La Iglesia teme que el PSOE elimine la Religión del sistema educativo

La Conferencia Episcopal española ha mostrado su temor ante los planes del Partido Socialista en cuanto a una posible derogación de la clase de Religión y la reforma de los Acuerdos Iglesia-Estado que, a juicio del cardenal Rouco, deben mantenerse «vivos y operantes». Lo cuenta Jesús Bastante en Abc.

   Tras la publicación por ABC de la intención del Gobierno de iniciar un diálogo con la Santa Sede para la modificación de los Acuerdos de 1979, que podría llevar a medio plazo a la desaparición de dicha asignatura, el presidente del Episcopado quiso templar los ánimos, expresando durante su discurso en la Asamblea Plenaria su convencimiento de que «un Estado sólidamente cimentado en los principios de la justicia y de la libertad no será nunca obstáculo alguno para la misión de la Iglesia, sino que le será justamente favorable, sin que ello implique desistimiento de sus responsabilidades».

   En un discurso lleno de guiños a la nueva situación política heredada de los resultados del 14-M, Rouco Varela recordó que «la Iglesia católica en España no desea privilegios: busca tan sólo el modo de cumplir su misión al servicio de la sociedad del modo jurídicamente más seguro y pastoralmente más eficaz», y ofreció al Gobierno «diálogo» y «colaboración leal con la autoridad civil legítima», al tiempo que aseguró que la Iglesia «no supondrá jamás amenaza alguna para un Estado justo y libre, sino que, más bien, aportará elementos muy valiosos para la vitalidad de la convivencia democrática». Esto no impedirá, a juicio del purpurado, «emitir un juicio moral sobre cosas que afectan al orden político cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona».

Diálogo para una «solución estable»
Rouco Varela reconoció que los obispos «compartimos la preocupación» ante «los problemas» que la paralización de la aplicación de la reforma de la clase de Religión «puede ocasionar en un momento delicado del curso escolar». «El interés superior de la educación seria de la juventud debería prevalecer sobre posibles y legítimas discrepancias de orden político», apuntó el presidente de la Conferencia Episcopal, quien no obstante mostró su pesar por la derogación de los acuerdos llegados con el Gobierno del PP, que suponían «una solución satisfactoria» al conflicto de la clase de Religión.

   «Confiamos en que la vía del diálogo, a la que la Conferencia Episcopal española se ha acogido siempre en toda esta etapa de vida política española, ayude a resolver este asunto de modo estable, como pide el bien que está en cuestión», reclamó Rouco Varela, quien se preguntó: «¿Por qué no ha de ser posible responder suficientemente a la demanda de un altísimo porcentaje de padres que, en ejercicio de su derecho constitucional, solicitan la enseñanza de la Religión católica para sus hijos?».

   Contra la opinión del Ejecutivo socialista, el máximo dirigente de la Iglesia española aclaró que «ni la Ley establece ni nosotros pedimos que la enseñanza de la Religión católica sea obligatoria para todos», aunque sí esté disponible «en condiciones fiables y dignas, no discriminatorias, según lo previsto en el correspondiente Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español», lo que podría cambiar si finalmente el Gobierno denuncia estos tratados internacionales y elimina la Religión de oferta obligatoria en los centros. Para Rouco, se pueden buscar «fórmulas adecuadas» para solucionar el conflicto de la clase de Religión «sin que nadie, ni los que optan por la Religión católica ni los que no lo hacen así, resulten discriminados por ello».

Aniversario de la visita papal
Rouco también recordó en su discurso el primer aniversario de la V Visita de Juan Pablo II a España, que supuso la invitación del Santo Padre a los católicos españoles para «mantener vivas las raíces católicas que han estado presentes y marcado toda su historia con una profundidad sin parangón». El cardenal de Madrid habló de la «específica contribución» del pueblo español a la «edificación de la Unión Europea», compromiso «extraordinariamente actual y apremiante en los momentos y situaciones tan dolorosas por las que acabamos de pasar los españoles un año después de la visita del Santo Padre con los atentados del 11 de marzo».

   El Episcopado ha invitado a todos los fieles a una misa de acción de gracias por dicha visita, que tendrá lugar a las ocho de esta tarde en la catedral de La Almudena y que supondrá el último acto litúrgico de relevancia antes de la boda real. Ayer también se hizo oficial el anuncio del viaje que Juan Pablo II realizará a Suiza el 5 y 6 de junio

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