La Iglesia rechaza quitar los crucifijos porque son «lo más sagrado?

La prohibición de tener crucifijos en las aulas de las escuelas públicas españolas ha desatado una gran polémica en la cual la Iglesia ha intervenido arduamente. Mientras, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, ha afirmado que en un Estado aconfesional como España rige la concepción de que la religión corresponde “a los templos y al espacio privado de cada ciudadano” y que a las escuelas les corresponden “el conocimiento, los libros y la educación”.

La decisión de los congresistas del PSOE y de ERC está justificada en la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo. Manuel de Castro, secretario general de Escuelas Católicas, la patronal de colegios religiosos concertados, califica la medida de “inoportuna, se mire por donde se mire”. A su juicio, la retirada de los símbolos religiosos de las escuelas confesionales “no es factible”, ya que atentaría contra “el artículo 27.6 de la Constitución española que proclama la libertad de creación de centros”."¿Cómo es posible que el Tribunal de Estrasburgo considere la presencia de los crucifijos en las aulas como una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones? ¿Se piensa hacer lo mismo con otra multitud de símbolos religiosos presentes en las calles y otros lugares públicos y que forman parte de la historia y la cultura del pueblo español? ¿Es que nos molestan tanto las creencias de los demás, que no podemos tolerar su presencia? ¿Para cuándo esa capacidad de admitir al otro que no piensa como nosotros y de tolerar sin sufrimiento las manifestaciones, religiosas o no, de los demás?", han sido algunas de sus declaraciones.El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, ha expresado su deseo de que esta propuesta de ley “se quede ahí y no vaya a más”, por ser una iniciativa del Gobierno “muy triste y dolorosa”. Rouco acusa a los partidos políticos, “sobre todo al PSOE” de llevar a cabo su política con un método erróneo, añadiendo que “la democracia funciona con libertad, no con la imposición”. Esta opinión es apoyada por Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, que defiende que el crucifijo no es un mero símbolo religioso, sino que simboliza “nuestra cultura” y que “no es bueno olvidarnos de nuestro pasado y de nuestra historia”.El ministro de Justicia, Francisco Caamaño ha declarado que se va a “valorar la sentencia” y que se tendrá muy en cuenta el consenso. Respecto a la posibilidad de que se incluya la retirada de los crucifijos de las aulas en la Ley de Libertad Religiosa, Caamaño ha insistido en que la sentencia de Estrasburgo ha de valorarse teniendo en cuenta la Constitución. “Lo importante es que encontremos el máximo consenso posible”, sostiene.Por su parte, el presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, se muestra a favor de la decisión del Congreso. Para su organización, la presencia de estos símbolos religiosos en las escuelas “atenta contra los principios de igualdad y neutralidad del Estado”. Y es que no todas las opiniones relacionadas con este tema han sido negativas.

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