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La extraña alianza entre Israel y la derecha cristiana de EEUU

El 64% de los judíos de Estados Unidos está a favor de la creación de un Estado palestino, casi el triple del apoyo que hay entre los evangélicos estadounidenses. En parte, se debe a la interpretación que hacen de algunos pasajes de la Biblia.

Los judíos estadounidenses son “desproporcionadamente críticos” con Israel, mientras que la derecha religiosa evangélica le da un apoyo “apasionado e inequívoco”. El autor de esta reflexión es el exembajador israelí en Washington Ron Dermer, el gran estratega de Netanyahu en Estados Unidos, que solo unos días antes de los últimos bombardeos reconocía en voz alta un secreto a voces: que el principal apoyo de Israel no está en una comunidad judía estadounidense que es cada vez más laica, más diversa, menos conservadora y menos convencida de las políticas del gobierno israelí. Está en la derecha cristiana. 

Para Dermer, que nació en Miami y renunció a la nacionalidad estadounidense para servir en el gobierno israelí, el argumento es también una cuestión de números: los judíos estadounidenses no son ni el 2% de la población y los evangélicos representan el 25%. Sin embargo, cuando dice que “es muy raro escuchar a un evangélico criticar a Israel”, también lleva razón. En 2019, un 42% de los judíos estadounidenses decía que el Gobierno de Estados Unidos “favorecía a los israelíes demasiado”, mientras que solo un 15% de los evangélicos estaba de acuerdo con esa afirmación.

Parte eso se explica porque la sociedad israelí y la comunidad judía estadounidense han recorrido caminos diferentes en las últimas décadas. Es indudable que Israel, donde la izquierda no lidera un gobierno desde hace 20 años, se ha vuelto más conservadora. Sin embargo, ha pasado literalmente un siglo desde la última vez que un candidato presidencial republicano ganó entre los judíos estadounidenses, que normalmente votan a los demócratas por encima del 70%. Una cifra similar al apoyo que los votantes blancos evangélicos han dado a los republicanos en los últimos años. 

El exembajador relataba aquí un dato clave: que en contra de lo que se pueda pensar, el apoyo de Estados Unidos a Israel es un tema fundamental para los cristianos evangélicos a la hora de decidir su voto, mientras que los judíos estadounidenses se fijan más en otros asuntos. Las diferencias son notables: un tercio de ellos no cree que preocuparse por Israel sea una parte importante de ser judío y el 64% está a favor de la creación un Estado palestino. Es casi el triple del apoyo que la idea recibe entre los evangélicos estadounidenses. 

¿Por qué los evangélicos apoyan a Israel?

Los evangélicos apoyan a Israel, pero además muchos de ellos ayudan política y económicamente a un sector muy concreto de la población israelí: los colonos, que viven en territorio internacionalmente reconocido como palestino y cuya presencia allí es uno de los mayores obstáculos al proceso de paz. Esa simpatía de los evangélicos se debe en parte a la interpretación que muchos hacen de algunos pasajes la Biblia sobre la “segunda llegada” de Jesucristo a la tierra. Esta se produciría al final de una guerra religiosa desencadenada a su vez por el regreso de todos los judíos a Tierra Santa. Una profecía que muchos evangélicos creen que se empezó a cumplir con la creación del Estado de Israel.

Miles de turistas evangélicos acuden a Israel a visitar los asentamientos y a conocer lugares como Megido, donde creen que se producirá ese segundo advenimiento que dará lugar a un “reinado de mil años” de Jesús en la Tierra. Aunque esas mismas profecías anuncian la muerte de dos tercios de los judíos y la conversión al cristianismo del resto, parece que los evangélicos y los colonos se pueden permitir esperar hasta que eso suceda sin discutirlo. Este enfoque no une a la derecha religiosa estadounidense con los judíos de forma general, sino con los judíos de Israel en particular, y también lleva a muchos de esos evangélicos a hacer oídos sordos a las reclamaciones de los cristianos palestinos.

Hace un siglo los cristianos eran un 11% de la población de Palestina y ahora no llegan al 1%. En la ciudad de Belén, lugar de nacimiento de Jesús, en una década los cristianos han pasado de ser el 84% al 22%. Aunque ocho de cada 10 temen agresiones por parte de los colonos israelíes o perder sus hogares a manos de la ocupación, parece que esto no afecta demasiado a la corriente de apoyo por parte de los cristianos evangélicos estadounidenses. Un organizador de viajes turísticos para evangélicos lo explica diciendo que los cristianos palestinos suelen ser “ortodoxos o católicos” que “ni siquiera se parecen al cristianismo que tenemos en casa”. Otro recomienda a los fieles cristianos de Palestina que esperen con resignación a que Jesús “lo arregle todo” tras su inevitable segundo advenimiento. 

Trump, Israel y los judíos estadounidenses

En cualquier caso, parece que la extraña alianza entre la derecha religiosa evangélica de Estados Unidos y Estado de Israel ha llegado para quedarse. Hace menos de un año que Donald Trump, el presidente que más alineado ha estado con el Gobierno israelí en el último medio siglo, volvió a arrasar entre los votantes blancos evangélicos. Él mismo dijo que su mayor concesión a Netanyahu, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el traslado allí de la embajada estadounidense, había sido en realidad un gesto hacia sus votantes evangélicos que estaban “más emocionados” que los judíos estadounidenses.  

Trump no ha dudado en calificar a los judíos estadounidenses que no le votan de “desleales hacia Israel y hacia el pueblo judío”, pero no se puede decir que le hicieran mucho caso: optaron mayoritariamente por Joe Biden. Tal vez recordaban su defensa de que había “buena gente” entre los neonazis que marcharon por Charlottesville en 2017 gritando “los judíos no nos reemplazarán”.

En Israel, sin embargo, Trump es mucho más popular. En 2019, un 77% de los israelíes confiaban en él, el segundo porcentaje más alto de los 33 países donde se realizó en sondeo. Aproximadamente el mismo nivel de apoyo que obtuvo entre los blancos evangélicos de Estados Unidos.

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