Jerez ha acogido 23 procesiones en apenas 40 días

El Sindicato Independiente de la Policía considera que habría que regularlas para que no resten agentes a otros menesteres.

Entre mayo y lo que llevamos de junio se han celebrado en Jerez 23 procesiones entre cruces de mayo, sacramentales, de gloria y la romería del Rocío, una cifra que a algunos les puede parecer exagerada, cuando estamos a las puertas del verano, mientras que a otros les parecerá de lo más normal basándose en la tradición. Lo cierto es que de aquí a julio todavía habrá varias procesiones más. Este mismo fin de semana la hermandad de la Candelaria sacará a la calle su Corpus, el 19 hará lo propio la hermandad de la Cena mientras que a mitad de julio se celebrará la procesión de la Virgen del Carmen y a finales de ese mismo mes, la de Santa Marta. Y aunque habitualmente la patrona de la hostelería es la que cierra el llamado curso cofrade hasta septiembre, con la reapertura en un mes de Santiago todavía podría haber tres procesiones más de regreso a dicho templo: la de la hermandad sacramental de Santiago, la del Prendimiento y la de la Buena Muerte.

Y a todo esto, en la calle empieza a abrirse el debate no sólo por la mayor o menor cantidad de eventos religiosos fuera de los que algunos entienden que es el tiempo cofrade –Cuaresma y Semana Santa-, sino también por las molestias que ocasionan para aquellos que no son del gusto de este tipo de celebraciones, sobre todo en lo relacionado al corte de calles, suciedad y ruidos, con el agravante de que muchas de estas procesiones no tienen el respaldo del público.

De otro lado se suma la necesidad de que, al menos, haya siempre presente una pareja del 092 vigilando cada procesión y realizando labores de control del tráfico en una ciudad en la que la Policía Local precisamente ha denunciado en varias ocasiones su falta de medios y de personal. En este sentido, ¿qué le cuesta al Ayuntamiento estas procesiones en materia policial? De las 23 procesiones mencionadas anteriormente, solo cuatro se celebraron en días laborables, por lo que se cubrieron con el servicio habitual, mientras que el resto tuvieron lugar en fin de semana, que es cuando hay menos personal y es entonces cuando a veces se tienen que pagar horas extras mediante la llamada figura de la compra de libranzas para cubrir esas bajas. De todas maneras a estos extremos se llega cuando se prevé una gran cantidad de público, casos como las procesiones extraordinarias o las coronaciones canónicas, apunta Gabriel Cordones, portavoz del Sindicato Independiente de la Policía (SIP), que no obstante señala que tantas procesiones restan demasiados agentes que, a su vez, se podrían destinar a otros menesteres. Un ejemplo de esto es lo que ocurrió los pasados 21 y 28 de mayo, cuando se celebraron cuatro y cinco procesiones prácticamente a la misma hora, que requirieron cada una de ellas una unidad policial. Teniendo en cuenta que la unidad la conforman dos agentes, las cuentas son claras: ocho y diez, respectivamente.

En este sentido recuerda Cordones que existen unas ordenanzas reguladoras de los precios públicos municipales en las que, entre otras cosas, vienen reflejadas diferentes tasas, entre ellas la de servicios especiales “de vigilancia, protección, ordenación y regulación del tráfico”. Según se desprende de la ordenanza, consultada por este medio, cualquier persona o entidad que celebrase un evento, en este caso concreto las hermandades, podrían hacer uso de un agente del 092 previo pago de una cuota establecida en 19,40 euros “por hora o fracción”, cuota que se elevaría hasta los 32,05 en caso de que se hiciera necesaria una motocicleta o hasta los 63,95 en caso de coche patrulla. En estos dos últimos casos, las tarifas comprenden un recorrido de 10 kilómetros, por lo que a cada kilómetro de más se abonarían 0,19 y 0,40 euros respectivamente.

“Si nos dicen desde el gobierno que la situación es complicada pero no se aplican las ordenanzas fiscales hablamos de una incongruencia”, afirma el portavoz del SIP, que considera que “hay eventos que le dan mucho a la ciudad, como la Semana Santa, y hay negocios que pueden tirar adelante gracias a eso, pero a esas otras procesiones que se celebran con tanta asiduidad cualquier día del año habría que ponerle algún tipo de orden», recordando que «luego te llaman y no hay unidades disponibles”.

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