Los Cuervos del Vaticano

BANCO VATICANO =  I. O. R.  =  INSTITUTO PARA LAS OBRAS DE RELIGIÓN

               Los estatutos del  I. O. R., así como los acuerdos alcanzados con las autoridades monetarias de Roma, le permiten operar como un banco offshore, o sea, al margen de cualquier tipo de control como sucede con las entidades radicadas en las Islas Caimán o Bahamas, en Luxemburgo, Singapur o Suíza. Los del IOR aseguran a sus exclusivos clientes discreción absoluta, transacciones opacas, completa impunidad y autonomía operativa. ¿Qué más se le puede pedir a un banco cuando lo que se desea es blanquear dinero?

              El IOR cuenta con un estatuto que impide que los altos miembros de la Santa Sede controlen la entidad. Ni siquiera el Secretario de Estado puede averiguar qué clase de transacciones realiza el IOR sin pasar por un estricto filtro de directivos y comités.

              Ni al Vaticano ni al IOR les interesa saber de dónde proceden los fondos. La condición es de que el titular de la cuenta destina un parte de ellos a “obras de caridad”. El dinero depositado en el IOR está libre de impuestos. Se pueden abrir cuentas corrientes y operar con ellas en el corazón de Europa sin  tener que respetar la legislación internacional referente a acuerdos y barreras bancarias contra el blanqueo de capitales.

(Los Cuervos del Vaticano, de Eric Frattini, Espasa libros S.L.U. -2012- páginas 15-16-17)

I. O.  R.  .- El Papa Pío XII creó en 1942 el Instituto para las Obras de Religión. Una de las instituciones financieras más secretas del mundo, caracterizada por su tendencia a la especulación al más puro estilo de la banca estadounidense, sin ninguna clase de escrúpulos morales y absolutamente libre de cualquier tipo de control por parte de las autoridades bancarias extranjeras. Patente de corso firmada por:

                        . PIO XII

                        . JUAN XX III

                        . JUAN PABLO II

                        . BENEDICTO XVI

[y ahora, FRANCISCO I]

Para asaltar compañías, violar normas bancarias, lavar dinero del crimen organizado, etc

PAUL MARCINKUS es nombrado en 1971 obispo, y elegido como secretario del Banco Vaticano. Pronuncia una frase que le hará célebre:

        “¿se puede vivir en este mundo sin dinero? No se puede dirigir la Iglesia con oraciones a María”.

Marcinkus fumaba puros Montecristo, bebe coñac francés, frecuenta las fiestas y reuniones de la alta sociedad italiana, se maneja entre los campos de golf y las sacristías y “prefiere los gimnasios a las iglesias” en los años sesenta.

(Los Cuervos del Vaticano, de Eric Frattini, Espasa libros S.L.U. -2012- páginas 35-51-52-53)

 

               Después de la muerte de Juan XXIII, el Gobierno italiano decide aplicar un impuesto sobre los beneficios financieros que la Santa Sede tiene en bolsa y que cuentan con una exención fiscal promovida por Benito Mussolini firmada en 1942.

              El Vaticano controla en ese momento entre un dos y un cinco por ciento del mercado bursátil. A 31–12-1968, el Vaticano debe hacer frente a un pago a la Hacienda italiana cercano a los 1200 millones de euros en atrasos. Pablo VI decide retirar todas las inversiones de la Santa Sede en Italia y trasladarlas a otros países como EE. UU. Para ello utilizan a Michele Sindona, a quién las autoridades norteamericanas consideran el “blanqueador” de dinero de la mafia, principalmente de Joe Adonis, un alto miembro de la familia Genovese.

             Sindona y Marcinkus se hacen inseparables y se convierten en el gran escudo financiero del  Vaticano en los años siguientes.

             En la década de los sententa Sindona consigue colocar el Finebank suízo, propiedad del Vaticano, a la familia Genovese, con el fin de blanquear el dinero de estos últimos y a la vez, llenar las arcas papales. Mientras en EE. UU. Sindona comienza a ser investigado por blanquear dinero proveniente del tráfico de drogas, en los pasillos de San Pedro se le ve como un salvador de las finanzas vaticanas. Bajo la orden expresa del papa de trasladar al extranjero fuera del alcance de la Hacienda italiana, todas las participaciones e inversiones del Banco Vaticano, Paul Marcinkusllega a manejar la mayor exportación de capitales jamás vista en una sola persona. En cuestión de pocos meses, millones y millones de dólares procedentes de las cámaras acorazadas vaticanas van a los bancos suizos mediante la creación de sociedades fantasma en paraísos fiscales: Una de estas operaciones se lleva a cabo

–          Con la Sociedad General Inmobiliaria con un patrimonio superior a 582 millones de dólares. Sindona y Marcinkus venden la participación vaticana en su accionariado y sus beneficios son desviados a la sociedad Manic, S.A. con sede en Luxemburgo.

–          Otra de estas operaciones es la de la Banca Unione: Sindona y Marcinkus transfieren 254 millones  de dólares al Amincor Bank de Zuric, y desde allí, a otra sociedad fantasma llamada Nordeurop Establisment, con sede en Liechtenstein. El 10-6-1981, el IOR firma un certificado dirigido al Banco Ambrosiano Andino, con sede en  Lima, en el que se reconoce que el Banco Vaticano mantiene el control “directo o indirecto” de ambas sociedades, así como de otras seis establecidas en paraísos fiscales.

Es a través de Amincor Bank de Zurich, en 1974, la campaña de la Democracia Cristiana con el fin de convocar un referéndum nacional para pedir la derogación de la ley de divorcio en Italia.

Roberto Calvi conoce al poderoso obispo Paul Marcinkus –que fue nombrado presidente del IOR- en una fiesta en la que es presentado por Sindona. La asociación Marcinkus – Calvi – Sindona comienza a manipular la Bolsa de Milán a través de diferentes sociedades vaticanas.

En 1975 la Santa Sede (Pablo VI a la cabeza) lleva perdidos entre 50 y 250 millones de dólares. Sindonaes sustituido por Calvi. Italia pide a EE. UU. La extradición de Sindona pero éste, para vengarse de los que han sido sus amigos, decide pedir al Banco de Italia que abra una investigación al Ambrosiano y se encuentran deudas millonarias, créditos a partidos y a políticos de todos los signos, sin ningún tipo de garantía alguna o control, inversiones de muy alto riesgo, fraude en los planes de pensiones de los ahorradores, manipulación de documentos financieros, fraude fiscal, evasión de capitales, etc.

El 6-8-1978 muere Pablo VI, de cáncer. Le sucede Juan Pablo I. El nuevo papa tiene un encontronazo serio con el dúo Calvi – Marcinkus.

El 28-9-1978 el papa anuncia que en los próximos días pretende llevar a cabo una auténtica limpieza dentro de la Santa Sede en general y del IOR en particular. En la mañana del 29-9-1978, Juan Pablo I es encontrado muerto en su cama:

       a) o víctima de un asesinato [a ningún papa se le puede hacer la autopsia]

       b) o de un paro cardíaco

Lo cierto es que la remodelación anunciada, jamás se realizó.

El nuevo papa (Juan Pablo II) no solo decide no investigar sino que ratifica en su cargo a Marcinkus.

A finales de 1980, cuando se cumplen dos años del pontificado del nuevo papa, el Franklin National Bank, controlado por Sindona presenta un expediente de quiebra lo que obliga al banquero a cumplir una pena de 25 años de cárcel por fraude y malversación de fondos. Poco después salta el escándalo del Banco Ambrosiano. El Banco de Italia denuncia un agujero cercano a los 1300 millones de dólares. Calvi huye a Londres. Las autoridades descubren (aunque Marcinkus dice que el IOR nada tiene que ver con el Ambrosiano) que la Santa Sede es la principal accionista, a través de las sociedades extranjeras del IOR.

El 18-6-1982, Calvi [“el banquero de Dios”] es encontrado colgado bajo el puente londinense de Blackfriars y lo han hecho dos sicarios de la camorra napolitana (Vicenzo Casillo y Sergio Vaccari) con la ayuda del guardaespaldas del banquero.

El 6-8-1982 el gobierno italiano ordena la liquidación total de activos, el cese de operaciones y el cierre del Banco Ambrosiano, creando una de las mayores crisis diplomáticas de toda la historia entre la Ciudad-Estado del Vaticano y la República de Italia.

Las pérdidas del Vaticano son tan enormes que se convence al Papa para que convoque en 1983 un Año Santo Extraordinario con la intención de recaudar fondos.

Sindonaes sentenciado a 25 años de cárcel. Cuando está a punto de cumplir sus dos primeros años en la prisión de Voghera, toma un café en su celda y poco después entra en coma. Alguien le ha disuelto 100g de cianuro en la bebida.

Marcinkus, protegido por Ronald Reagan como favor personal a Juan Pablo II y evitando así que sea detenido por los italianos se refugia en Arizona. Muere el 20-2-1986 en un hospital de Sun City. La causa de su muerte sigue siendo desconocida.

La cuenta abierta en el IOR a nombre de la Fundación Cardenal Francis Spellman era completamente ilegal.

Sencillamente, esa Fundación no existía. No había ninguna prueba documental de su creación, ni un escudo, ni una lista de patronos, ni un registro ante las autoridades estadounidenses o italianas, ni mucho menos una dirección, pero a nadie le interesaba investigar. La cuenta fue creada por monseñor De Bonis y administrada por Giulio Andreotti con el único fin de recaudar fondos de forma ilegal para la Democracia Cristiana.

Años después, el presidente del IOR, Angelo Caloia, envió al entonces Secretario de Estado, el cardenal Angelo Sodano un informe en el que aseguraba que la cuenta tenía un saldo aproximado a los 4500 millones de liras.

Durante los años siguientes y a pesar de la renovación de cargos en el IOR, las actividades de monseñor Donato De Bonis y de Giulio Andreotti, continuaron a pleno rendimiento, con el visto bueno del papa Juan Pablo II, a través de la cuenta 001-3-14774-C. En pocos años, monseñor De Bonis había ido montando o una tupida red de clientes fuera de control de la misma autoridad financiera Vaticana.

El IOR, [o sea, el Banco Vaticano] no puede ser sometido a registros ni a escuchas telefónicas; sus empleados no pueden ser interrogados, ni sus directivos llamados a declarar ante ninguna comisión, ni sus operaciones vigiladas por ninguna autoridad monetaria internacional. Si cualquier Estado del mundo quiere llevar a cabo alguna de estas acciones, debe enviar una solicitud a la autoridad pertinente en el Estado-Ciudad del Vaticano y en el cien por cien de los casos, la petición será rechazada. Así funcionan el Vaticano y el IOR.

El Estado Vaticano es el único país del continente europeo que nunca ha firmado un tratado sobre asistencia judicial. Tampoco ha ratificado el llamado Protocolo en Materia Penal de Estrasburgo de 1978, ni acuerdos bilaterales con Italia.

El FATF, es el órgano creado en 1989 para promover la implementación de medidas legales, regulatorias y operacionales con el fin de combatir el lavado de dinero y financiación del terrorismo.

La Santa Sede no forma parte de los 34 países que forman parte del FATF y entre los que sí se encuentran otros paraísos fiscales como Luxemburgo, Suiza, Singapur o Hong Kong.

Esto es una “patente de corso” para la Santa Sede, el IOR y sus funcionarios y ha facilitado el movimiento a través de cuentas cifradas de clientes como Martin Frankel, miembros de Cosa Nostra, como el padrino Matteo Messina Denaro, o blanqueadores de dinero, incluidos estafadores internacionales pero también personajes con idearios cercanos a los intereses Vaticanos.

Martin Frankel  escapó de EE. UU y huyó a Roma tras conseguir de manera fraudulenta 215 millones de dólares de siete compañías aseguradoras. Cuando el FBI, a petición de la autoridad bursátil estadounidense decidieron detenerlo, Frankel se había fugado en un avión privado a Roma, con dos maletas llenas de billetes, 547 diamantes y 9 pasaportes de diversos países, todos con su foto y distintos nombres.

Fue detenido en el año 2000 cuando paseaba por una calle de Hamburgo. Fue extraditado a EE. UU. Donde se enfrentó a los investigadores del mayor caso de fraude de seguros de toda la historia.

El FBI demostró que había podido hacerse con las aseguradoras a través de una misteriosa entidad benéfica llamada Fundación San Francisco de Asís.

La Fundación consiguió acceder a cuentas del IOR, poniendo de manifiesto la estrecha relación entre Frankel y los banqueros del Papa y contaba con plena cobertura financiera del IOR.

En mayo de 2002, FRankel fue encontrado culpable de 24 cargos federales de fraude de seguros, fraude continuado, robo y conspiración. Su primera condena fue de dieciséis años y ocho meses de prisión. Después fue condenado a otros 16 años más y a la espera de cinco sentencias más.

El 30-8-2001, monseñorEmilioColagiovanni,de 81 años fue detenido para enfrentarse a una pena de 20 años por blanqueo continuado de capitales y otros 5, por estafa.

A comienzos de 2002, cinco estados de EE. UU. Presentaron demandas conjuntas contra el Vaticano por estafa y daños y perjuicios.

El Vaticano contraatacó, asegurando que monseñor Emilio Colagiovanniestaba jubilado cuando comenzó a operar con Frankel y que, lo hizo por su cuenta y riesgo.

Los investigadores del caso descubrieron que el Vaticano mentía. Cuando la Fundación San Francisco de Asís comenzó a operar en las Islas Vírgenes, como tapadera de las operaciones de Martin Frankel, monseñor Colagiovanni era aún una importante figura de la curia romana, asesor y consejero del Comité deontológico del Tribunal de la Sacra Rota, consultor en dos congregaciones vaticanas y miembro de la Comisión especial que se encarga de estudiar las causas de nulidad, entre otros cargos.

Monseñor Colagiovanni fue condenado por delitos de lavado de dinero y fraude continuado a 5 años de cárcel y multa de un cuarto de millón de dólares.

La Santa Sede y sus órganos financieros volvieron a escaparse.

Se calcula que entre 1990 y 1999 el Vaticano recibió a través del IOR, cerca de 55 millones de dólares en concepto de “donación” por parte de las fundaciones fantasma creadas por Frankel y Colagiovanni.

A partir del 1-6-2012 la Fiscalía de Trapani examinó hasta quince operaciones financieras y 14 cuentas cifradas a nombre de 14 sacerdotes que habrían actuado muchos de ellos, como hombres de paja a grupos criminales. El más famoso de ellos era el padre Ninni Treppiedi, sospechoso de ser el testaferro del gran “padrino” de la mafia Matteo Messina Denaro, en las operaciones del IOR, en alguna de las 25.000 cuentas cifradas del Banco Vaticano, según la Fiscalía. Los fondos que se investigan podrían rondar los 14 millones de euros.

Matteo Messina llegó a tener bajo su mando a casi un millar de soldados de la Cosa Nostra al reorganizar 20 familias mafiosas. La suya se convirtió en la segunda más poderosa de Sicilia después de la Palermo. Muchos de los beneficios de la familia Messina terminaban en las cuentas cifradas del IOR, a través de la extorsión, forzando a comerciantes a pagar el pizzo –dinero a cambio de protección y otros-

La policía italiana y la Dirección Antimafia creen que Messina se encuentra escondido en su territorio y nadie habla sobre su paradero.

Los investigadores quieren saber cuánto dinero ingresó el padre Ninni Treppiedi en el IOR con el fin de establecer si era el testaferro del gran padrino de la mafia.

El Vaticano no facilita datos. La congregación del clero a través del Cardenal Maura suspendieron al padre Ninni de la diócesis pero no han querido dar las razones.

Un equipo de investigadores de la Fiscalía descubrió que en el 2007, cuando se inciaron las obras de restauración de la iglesia S. Silvestre de Calatafimi, el religioso Treppiedi era el encargado de buscar fondos. Una tarde llegó a Messina y le donó 97.000 euros que era el importe necesario para las obras.

Al año siguiente el padre Treppiedi ayudó a Messina a hacerse con varios inmuebles propiedad de la Iglesia (once edificios y solares valorados en 943.500 euros que fueron depositados en una cuenta cifrada del IOR. En la fiscalía de Trapani no creen en las “casualidades”.

El Vaticano a través de su Secretaría de Estado, sigue dando la cayada por respuesta y no ha respondido a las requisitorias de la Fiscalía.

La Fiscalía tiene abierta otra investigación sobre una obscura operación realizada por el IOR. Al parecer, un enviado autorizado por el Banco Vaticano retiró 600.000 € en efectivo de una cuenta abierta en Intesa Sanpaolo. Las autoridades monetarias italianas enviaron una pregunta formal al banco IOR. El banco respondió que el dinero era para “obras misioneras”. El Banco Vaticano dio la callada por respuesta. Poco después, el Banco de Italia descubrió que, a través del esta cuenta, el IOR había hecho circular unos ciento cuarenta millones de euros en un solo año.

El presidente del Consejo de Intesa Sanpaolo, Giovanni Bazoli es considerado un financiero y un banquero muy cercano al Vaticano.

Bazoli fue nombrado, con el visto bueno del IOR, presidente del nuevo banco Ambrosiano y lo integró en la Banca Católica de Veneto. En 1997, el Ambroveneto se une con otra entidad financiera y se convierte en la Banca Intesa y, en 1999 con la Banca Commercial Italiana y con el Sanpaolo, cambiando su nombre por el de grupo Intesa Sanpaolo, de clara tendencia católica y con nexos muy estrechos con el IOR.

El IOr [Banco Vaticano] ha tenido siempre un lado oscuro. Esto lo permiten sus cuentas sin nombre, sin ningún tipo de recibo y sin operaciones electrónicas de por medio. Las relaciones con la mafia desde la época de Michele Sindona, Roberto Calvi y Paul Marcinkus hasta las actuales relaciones con Matteo Messina Denaro, el todopoderoso jefe de la Cosa Nostra.

El último presidente del IOR, Ettore Gotti, fue cesado de forma fulminante el 24-5-2012 por querer llevar a cabo una profunda limpieza. Cuando Gotti intentó pedir explicaciones al Papa, este sencillamente decidió no responder.

“Temo por mi vida por husmear en los titulares de algunas cuentas [del Banco Vaticano]” dijo el propio Ettore Gotti Tedeschi a los fiscales, antes de abandonar su despacho en la torre de Nicolás V, sede del IOR.

El presidente salió del despacho del IOR con un amplio dossier redactado por él mismo. En la página 15 aparecía la lista de cuentas cifradas que ocultaban depósitos de la mafia y de sus actividades ilegales, incluidos sobornos a políticos italianos. El “dossier Tedeschi” como ya es conocido por la Fiscalía y la Guardia de finanzas era el seguro de vida del expresidente del IOR.

Tedeschi contó a los fiscales que en la tarea que le había ordenado el Papa, chocó frontalmente con el Secretario de Estado, Tarcisio Bertone y con el director general del IOR, Paolo Cipriani. “Me han combatido hasta el agotamiento por querer transparencia, sobre todo en algunas de las cuentas”, dijo Tedeschi.

El “dossier Tedeschi”, de 200 páginas constaba de cartas, correos electrónicos entre “ciertos” clientes y el personal del Banco Vaticano. Tres copias, que debían ser entregadas a las autoridades pertinentes si a él le ocurría algo o moría en extrañas circunstancias, fueron enviadas por el propio Tedeschi a un amigo suyo, a un abogado de Roma y al periodista del Corriere della Sera, Massimo Franco, que se ocupaba de informar sobre el Vatileaks pero la Fiscalía, en un registro a su despacho, encontró el dossier más un armario con 47 archivadores sobre la actividad del “banquero de Dios” en el IOR y en la filial italiana del Banco de Santander, que dirigía desde 1992.

En el 2003, el Tribunal Supremo de la República Italiana acabó con la impunidad del IOR al legitimar el control del Banco Vaticano en Italia. La retirada en 2010 de Antonio Fazio como gobernador del Banco de Italia, un católico ultraconservador y enemigo de ejecutar cualquier acción contra el IOR o la Santa Sede, ayudó también para acabar con la impunidad.

Otra investigación implicaba a religiosos con conexiones con el blanqueo de capitales y cuentas abiertas en el IOR:

             . Orazio Bonaccorsi

             . Salvatore Palumbo

             . Evaldo Biasini

             . Monseñor Emilio Messina (era titular de 57 cuentas en diferentes entidades

               Financieras, trece de ellas en el IOR).

Entre 2006 y 2008, la Secretaría de Estado del Vaticano y las autoridades del IOR, se calcula habrían recibido hasta 13 requisitorias de jueces y fiscales italianos, de las cuales ninguna de ellas recibió respuesta oficial de la Santa Sede.

El delincuente entrega una cantidad de dinero en efectivo a un religioso con funciones en la Santa Sede. Este tenía diversas cuentas a su nombre en el IOR, y allí depositaba el dinero del mafioso. El Banco Vaticano distribuía ese “dinero negro” en diversas cuentas, también en el IOR, a nombre de fundaciones, congregaciones u órdenes religiosas y, desde ese momento, el dinero, ya blanqueado, seguía dos rutas: una parte volvía a ser desviado a otra cuenta en el IOR, desde la que se adquirían depósitos líquidos entre el 4 y el 12 por ciento, acciones u obligaciones, títulos del Tesoro o deuda pública y otra parte del dinero era enviada a cuentas numeradas en paraísos fiscales a las que solo tenía acceso el mafioso.

El jueves 23-9-2010 estallaba una nueva bomba informativa relacionada con el IOR. Un juez de Roma ordenaba la incautación de 23 millones de euros de una cuenta corriente a nombre del IOR en el Banco Artigiano. El dinero estaba paralizado desde noviembre de 2007 debido a que las autoridades monetarias de la Santa Sede se habían negado a informar al Banco de Italia sobre su procedencia. Tedeschi el “banquero de Dios” amigo personal del Papa, declaró: “Estoy humillado. Alguien quiere golpear al Vaticano y por eso me golpean a mí. Han usado un mero error burocrático para atacar al IOR, a su presidente y al Vaticano”. Como en infinidad de ocasiones, el Vaticano se servía del victimismo y de la persecución religiosa para evitar dar explicaciones y más de lo mismo…

El 18-11-2009 se realizó otra investigación a través del IOR y se refería al ingreso de un cheque de 300.000 € en una cuenta del Banco Vaticano en el Unicredit. El nombre que aparecía en el cheque era de una tal Maria Rossi. El IOR explicó que la mujer era la madre de un sacerdote funcionario vaticano, pero los investigadores descubrieron que la mujer no existía y que el origen del dinero procedía de una cuenta numerada de la República de San Marino.

Tras los escándalos en que se estaba viendo involucrado el IOR, el Papa decidió el 30-12-2010 la “Ley CXXVII” (127/2010) y cuatro nuevas leyes contra el blanqueo de ingresos de actividades criminales y financiación del terrorismo, sobre fraude y falsificación de billetes y otros…

De los ocho puntos ratificados por la Ley 127 mencionada, del 30-12-2010, en julio de 2012, no se habían cumplido ninguno.

A pesar de las Órdenes papales, el IOR y sus autoridades no han hecho el menor movimiento para cumplir, primero los deseos del Papa y segundo, las normativas aprobadas por la “Ley 127”.

A comienzos de 2012 los auditores de Moneyval no habían conseguido aún evaluar al IOR. En esas fechas, el Departamento de Estado de EE. UU incluyó al Vaticano en la lista de Estados sobre los que existían serias preocupaciones respecto a actividades de blanqueo de capitales y a que pudieran estar financiando actividades terroristas o del narcotráfico.

El 18-7-2012, miércoles, el Moneyval hizo público en informe de 241 páginas, sobre la Santa Sede. El informe no es nada halagüeño. Asegura que de las 45 recomendaciones elevadas al Estado Vaticano referentes a la lucha contra el blanqueo de capitales y a la financiación del terrorismo, sólo cumple 22. Hay 16 recomendaciones que son fundamentales y el Vaticano solo cumple 9. También destacan las autoridades monetarias, la poca efectividad de la Agencia de Información Financiera (AIF) Vaticana.

Las operaciones realizadas por el IOR anteriores al 1-4-2011 siguen siendo un verdadero misterio tanto para las autoridades europeas como para las italianas. Al conocerse el contenido del informe Moneyval (Comité de Expertos de Evaluación de Medidas Antiblanqueo de capitales y Financiación del Terrorismo), uno de los investigadores del caso IOR dijo: “El Vaticano tiene un gran culto al secreto. Es muy difícil hallar alguna información allí dentro”. El oscurantismo y el secretismo continúan dentro de los muros Vaticanos digan lo que digan e impongan lo que impongan organismos internacionales, autoridades monetarias o gobiernos extranjeros. En su silencio está su supervivencia, o eso creen.

El capitán de carabinieri Pietro RAjola Pescarini, a las 5’25 de la mañana entró junto a otros tres agentes en la casa (en Piacenza), de Ettore Gotti Tedeschi expresidente del IOR, con un mandamiento judicial que permitía incautar todo documento, carpeta, nota, dossier o disco duro de ordenador que allí hubiera. Asimismo y casi a la misma hora, se registraba la oficina del banquero en Milán y su residencia de descanso en San Polo d’Enza. Los carabinieri encontraron centenares de documentos sobre la oscura administración del Banco Vaticano.

El “banquero de Dios” (Tedeschi) temía ser asesinado por lo que envió una copia del dossier, casi 200 páginas –había 25000 clientes con cuentas cifradas en el Banco Vaticano- a tres destinatarios con orden de entregar a la justicia, si él moría.

Monseñor Carlo Maria Viganó, nombrado secretario general de la Gobernación el 16-7-2009 por Benedicto XVI, fue descubriendo que eran siempre las mismas empresas las que trabajaban para la Santa Sede, a pesar de que sus precios duplicaban o triplicaban a otras. “Esto es posible debido a que no existe transparencia alguna en la gestión de las contratas de construcción e ingeniería que dan servicio al Vaticano”, afirmó en un escrito el propio Viganó. Otra de las denuncias se dirigió contra la Fábrica de San Pedro, a la que acusó de haber gastado la astronómica cifra de 550.000 € en la construcción del tradicional Portal de Belén en la Plaza de San Pedro. O contra el comité de Finanzas y Gestión, dependiente de la Gobernación, al que acusó de haber perdido en una operación financiera cerca de 2.500.000 dólares sin dar cuenta a nadie ni del uso del dinero ni de la pérdida sufrida. “Jamás habría pensado encontrarme ante una situación tan desastrosa” afirmó Viganó en una carta enviada al cardenal Tarcisio Bertone.

Monseñor Viganó escribe al Papa, denunciando graves irregularidades en la gestión financiera de la Santa Sede, el 27-3-2011.

El domingo 8-5-2011, seis semanas después del escrito enviado a Benedicto XVI y tras no haber recibido respuesta alguna, esta vez le escribe al cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone.

Informa sobre hechos, en 8 puntos y en los puntos 3 y 5 le dice lo siguiente:

      3.- Además, sobre monseñor Nicolini han aparecido graves y lamentables irregularidades en su gestión y administración, empezando por el periodo en la Pontificia Universidad Lateranense, donde según el testimonio de su Eminencia monseñor Rino Fisichella, resultaron a su cargo:

                 – falsificaciones de facturas y un agujero de al menos setenta mil euros. También resulta interesante del mismo monseñor su participación en la empresa SRI Group, perteneciente al Dr. Giulio Gallazi, empresa que al día de hoy resulta incumplidora hacia la Gobernación por 2.200.000 € por lo menos y que anteriormente había defraudado a L’osservatore Romano (me ha sido confirmado por Don Elio Torreggiani) por más de 97.000 €, y a la APSA por otros 85.000 € (tal y como me aseguró su Eminencia monseñor  Calcagno). De todo esto tengo pruebas documentales, como también del hecho de que monseñor Nicolini ha resultado ser titular de una tarjeta de crédito a cargo de la empresa SRI Group, por 2.500 € al mes.

             5.-Ya que la conducta de monseñor Nicolini, además de representar una grave violación de la justicia y de la caridad, son punibles como delitos, tanto en el ordenamiento canónico como en el ordenamiento civil, si contra él no se procede por vía administrativa, sería mi deber proceder por vía judicial (Carlo Maria Viganó era licenciado en Derecho Canónico).

Monseñor Viganó tampoco encontró respuesta del Secretario de Estado, Bertone, pero casi cuatro meses después recibió la comunicación oficial de que Benedicto XVI lo había nombrado nuncio papal en  EE. UU.

De esta forma, Bertone se quitaba de encima un modesto e incómodo testigo.

El cardenal Domenico Calcagno, presidente de la Adminsitración del Patrimonio Apostólico (APSA), que gestiona el patrimonio inmobiliario del Vaticano y es conocido en los pasillos vaticanos como el Cardebal Rambo. En su apartamento privado se encontraron 13 armas de fuego, de diferentes modelos, desde las italianas Breda Argus, o una Beretta de doble cañón a una carabina estadounidense Remington 7400 o un fusil soviético Nagant y en una caja fuerte, un revólver Smith & Wesson.

El miércoles 25-1-2012, el canal privado de la televisión italiana La 7 hacía públicos, en el programa Los Intocables, algunos estractos de las dos cartas escritas por monseñor Carlo María Viganó y enviadas al papa Benedicto XVI (27-3-2011) y al cardenal Bertone (8-5-2011).

La primera reacción de la Santa Sede fue la de amenazar, a través del padre Federico Lombardi, en un comunicado oficial hecho público al día siguiente, con adoptar acciones legales, por haber revelado documentos confidenciales de la Santa Sede.

Un mes después, el cardenal Lajolo, a quien el propio Viganó había calificado en su carta al Papa como uno de los conocedores de la grave situación que vivía la Gobernación, declaró en una entrevista que “los hechos denunciados por monseñor Viganó partieron de sospechas que se han revelado infundadas” dejando así, a monseñor Viganó, en la más clara indefensión.

En los dos años y dos meses que monseñor Viganóocupó su cargo, fue capaz de cambiar la larga tradición vaticana de pérdidas constantes en la Gobernación, pasando de 8’5 millones de euros de pérdidas a 34’5 millones de beneficios y fue cesado de forma fulminante.


(Los Cuervos del Vaticano, de Eric Frattini, Espasa libros S.L.U. -2012- páginas 36-53-54-56-57-58-60-63-70-72-73-74-76-77-78-80-81-84-86-89-90-91-93-94-97-98-107-110-114-115-140 142-145-144-146-147-31-32-152-155157-158)

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