Ideología de género, familia y adoctrinamiento

        Lo de la ideología es algo que para gran parte de españoles y españolas “de verdad” la entienden y la usan según  convenga, e incluso teorizan al respecto. Recuerdo ahora la ideología de un líder conservador, en la que ocupaba un puesto de honor la defensa de la familia, por lo que se oponía con fervor a la aprobación del divorcio. Los usos y costumbres llevaron a la aprobación de dicha ley, abriendo la puerta a cierta paz en su tan querida  institución. Una vez aprobado el divorcio, aquel líder cambió su ideología hasta el extremo de usarla con gran compulsión. Algo por el estilo venía ocurriendo desde bastante antes en las familias con parecida ideología y posibles para el aborto en Londres ante un embarazo no deseado: lo primero es antes. Otro tanto debió de ocurrir ante aquella Constitución que hablaba de igualdad ante la ley sin discriminación de nacimiento, raza, sexo, religión opinión…”. En esa situación también de acuerdo, tanto que ya demócratas de la noche a la mañana y más constitucionalistas que nadie ahora. Cinismos , ingenuidades, o  fe del converso aparte, quizá convenga revisar el concepto de ideología y demás. Veamos.

       Aunque, antes de echar mano al diccionario, se me cruza la cautelosa frase…ese, esa es “de ideas”. Así que lo de ideología algo tendría que ver con ideas. La consulta me lo confirma: “conjunto de ideas que caracterizan a una persona, grupo, época, movimiento, cultural, religioso o político”. Ya recuerdo lo del matrimonio de Dios que no debía separar el hombre, o la perversidad de Eva y las mujeres que vienen después. En el fondo de todo eso que, más que ideas que se puedan comparar, son dogmas o creencias que hay que tragar tal cual. Aunque en ello encuentro un importante componente religioso, conozco a quienes -siendo creyentes- lo del divorcio o el aborto no se lo tragan así. No he de seguir reflexionando más, para llegar a la conclusión de que estoy ante un todo patriarcal o machista. Un todo que defiende el sometimiento de la mujer al hombre contando para su desarrollo con el relato más tradicional y reaccionario  del integrismo religioso. Relato apoyado casi  siempre con el poder,  y ahora también con la presencia de la política insustancial y buscavotos. En su misoginia, apenas se le reconoce voluntariamente a la mujer como madre y “reina” del hogar. En el resto de funciones humanas, apenas y a regañadientes toleran y en puestos relegados, su presencia porque no les queda más remedio ante el empuje y la capacidad demostrada. La evolución social ha ido permitiendo ese duro y paulatino avance social de la mujer, a lo que sector reaccionario llama con desprecio ideología de género. Tratan así de confundir a la sociedad que mayoritariamente asume una perspectiva de género y cada vez repudia más esa injusticia que envenena la convivencia del conjunto.

      Con el descrédito de la democracia, esa ideología integrista sale del armario crecida para contrariar con subterfugios las medidas que pretenden combatir la violencia contra la mujer.  Subterfugios que, como el supuesto o insignificante victimismo para el hombre, trata de amparar un bloque de contravalores hoy no defendibles a cara descubierta. Contravalores que, como el machismo patriarcal –religioso, con los que del mismo devienen como el aborto o el divorcio, la homofobia y a cuantos surgen de la diversidad sexual, el catolicismo integrista y cuantas variantes excluyentes genera  como el racismo y la xenofobia. Esta ideología que, se revuelve contra la convivencia democrática e integradora, tildando a la misma de adoctrinar al conjunto, busca los medios para que sean sus dogmas los que irradien a la mayoría. Por el contra, defienden su modelo de sociedad evitando cualquier ocasión en que en libertad se conozca el conocimiento y progresos que la sociedad viene procurando. En su ánimo proselitista, parte de estos sectores pasan de la explicación y defensa de sus visiones en foros privilegiados, a la presión y coerción violenta. La persecución a las mujeres que deciden abortar, las campañas de Hazte Oir con sus privilegios de entidad de interés social y sus conexiones con la organización violenta Yunque, son ejemplos  visibles.

      He señalado las diferencias entre perspectiva e ideología de género, detallando la visión dinámica, actualizada y necesaria de la primera en comparación del tradicionalismo de la segunda. Al ver los valores de una y otra, ha surgido la necesaria convivencia en la pudiéramos hacer una referencia a  nuestra Constitución. Sobre la familia, queda señalado el momento por el que pasa, incluso entre sus fervorosos defensores y la coherencia de hasta las mismas autoridades aprobando la censura previa de la educación con el pin parental. A la hora del adoctrinamiento, será necesario distinguir con claridad hasta qué punto se ha salido del nacional catolicismo recrudecido. Ése  que empieza a los tres años en la escuela infantil ya con religión, y se sigue propagando, incluso con privilegios desde los medios públicos, contravalores que parecían superados.

Antonio Martínez Lara

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