La Pasión según Cospedal

Esta Semana Santa habrá uniformados de las Fuerzas Armadas en más de 200 actos religiosos. Las banderas de las instalaciones militares ondearán a media asta. Si un turista inglés se pregunta quién ha muerto, el Ministerio de Defensa, que dirige Dolores de Cospedal, le responderá con una sentencia de 2011 del Tribunal Constitucional que consagra –nunca mejor dicho– la presencia militar en actos tradicionales, aunque sean de índole religiosa, sin atentar con la aconfesionalidad del Estado español.

La sentencia dice que “cuando una tradición religiosa se encuentra integrada en el conjunto del tejido social de un determinado colectivo, no cabe sostener que a través de ella los poderes públicos pretendan transmitir un respaldo o adherencia a postulados religiosos”. Es decir, que el Cristo de Mena de Málaga, el de la Buena Muerte, sería difícil de comprender sin la escuadra de gastadores de la Legión que lo lleva, brazo en alto, guantes blancos, desmonterada, con la bocacha del fusil boca abajo. La emoción del “Novio de la Muerte”, que atrae, entre otras cosas, a decenas de miles de turistas.

Legionarios, artilleros, marinos, aviadores, procesionarán esta Semana Santa, pero todos lo harán de manera voluntaria. Las tradiciones castrenses se mantendrán con la ministra Dolores de Cospedal, después de haber estado en peligro durante la legislatura en que al frente de Defensa estuvo la fallecida Carme Chacón. La paradoja es que los voluntarios para estar presentes (y por tanto trabajar) en estos días festivos sobrepasan las necesidades, y a veces hay que recurrir a sorteos para adjudicar las plazas. Es una distinción para muchos militares estar presentes en estos actos solemnes.

Cospedal y la bandera

Como subraya Defensa en una nota pública, solo en 2010 y 2011 dejó de ondear a media asta la bandera de España en la sede del Ministerio. Coincidían en el mando de la Fuerzas Armadas Chacón –que siempre estuvo preocupada por la aconfesionalidad de las FAS– y el general Julio Rodríguez, entonces JEMAD y hoy en la cúpula de Podemos. Y Cospedal quiere marcar distancias con aquella etapa.

Las Fuerzas Armadas españolas son bastante escrupulosas en las cuestiones de diversidad religiosa. No solo el trabajo en países de mayoría musulmana o de otras confesiones, sino la presencia de fieles de religiones no católicas está integrado hasta en los menús que se preparan a la tropa, en las bases y en operaciones. En las raciones “de contingencia” (que se usan en emergencias en operaciones) hay raciones musulmanas y kosher, e incluso para budistas.

Eso no quita que los capellanes católicos estén presentes en todas las unidades, e incluso que haya un Arzobispado Castrense (ordinario de la Iglesia Católica), que tiene al frente a monseñor Juan del Río. Es habitual ver en formaciones en actos de máxima solemnidad a capellanes castrenses vestidos con sotana y con sus condecoraciones en el pecho.

En otros ejércitos con mayor diversidad hay capellanes musulmanes o busdistas, o de diversas confesiones, como ocurre en las poderosas fuerzas armadas norteamericanas. A pesar de eso, milicia y cruz en los occidentales, o milicia y media luna en los musulmanes, van secular y culturalmente unidas.

Despliegue por todo el país

Defensa informa de que el Ejército de Tierra va a estar en 152 actos que tendrán lugar en 80 ciudades. Por su parte, la Armada estará en numerosos actos religiosos de ciudades españolas, como Lugo, Pontevedra, Punta Umbría (Huelva), Antequera (Málaga), Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, Zamora o Cádiz. Habrá miembros del Ejército del Aire participan en otras procesiones en Cartagena, Huelva, Málaga, Sevilla, Granada, Getafe (Madrid), Peñafiel (Valladolid) o Valdepeñas (Ciudad Real), entre otras.

El Ministerio de Defensa sostiene que “la presencia de las Fuerzas Armadas en determinados actos de Semana Santa no entra en contradicción con el carácter aconfesional del Estado español”. Fue el Gobierno de José María Aznar –con Eduardo Serra como ministro– el que reguló por medio de un Orden Ministerial la presencia de unidades en actos religiosos. Después el general Julio Rodríguez durante su mando de las FAS quiso dejar más clara la voluntariedad de la presencia de militares uniformados y encuadrados en unidades o piquetes en actos religiosos: “Cuando se autoricen comisiones, escoltas o piquetes para asistir a celebraciones de carácter religioso con tradicional participación castrense, se respetará el ejercicio de libertad religiosa y, en consecuencia, la asistencia y participación en los actos tendrá carácter voluntario”.

Misas de campaña, oraciones legionarias, himnos… La cultura católica castrense milenaria se cuela por casi todas las rendijas de las tradiciones militares. Los expertos explican que más allá del puro sentimiento religioso, esto tiene que ver con el sentido de unidad y la fuerza para enfrentarse a los peligros de la profesión de una persona de armas.

Agua bendita

Cuando el JEME general Fulgencio Coll inauguró una de las instalaciones de tecnología punta del Ejército, los simuladores del helicóptero de ataque Tigre en la base del BHELMA de Almagro (Ciudad Real), una figura vestida con traje oscuro y un misterioso maletín acompañó a la comitiva. En el momento cumbre de la inauguración, tras las palabras del general, esta figura adelantó dos pasos. Del maletín sacó una suerte de bolígrafo, que abrió y, mientras pronunciaba unas santas palabras de bendición, rociaba la estancia con el agua bendita que llevaba en el dispositivo con forma de bolígrafo, para pasmo del equipo de Chacón.

Esta Semana Santa la sede del Ministerio, en el Paseo de la Castellana de Madrid, tendrá la bandera rojigualda a media asta entre las seis de la tarde del Jueves Santo y las doce y un minuto del Domingo de Resurrección. Así, con precisión castrense, se ejemplificará el luto por el Cristo yacente y la Pasión según Cospedal.

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