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Kiko, ¡esa camisa!

Entró en la escena episcopal en los años noventa arrimándose con su novedoso corral de fe guitarreada y colorín bizantino malcopiado de iconos y bóvedas. A Rouco le chifló aquel movimiento juvenil e integrista capitaneado por un laico y nutrido por laicos… ¿laicos?… la Iglesia, a sus fieles sin órdenes o votos, les llama laicos; incluso existe el Consejo Pontificio para los Laicos; y sin embargo, qué curioso, el laicismo infunde pavor y arde en la hoguera de pastorales y homilías.

Kiko Argüello ideó un movimiento laico en el Madrid suburbial de los sesenta. Entonces iba de rojeras, de antifranquista y de parroquia guay… lo llamó «Camino Neocatecumenal» (toma palabrita; Camino, a secas, ¿habría sido mucho cante?)… y hoy tiene sucursales en 120 países, mira tú, como Zara, cuyo dueño Amancio Ortega comparte con él su origen leonés, aunque los dos pasan de León como del espanto o del agobio (no les viene ni a la boca ni a la gracia ni al favor). Sin embargo, si un psiquiatra indagara la infancia de Kiko en su origen cazurro y en su familia rica que no le moló, quizá se explicase la peripecia errática que le llevó a Marx y al panfleto para devolverle después al redil de la ultraortodoxia con la furia santa de un converso.

En realidad, Kiko va de pintor, pero no debería (su obra en la Almudena es un espanto de estampita en colorines), aunque también compone alguna canción o músicas para salmos y, entonces, su pintura ya no nos parece lo peor.

Sin considerarle energúmeno, como le dice nuestro paisano El Guti «Erasmo», a Kiko le vence su doctrina tridentina y el aire de verse obispo laico ya residente en Roma a la espera del día en que el Vaticano conceda a lo suyo la prelatura que le dio al Opus. Aunque él elude el sacerdocio o la vida consagrada, invita a los jóvenes a que se hagan curas o monjas y asegura que en su reunión de Cibeles, tras la JMJ, se lo prometieron 5.000 jóvenes y 3.000 jóvenas (pon unos 20.000, diría La Razón).

Pero le va (y le delata) esa camisa azul que lleva ¡con corbata negra!, pordiós, tan falangistona la cosa. ¡¿Y ese rosario ostentoso que se prende al cinto como hacen los raperos con sus colgajos?!

Me juego el jornal a que en una de estas le eligen Leonés del Año.

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