La escuela laica de las sociedades laicas

Escribir en Semana Santa lleva a pensar en las religiones. Aún más si lees los periódicos que las asociaciones islámicas reclaman a los gobiernos que pongan los medios para hacer real el derecho de sus hijos e hijas a aprender su religión en la escuela. En tiempo de tonterías electorales tienes que escuchar que no podemos perder las raíces cristianas y que se debe luchar contra la islamización. Tienes que sentir como toda complejidad educativa se resuelve poniendo alguna asignatura obligatoria más al currículo. Compruebas que la memoria social es más que frágil. Quien recuerda la cantidad de veces que el mundo educativo activo y renovador ha opuesto al retorno de la religión como asignatura en las escuelas, que no se trataba de que fuera obligatoria o no sino que no tenía lugar en la escuela?

La verdadera escuela, la buena escuela, sólo puede ser laica. Que no significa de ninguna manera que los alumnos no puedan tener religión ni que el maestro, conociendo cada niño y adolescente, no tenga en cuenta que una parte de su mochila educativa quizás es religiosa o que una parte de la interpretación de la vida que llevan de casa tiene que ver con alguna religión. Pero la escuela siempre es un lugar acogedor en el que no tienen cabida los fundamentalismos.

El universo de las religiones no es el universo de la escuela, aunque sabemos perfectamente que las razones, los sentimientos o las relaciones del alumnado pueden estar situados en los dos universos.Pueden ser dos dimensiones no cotejadas y pueden compartir elementos explicativos del día a día. El trabajo de educar no pasa, de ninguna manera, para renunciar a la lógica no religiosa de la escuela en virtud de la tolerancia. Ninguna tolerancia debe introducir enseñar religiones en el aula.

La laicidad de la escuela es el producto de la defensa de una forma de vivir juntos que se basa en la aceptación crítica de todas las religiones sin que ninguna de ellas pueda ser impuesta a nadie. El esfuerzo para comprender lo que es diferente también incluye sus componentes religiosos. Pero la aceptación también incluye el acuerdo de encontrar y construir un conjunto de referencias culturales compartidas por todos.La escuela siempre educa sujetos que, siendo diferentes, deben formar parte de una sociedad tolerante, libre y laica. La forma de vivir juntos no la definen las religiones, las creencias religiosas. Se trata de aprender a vivir juntos con reglas comunes laicas.

Jaume Funesara.cat, 21 de abril de 2019

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