La Junta obliga a los colegios a ofertar la religión evangélica

Educación firma un convenio para garantizar su aprendizaje a las familias que lo pidan · Unos 242 granadinos están matriculados en esta asignatura, que se imparte desde 1993

Todos los colegios e institutos sostenidos con fondos públicos deberían informar a su alumnado de que tienen la opción de estudiar religión o una alternativa a la misma y que, en el caso de que opten por una enseñanza doctrinal, que pueden elegir entre la religión católica, la protestante-evangélica, la islámica o la judía. Pero será a partir del próximo curso cuando la Junta garantice estas enseñanzas con la contratación de más profesores.

El nuevo convenio suscrito entre el Gobierno andaluz y el Consejo Evangélico Autonómico de Andalucía (CEAA) -publicado en el BOJA el 28 de marzo- obligará a los centros sostenidos con fondos públicos (excepto los concertados con un ideario católico) a ofertar la enseñanza de esta religión para que las familias que lo deseen tengan asegurado dicho aprendizaje.

La asignatura protestante-evangélica lleva impartiéndose en Andalucía desde hace 19 años, pero hasta ahora no ha contado con un compromiso de la Administración autonómica para que se garantice su presencia en las aulas.

En Granada actualmente existen seis centros que son atendidos por cuatro docentes (itinerantes) donde los alumnos pueden recibir enseñanza evangélica, según detalla Margarita García, coordinadora de Enseñanza de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España. En total son 242 estudiantes los que aprenden sobre esta religión cristiana, una de las cuatro reconocidas por el Gobierno español, aunque el judaísmo no se imparte en los colegios e institutos por decisión de sus propios integrantes de separar esta formación de la enseñanza reglada.

Sin embargo, la difusión de estos conocimientos no ha sido fácil hasta la fecha. El consejero de Educación del CEAA, José Manuel Marín reconoce que las direcciones de los centros, la Consejería de Educación y los inspectores han dificultado que se pueda ofertar en más colegios, así se evitaban los ajustes horarios, y que la demanda que existe de esta materia no sea respondida. "Actualmente hay en toda Andalucía 4.724 solicitudes que no son atendidas", según dice, lo que supone casi el 20% del total.

Con el nuevo convenio se persigue abrir una vía de diálogo y colaboración con la Administración autonómica para que garantice dicha enseñanza y que los alumnos y familias que la soliciten puedan recibirla. Este compromiso implica el "reconocimiento" del profesorado evangélico, que pasa con esta rúbrica a formar parte del claustro de profesores de los centros, así como la inscripción del material didáctico de esta religión en el registro de libros de texto de la Junta.

El reconocimiento de los docentes evangélicos supone también la creación de la figura del profesor asesor, responsable de la renovación pedagógica de estos profesionales, y la contratación de profesores de Secundaria y Bachillerato por parte de la Junta, tal como ocurre con los que imparten enseñanza católica, ya que las competencias para los docentes de religión no están transferidas y los de Infantil y Primaria aún son contratados por el Ministerio de Educación.

Este profesorado es siempre propuesto por las iglesias evangélicas a través de los consejos provinciales dependientes del CEAA, como ocurre con los que imparten la religión católica, que son designados por las diócesis de cada provincia.

Marín aclara que la CEAA, en función de la demanda existente para que sea impartida la religión evangélica, va a exigir a la Junta que se contraten un mínimo de 15 profesores para que desarrollen esta asignatura. Y de ellos, tres podrían ser destinados a la provincia de Granada.

En los últimos cinco años no se ha realizado ninguna contratación por "falta de presupuesto" y los nuevos recortes pueden poner en peligro las promesas. De llevarse a cabo estas incorporaciones, que se sumarían a los cuatro maestros y profesores evangélicos que hay en la provincia, se destinarían al menos a otros 15 centros, la mayoría institutos de Secundaria.

Actualmente sólo son seis centros los que tienen garantizada la enseñanza evangélica: en Granada el CEIP Tierno Galván, el CEIP García Lorca y el IES Zaidín-Vergeles; el CEIP Gran Capitán, en Íllora; el CEIP Reyes Católicos, en Santa Fe; y el CEIP San Pascual Bailon, en Pinos Puente.

Estos profesores entrarían a formar parte de la plantilla de la Junta como personal interino con carácter indefinido, gracias al decreto de 2007 en el que se reconoció el estatuto de los trabajadores y se puso fin a la situación previa, en la que a este personal sin plaza fija se le renovaba el contrato anualmente.

En la comparativa con el resto de provincias andaluzas, Granada supone el 6% del alumnado que asiste a clases de religión evangélica, siendo una de las que menos estudiantes tiene matriculados. Sevilla, con 808 es la que más tiene, seguida de Cádiz (626 estudiantes) y Córdoba (617). La provincia con menos alumnos evangélicos es Almería, con 149. Las peticiones para recibir dicha enseñanza está más concentrada por barrios o municipios pequeños. La mayoría de estos centros acogen a un buen número de alumnos de etnia gitana, muy vinculados a la religión evangélica, al igual que los inmigrantes procedentes de Alemania, el Reino Unido, Colombia, Ecuador o Nicaragua, entre otros.

Casi el 20% de la demanda está sin atender

Más de 800 alumnos no pueden recibir clase de religión evangélica ante la carencia de profesores

Uno de los principales problemas que presenta la religión evangélica en los colegios e institutos andaluces es la falta de docentes que impartan esta enseñanza. Los datos que maneja el CEAA muestran que en Andalucía hay 3.884 alumnos que reciben clase evangélica frente a una demanda de 4.724 solicitantes, lo que significa que existe un 17,79% de estudiantes a los que la administración autonómica no atiende en su petición de recibir unos conocimientos conforme a las creencias familiares.

El consejero de Educación del CEAA explica que la mayoría de estas solicitudes proceden de padres que son evangélicos, aunque también existen familias que optan por esta religión en lugar de la asignatura alternativa que suele ofrecerse en los centros públicos a la religión católica.

El principal problema que se encuentran muchas de estas familias es que en el momento de realizar la escolarización la religión evangélica no aparece en la oferta educativa del centro, uno de los requisitos a los que ahora obliga el convenio suscrito por el cual todos los colegios e institutos deben ofrecer esta posibilidad, que se irá materializando los próximos cursos según aumente la demanda, lo que obligará a la contratación de más profesorado.

José Manuel Marín asegura que desde 1993, cuando comenzaron las clases evangélicas de forma "marginal" se han encontrado con varios obstáculos, principalmente, por parte de los inspectores de Educación a la hora de organizar esta asignatura. "El mayor problema han sido los cuadros horarios. Para esta enseñanza existen pocos docentes que tienen que acudir a varios centros, muchos de los cuales se encuentran en distintos municipios y, a veces, tienen menos de media hora para ir de uno a otro", explica Marín, quien mantiene que es una forma de "obligar a que renunciemos a impartir nuestra religión en las aulas".

"Cuando insistimos, muchas veces llegan a amenazar a los padres que quieren que sus hijos aprendan la religión evangélica que si optan por ella obligarán a la dirección del colegio o instituto a suprimir horas de las materias esenciales como matemáticas, lengua o inglés. Ante tal coyuntura las familias optan por sacrificar nuestras enseñanzas", explica el consejero de Educación del CEAA. Sin embargo, esta "actitud" ha cambiado los últimos años.

Las horas de clase evangélica son las mismas que hay establecidas para la católica, esto es, una hora a la semana para el segundo ciclo de Infantil, para primero, segundo y cuarto de la ESO y para primero de Bachillerato, mientras que este horario se amplia en treinta minutos para los seis cursos de Primaria y para tercero de Secundaria.

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