La Iglesia gana la batalla contra Educación para la Ciudadanía

Sindicatos, padres y alumnos denuncian que el ministerio elimine definitivamente esta asignatura y elabore una materia alternativa a la clase de Religión

La reforma educativa que prepara el Gobierno tumba definitivamente la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). En el borrador que el ministro de Educación, José Ignacio Wert, presentó el pasado martes a las comunidades autónomas, ni siquiera hay rastro de la llamada Educación Cívica y Constitucional, la materia que se mantenía en la ESO y que no tenía "contenidos polémicos", como dijo el ministerio que sí contenía EpC.

La asignatura que ocupará el lugar de esta materia se llama Valores Culturales y Sociales en Primaria y Valores Éticos en Secundaria. Será la alternativa para los alumnos que no cursen Religión. "Ambas tendrán una carga horaria equivalente a la carga horaria media del resto de asignaturas ofrecidas en el bloque de asignaturas específicas", reza el borrador de la futura ley.

Sindicatos, estudiantes y padres han criticado duramente la eliminación de EpC por considerar que el ministerio ha cedido a las presiones de la Iglesia y porque significa una vuelta al pasado. "La Lomce recoge la reivindicación de la Conferencia Episcopal de impartir la educación en valores a través de dos asignaturas, la religión confesional y su alternativa", denuncia UGT, que demanda que la educación en valores sea "una materia obligatoria" de tal forma que el alumno, si quiere, pueda complementarla con la enseñanza religiosa.

"El Gobierno cede a presiones y recoge propuestas partidistas", denuncia CCOO

El sindicato STES coincide con UGT y lamenta que la Iglesia haya conseguido "volver a introducir en el currículo la materia de religión con una alternativa dura y evaluable que empujará al alumnado a cursar religión, pues sabe que tiene garantizadas notas de lujo", asegura el portavoz de la organización, Augusto Serrano. CCOO también denuncia que el "ministerio cede a las presiones y recoge las propuestas partidistas de determinados sectores", hecho que confirma "el profundo trasfondo ideológico de la reforma".

El sindicato de Estudiantes considera que detrás de la eliminación de Educación para la Ciudadanía está "la nostalgia de volver a utilizar la escuela como un púlpito a través del cual adoctrinar a la juventud". Igual que la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), que tacha estos cambios en el currículo de "clasistas" y "conservadores". A su juicio, el Gobierno pretende "desviar un mayor número de alumnos" a la asignatura de Religión, aunque el presidente del colectivo, Jesús María Sánchez, considera que la medida "no será efectiva" porque la escuela "no es el sitio ni el lugar para impartir esta materia".

Los únicos que han celebrado la eliminación de EpC son Profesionales por la Ética y HazteOir, para los que supone "una buena noticia para la libertad de educación" y la Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y Padres de Familia (Concapa), que considera que la materia ahora eliminada "restaba tiempo y esfuerzo a las materias troncales".

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