La consejera al arzobispo: «Para la Religión están las iglesias»

La titular de Educación afirma que las escuelas no son para «creencias particulares».

La carta semanal en la que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, cargó contra la reducción del horario de la asignatura de Religión en Asturias -cada curso de Primaria tendrá una hora de la materia semanal, media menos que hasta ahora- a partir del próximo curso ha reabierto una vieja polémica en la que hasta el presidente de Asturias Laica, José Luis Iglesias, entiende los argumentos del jefe de la Iglesia asturiana, quien, en su misiva, arremetió contra la «censura» ejercida por «la piqueta del poder».

«El ciudadano Jesús Sanz Montes, al que los creyentes llaman obispo, tiene una parte de razón porque lo que está intentando es cobrar una factura por un servicio que les prestó a sus amigos de la derecha. Un servicio que consistió en desprestigiar al Gobierno de Zapatero y en influir en los católicos para que diesen su voto al PP y que consiguiesen la mayoría absoluta», defendió José Luis Iglesias, que cuenta que, sin embargo, «las cosas se torcieron» para el prelado y «lo que iba a ser una asignatura fundamental» se convirtió en una materia específica, que queda a criterio de las comunidades.

«Los obispos fueron a ver a Rajoy y éste los mandó a que se reunieran con el ministro, pero se encontraron con un neoliberal de tomo y lomo al que la Religión le importa un bledo», completa su relato. Y que «esa es la ventanilla a la que Sanz tiene que ir a cobrar su deuda y no a Asturias, donde tenemos una consejera que no ha puesto ni el horario máximo (90 minutos semanales) ni el mínimo (45), sino 60, para quedar bien con todo el mundo».

También Ana González replicó ayer a Sanz que «la Religión es una cuestión absolutamente privada, que tiene que ver con el ámbito de las creencias» y que en Asturias «tenemos una buena estructura territorial de iglesias, como bien sabe el arzobispo, que puede sentar doctrina entre la feligresía». Y eso, porque «la finalidad de la estructura educativa no puede ser la enseñanza de las creencias particulares».

Quien sí respaldó la posición del prelado fue la diputada del PP Susana López Ares, a quien no le gusta que la consejería haya decidido incluir contenidos de Educación para la Ciudadanía en la asignatura de Ciencias Sociales y que defendió que el Principado pretende «adoctrinar a los niños les guste o no», mermando de ese modo la capacidad de decisión de los padres sobre la educación de sus hijos.

La misma postura defendió el portavoz de las familias de la concertada, agrupadas en la CONCAPA, José Manuel Martínez, quien llegó a asegurar incluso que, toda vez que «no se respetan los Acuerdos Iglesia-Estado, que forman parte del ordenamiento jurídico español, no podemos hablar de un estado de derecho».

Y si para las familias de la enseñanza pública, representadas por Juana Llana, de FAPAS-Xixón, «en un estado laico, la Religión, que además pagamos todos, tiene que estar fuera de la escuela», los 250 profesores de la asignatura calculan que «podría perderse hasta un tercio de los empleos, una medida impensable para un Gobierno llamado obrero por mucha inquina que le tenga a la asignatura».

Cuenta Antonio Cabeza que es «un mazazo en toda regla para el colectivo, para muchas familias», y que están entre la espada y la pared, a merced de «los caprichos de los políticos». Entre un Gobierno central que les hizo «la pascua» con la LOMCE, «la ley más laicista de toda la democracia», y una consejería que -como han hecho también Galicia y Canarias- aprovecha ahora para convertirlos en «una materia marginal, porque, con 60 minutos a la semana, no hay asignatura que pueda desarrollarse dignamente».

Consejera Educación Asturias 2014

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