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[Irán] El asesinato de Mahsa y la respuesta en la calle

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El 13 de septiembre, Mahsa (Jina) Amini, una mujer de 22 años de la región de Kurdistán que visitaba Teherán con su familia, fue arrestada en una estación central de metro. Mahsa probablemente pensó que podría llevar su pañuelo un poco más suelto alrededor del cuello y la cabeza, ahora que estaba en la capital. Sin embargo, fue arrestada por la infame policía moral por ‘llevar mal el hiyab’.

La policía de la moralidad (Gasht-e Ershad) recorre la mayor parte del sur y el centro de Teherán, y los distritos más pobres de otras ciudades iraníes, tratando de monitorear e imponer la correcta adherencia a un ‘hiyab completo’ en las mujeres de clase trabajadora y de clase media baja. Los iraníes más ricos y aquellos relacionados con clérigos poderosos o funcionarios del gobierno tienen poco que temer. En primer lugar, la ‘policía de la moralidad’ rara vez va a las áreas donde viven, como el norte de Teherán o los suburbios acomodados de otras ciudades iraníes importantes. En segundo lugar, si por coincidencia se detiene a una mujer de las altas esferas de la sociedad, una breve llamada telefónica de uno de sus familiares asegurará su pronta liberación. Como todo lo demás en Irán, la cuestión del hiyab es una cuestión de clase: las principales víctimas pertenecen a los sectores más pobres de la sociedad. De hecho, hay muchos casos en los que las hijas o esposas de clérigos importantes, ministros, etc. son fotografiadas (o se fotografían a sí mismas) sin velo y vestidas con ropa muy reveladora. Estas fotos aparecen en algunas de las muchas cuentas de Instagram/Facebook/Twitter de los ‘niños ricos iraníes’.

En el caso de Mahsa Amini, dos días después de su detención, la policía de Teherán emitió un comunicado en el que afirmaba que, mientras estaba bajo custodia, “sufrió repentinamente un problema cardíaco” y fue “inmediatamente trasladada al hospital”. Poco después aparecieron fotos en las redes sociales que la mostraban inconsciente en un carrito de hospital con tubos y equipos de monitoreo conectados a su cuerpo. Su familia insistía en que los informes oficiales que sugerían que Mahsa sufría de epilepsia o que tenía un historial de problemas cardíacos  eran solo mentiras. El 16 de septiembre se anunció que había muerto en el hospital.

Esta noticia fue seguida por las habituales negaciones de la brutalidad policial. La policía de Teherán afirmó que “no hubo contacto físico entre los agentes que realizaron la detención y Mahsa Amini” (aunque parece que las cámaras web de los agentes que la detuvieron no funcionaban). Sus heridas, incluida la sangre que le salía de un oído, parecen sugerir que la golpearon entre el momento de ser arrestada y su llegada al hospital. De hecho, el abogado Saeed Dehghan dijo que Mahsa había sufrido fracturas en el cráneo y que, en realidad, su muerte fue un “asesinato”. Más importante, los funcionarios del Hospital Kasra en Teherán, donde Mahsa fue llevada a cuidados intensivos, emitieron una declaración en el sentido de que “al ingresar en el centro, la paciente ya estaba en muerte cerebral”. De hecho, mientras las fuerzas de seguridad afirmaron que la habían llevado al hospital, el personal sanitario dijo que unos transeúntes la habían encontrado en una acera cercana.

Uno de los eventos más extraños fue la transmisión de una película de CCTV, filmada en lo que se describió como una “clase de hijab”. El clip muestra a Mahsa sentada con otras prisioneras que reciben “orientación”. El clip de la película la muestra con un ‘manto’ completo (abrigo largo) y un pañuelo en la cabeza, luego se la ve desplomándose en el suelo y desmayándose poco después de intentar negociar su liberación con una ‘oficial de orientación’. La especulación es que fue golpeada en la camioneta de la policía que la transportó al centro de detención y que la lesión en la cabeza que recibió le provocó el colapso. Esto se basa en la foto que muestra su rostro hinchado, con sangre saliendo de sus oídos. Cabe señalar que muchos de los miembros y funcionarios de Gasht-e Ershad son mujeres y, por supuesto, pueden ser tan agresivas y ensañarse como sus contrapartes masculinas (o peor).

En el Irán contemporáneo, Internet domina la vida cotidiana y no fue una sorpresa que, pocas horas después de que la televisión estatal transmitiera la declaración policial, el presentador que la había leído usara su cuenta de Instagram para escribir: “Creo que los periodistas seremos castigados en el más allá, no por lo que hemos dicho, sino por lo que hemos callado”.

Inmediatamente después de la noticia de su muerte, cientos de manifestantes se congregaron frente al hospital de Teherán y desde entonces los manifestantes han tomado las calles de Teherán y de las ciudades kurdas, con consignas como “¡Muerte al dictador!”. y “Asesinada por un hiyab, ¿cuánta humillación más?”. En los campus universitarios de Teherán, la mayoría de las mujeres manifestantes se quitaron los hijabs y los agitaron como parte de la protesta.

Hay informes de este tipo de manifestaciones en todas las ciudades importantes, así como en Teherán, y ha habido llamamientos a una huelga general en las ciudades kurdas. De hecho, gracias a las protestas del 19 de septiembre, hay imágenes en varios pueblos que muestran calles vacías, con comercios y negocios cerrados. En muchas de las protestas, se ve a mujeres de todas las edades quitándose y quemando sus pañuelos de cabeza. Algunas mujeres incluso se han cortado el cabello en público como parte de las protestas. Si la nueva ‘política del hiyab’ del gobierno estaba destinada a mejorar el cumplimiento de las reglas que insisten en que el velo se use en público en todo momento, obviamente ha fracasado gravemente. Como en protestas anteriores, la policía y el ejército/Guardias Revolucionarias abrieron fuego contra los manifestantes y varios resultaron muertos y centenares de heridos.

La mayoría de las facciones del Estado Islámico han tratado de distanciarse de los ataques, pero miles de mujeres iraníes han compartido un discurso del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, en el que da a entender que castigar a quienes no cumplan con las normas sobre el uso de un hiyab completo está justificado. Otros compartieron un video de Khamenei expresando su horror por el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, en EEUU.

El 18 de septiembre, el presidente conservador de Irán, Ebrahim Raisi, anunciaba la apertura de una investigación especial sobre el caso de Mahsa Amini. También se informó que Raisi había llamado a la familia de la víctima para “expresar su pésame y desearles resignación en su sufrimiento”. Según los medios estatales, le dijo a la familia que “considera a todas las niñas iraníes como sus propias hijas… Su hija es como mi propia hija, y siento que este incidente le sucedió a uno de mis seres queridos. Por favor acepte mis condolencias”.

De hecho aquí radica el problema. Por supuesto, Ibrahim Raisi, que ahora realiza su primer viaje como presidente de Irán a Nueva York para asistir a la inaguración de la asamblea general de las Naciones Unidas, desea mostrarse “preocupado”. Después de todo, la muerte de Mahsa ya ha dado lugar a comentarios del secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken:

“Mahsa Amini debería estar viva hoy… en cambio, Estados Unidos y el pueblo iraní la lloran. Hacemos un llamamiento al gobierno iraní para que ponga fin a su persecución sistemática de las mujeres y permita la protesta pacífica”.

La visita de Raisi a la ONU ya se enfrentó a protestas de los activistas por el cambio de régimen de Irán, así como de sectores de la izquierda “blanda”, además de republicanos conservadores que se oponen a los intentos de Joe Biden de restaurar el acuerdo nuclear con Irán. Sin duda la muerte de una joven en la víspera de su visita empeorará la situación.

Según las propias estadísticas del régimen, el 60 % de las mujeres iraníes no se adhieren por completo a las normas sobre el hiyab islámico, lo que provocó un llamamiento, incluso de los partidarios de las facciones conservadoras del régimen, para despenalizar algunos aspectos de estas leyes para ayudar a reducir la tensión. El artículo 638 del código penal de la República Islámica establece que una mujer que aparece en público sin hiyab está cometiendo un delito. Sin embargo, no está claro si un arresto requiere una orden judicial o si la policía (en particular, la ‘policía de la moralidad’) puede llevar a cabo dicho arresto según este código.

Sería un error terminar este breve artículo sin hacer referencia a las afirmaciones de Saudi International TV de que ha tenido acceso a fotografías escaneadas de la cabeza de Mahsa. En caso de que se haya olvidado, ¡este es el mismo país que no pudo encontrar rastros de la sangre de Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul después de que fuera asesinado por los matones de MBS, el heredero saudi!

Hasta donde yo sé, las llamadas fotos escaneadas pueden ser falsas, pero, si son auténticas, es muy dudoso que los saudíes tengan el equipo o el conocimiento para piratear las imágenes del escaner cerebral del hospital de Kasra. Pero, si las fotos son genuinas, da crédito a las afirmaciones en Twitter del periodista israelí Barak Avid de que la agencia de inteligencia de Israel, el Mossad, está utilizando a Saudi International TV como parte de su guerra de información contra Irán.

Yassamine Mather: es una socialista iraní exiliada en el Reino Unido, profesora de la Universidad de Glasgow y Directora de la Campaña “Fuera las manos del Pueblo de Irán” (HOPI).

Fuente: https://weeklyworker.co.uk/worker/1411/the-killing-of-mahsa/

Traducción: Enrique García

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