municipios leoneses hacen actos de bienvenida a sus criaturas; desde 2012 las bodas civiles superan a las católicas y en los tanatorios las cruces se desmontan. La demanda, manda..

Las ceremonias de bienvenidad a la comunidad fueron inauguradas en la provincia por La Bañeza en 2009. Un total de 25 niños y niñas, de diferentes edades y sus respectivas familias, escucharon de boca del alcalde la carta de los derechos del niño. San Andrés se sumó inmediatamente a la ‘moderna’ iniciativa de los bautizos civiles y Villaquilambre no quiso quedarse atrás y en 2014 dio la primera bienvenida a una criatura de Navatejera.

Según la concejala de Servicios Sociales, Carmen Olaiz, la demanda aún es muy limitada. Apenas dos o tres casos al año. El edil que oficia la ceremonia lee los derechos del niño y la familia es obsequiada con un portarretratos para que inmortalice las diferentes etapas del bebé en su primer año de vida.«Es una forma de acogimiento en el municipio», resalta.

Las ceremonias civiles para el nacer son aún minoritarias en León, aunque más de una tercera parte de los niños y niñas que nacen en León ya no pasan por la pila bautismal. En San Andrés, el año pasado tan solo una familia demandó el ‘bautismo civil’.El tercer municipio de la provincia fue el primero en implantar otra ceremonia civil de bienvenida. Un niño, un árbol fue durante años una fórmula novedosa para arraigar a la joven población en un territorio que ganaba habitantes de forma galopante.

La tradición continúa, aunque renovada. Actualmente se coloca una placa en forma de flor con el nombre del nacido o nacida. Suspendida durante el gobierno del PP, la alcaldesa, Eugenia Gancedo, retomó la ceremonia en el 2015. En este período se han colocado alrededor de 700 placas.

Yaiza, Fran y su hijo Alonso son una de estas familias. «Es un recuerdo entrañable. Es muy bonito que cuando sea mayor vea aquí su nombre y también una forma de tomar conciencia sobre el medio ambiente». La idea de presentar a Alonso en la comunidad también les gusta aunque de momento no lo han hecho. «Es una forma de decirle al niño que es importante para nosotros, pero también para la comunidad y que tiene unos derechos y unas obligaciones» como ciudadano. «Es una opción para gente que, como nosotros, no es religiosa, pero es muy minoritaria», matiza.

El altar retrocede

La laicización de la sociedad ha tomado un cariz contundente en las bodas. Sin ruido, pero sin pausa los matrimonios civiles fueron ganando terreno a los religiosos católicos a lo largo de la primera década del siglo XXI. En 2012 se produce el salto en León: por primera vez, las bodas civiles superan a las religiosas en la provincia. Hace seis años, el Instituto Nacional de Estadística registró un centenar más de bodas civiles —834— que religiosas —735—. Desde entonces la tendencia se ha mantenido y la distancia entre unas y otras se agranda a favor de las civiles año tras año.

En 2016, dos de cada tres bodas que se celebraron en León fueron civiles. Un total de 982 parejas de diferente sexo eligieron casarse en el juzgado o en el ayuntamiento, mientras que 390 se casaron por el rito católico. Las parejas del mismo sexo, no tienen opción. Todas por lo civil.

En el primer semestre del 2017, únicos datos que tiene recopilados el INE para el ejercicio, las bodas civiles cuadriplican a las religiosas, si bien es probable que las cifras de las religiosas católicas se recuperen con las bodas del verano.

León Laico, la versión local de la asociación Europa laica, señala que el avance de lo civil en los ritos de paso de la vida «va muy lento» y que solo municipios como Santiago de Compostela o Rivas Vaciamadrid han tomado cartas en el asunto de manera activa. En concreto, la retirada de crucifijos de los tanatorios «es muy compleja», afirma Obdulia Diez. El gerente del Serfunle, Agustín Miguélez, señala que apenas el 5% de las personas demandan salas o espacios sin signos religiosos y que mientras se mantenga esta tendencia «para nosotros es más sencillo retirar el crucifijo cinco veces que ponerlo 95».

La sala de culto o despedidas «no está consagrada» y dispone de una cortina móvil para tapar la cruz cuando las familias plantean hacer ceremonias civiles de despedida.

En Ponferrada, el tanatorio nuevo, inaugurado en 2016 en la zona del PIB, en Cuatrovientos, no tiene signos religiosos en la sala de celebraciones, apunta. «La demanda ha crecido en los últimos años pero es una opción muy poco considerada. En el tanatorio de La Encina, añade, «los elementos religiosos son removibles», apunta el gerente de Funerarias Reunidas del Bierzo, Delmiro Vega.

Las ceremonias a la americana, con textos civiles y música, también son posibles en Los Jardines. El tanatorio de San Andrés del Rabanedo cuenta con sistemas removibles de las cruces para posibilitar todos los cultos, tanto laicos como de otras religiones. «Se retiran las cruces y queda un atril», comenta uno de los encargados. También cuentan con un columbario para las personas que no quieren llevar las cenizas al cementerio ni mantenerlas en sus casas.

La misma fórmula se utiliza en La Bañeza y en los tanatorios de la comarca que gestiona la empresa Lucio Gabriel. «Salas concretas específicas que se usen solo para ceremonias civiles es imposible en nuestros tanatorios, lo que hacemos es sustituir el elemento de la cruz. Lucio Gabriel señala que la opción de las despedidas civiles está en toda la documentación que ofrecen a las familias que van a organizar un sepelio, incluidas las preferencias de otras religiones que van en aumento como es la musulmana. «Tenemos más de 40 símbolos», subraya.

«En estos casos, lo que más gestionamos son traslados y nos piden cajas sin barnizar ni nada, sólo de madera, que son más baratas», explica Lucio Gabriel. Las cruces o las medias lunas, para quien las quiera poner en los ataúdes, vienen sueltas. Los funerarios señalan que la los mayores demandan lo religioso más que lo civil. «A veces la gente se aferra a la religión al envejecer», afirma Agustín Miguélez, de Serfunle.

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