La Reina Sofía y otras autoridades asisten a la misa de clausura del año jubilar del beato Ramón Llull

La Reina Sofía ha asistido esta mañana a la celebración de la ceremonia religiosa que clausura el año jubilar en el que se conmemora el 700 aniversario de la muerte de Ramón Llull en la Catedral de Palma, que durante la misa se ha llenado prácticamente al completo.

A su llegada ha sido recibida por la presidenta del Govern, Francina Armengol; el presidente del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat; la delegada del Gobierno en Baleares, María Salom; y el alcalde de Palma, José Hila.

Una vez dentro de la Catedral la Reina Sofía, que para esta ocasión ha optado por un vestido negro con unos zapatos del mismo color, se ha mostrado amable y cercana con los niños de las corales, sentados cerca de ella.

Además, durante el acto, que ha durado aproximadamente un hora y media, se ha leído la bendición que el Papa Francisco ha enviado a la Iglesia de Mallorca como clausura del año jubilar en conmemoración del 700 aniversario de la muerte del Beato.

En representación de la Iglesia han estado presentes el cardenal de Valencia, Antonio Cañizares Llovera; el cardenal emérito de Barcelona, Lluís Martínez Sistach; el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Agustín Cortés Soriano; el obispo auxiliar de Valencia, Javier Salinas Viñals; el obispo de la Seu d’Urgell, Joan-Enric Vives Sicilia; el obispo de Orihueña, Jesús Murgui Soriano; el obispo electo de Menorca, Francisco Conesa Ferrer; y el abad de Montserrat, Josep M. Soler Canals.

Una vez finalizada la ceremonia solemne, que ha podido seguirse a través de las pantallas instaladas en la misma Catedral, la Reina Sofia se ha despedido de las autoridades y se ha ido de nuevo en el coche oficial.

A continuación, se ha iniciado un procesión para trasladar las reliquias de Ramón Llull de nuevo hacia la basílica de San Francisco, en la que han estado presentes varias autoridades de Baleares.

La procesión ha estado encabezada por la cruz y ciriales, seguidos de los Tamborers, diversas cofradías, las reliquias del Beato, sacerdotes y obispos, autoridades y una banda de música.

Para garantizar la seguridad de este acto han estado presentes más de una decena de agentes de la Policía Nacional y la Policía Local, quienes han vallado los exteriores de la Catedral para evitar incidentes.

La Iglesia de Mallorca ha puesto fin con este acto al conjunto de actividades celebradas este año para conmemorar los 700 años de la muerte de Ramón Llull y para impulsar el proceso de canonización del beato y difundir su vida y obra.

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