La iglesia contradice su doctrina respecto a «la muerte digna»

La moral católica coincide con la propuesta de la Junta

"Si la administración de narcóticos produjese por sí misma dos efectos distintos, por una parte, el alivio de los dolores y, por otra, la abreviación de la vida, entonces es lícita". No es un artículo de la Ley Andaluza de Dignidad ante el Proceso de la Muerte que la Junta de Andalucía pretende llevar al Parlamento, sino un extracto de un discurso pronunciado por Pío XII el 11 de septiembre de 1947.

Y es que un análisis de la doctrina católica revela que su posicionamiento respecto al del gobierno andaluz está más próximo de lo que pudiera pensarse tras las declaraciones de varios representantes eclesiásticos españoles, como el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, quien ayer calificó el proyecto de Ley de “un entretenimiento absurdo e indigno para las personas”.

Héroes y humanos
El citado discurso que Pío XII pronunció frente a la Unión Internacional de las Ligas Femeninas Católicas no es el único ejemplo en la doctrina moral católica cuya postura coincide con la propuesta de la Consejería de Salud, avanzada esta semana. Así, la Congregación para la Doctrina de la Fe sostuvo en 1980 que “no sería prudente imponer como norma general un comportamiento heroico determinado. Al contrario, la prudencia humana y cristiana sugiere para la mayor parte de los enfermos el uso de las medicinas que sean adecuadas para aliviar o suprimir el dolor". Esto contrasta directamente con la opinión del arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, quien en un sermón durante la pasada Semana Santa censuró la sedación de los enfermos terminales manifestando que "Cristo no tuvo cuidados paliativos".

Lo absoluto
Otra contradicción, al menos aparente, en el seno de la iglesia respecto a esta cuestión: Ayer, Monseñor Amigo, en su discurso de reprobación al texto de la ley, aconsejó al Gobierno de Manuel Chaves que se preocupe por "la calidad de vida" de los andaluces ya que para él “lo auténticamente digno es la vida" y las personas son "intocables desde su nacimiento hasta el final”. Sin embargo, una nota sobre la eutanasia de la Comisión Episcopal Española para la Doctrina de la Fe de 1986 asegura que “Para Jesús la vida biológica y temporal del hombre, aun siendo un valor fundamental, no es el valor absoluto y supremo".

Más argumentos de fe
Además de los mencionados, existen otros ejemplos en la historia de la doctrina católica que, en principio, mantienen un planteamiento más cercano al de la propuesta de la Junta que al de algunos representantes eclesiásticos. En este sentido, el Catecismo de la Iglesia católica, en su artículo 2.279, sostiene que "el uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados".

El informe
La conclusión de que muchos aspectos de la Ley Andaluza sobre la Dignidad ante el proceso de la muerte son coincidentes con la moral católica ha sido refrendada por el experto en bioética Pablo Simón y el sacerdote Francisco Alarcos, miembros del Comité Autonómico de Ética e Investigación y responsables de un informe, elaborado a instancias del gobierno andaluza, que analiza las implicaciones éticas del texto legal.

“Más complejo que la eutanasia”
La doctrina católica siempre ha condenado la práctica de la eutanasia, un concepto que la Real Academia Española define como la “Acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él”.

Consejera de Salud
Sobre esta cuestión se pronunció hoy la consejera de Salud de la Junta, Maria Jesús Montero, quien, según Efe, apuntó que “el derecho a la muerte digna no significa responder al binomio eutanasia sí, eutanasia no”. La consejera explicó que “entre el derecho a la muerte digna y la regulación de la eutanasia hay un montón de pasos intermedios, una variedad de atención asistencial diferenciada a pacientes distintos que exigen una regulación para asegurar que se respeta la voluntad del paciente y que los profesionales tienen un marco jurídico que permite avalar su práctica profesional».

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