Finura del Vaticano: «El Papa no viene a imponer que Zapatero vaya a misa»

Áspera respuesta del entorno de Rouco Varela : «La Iglesia catalana no existe» | La Santa Sede ha ‘segmentado’ la legislatura: cada año una visita a España | «La lengua no importa», ácida respuesta de un portavoz de Rouco al manifiesto cat

El Vaticano está envolviendo la declinante figura de José Luis Rodríguez Zapatero, otrora campeón del laicismo en el mundo hispanoamericano. El portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, estilizó ayer en Roma los perfiles de la inminente visita del papa Benedicto XVI a Santiago de Compostela y Barcelona: la Iglesia católica desea el bien de la sociedad española y no se va a tomar mal que el presidente del Gobierno español no asista a la ceremonia de dedicación del templo de la Sagrada Família, en la que estarán presentes los Reyes, el presidente del Congreso de los Diputados, el presidente de la Generalitat de Catalunya y el alcalde de Barcelona, entre otras autoridades. "El Vaticano no obliga a nadie a ir a misa", declaró Lombardi a la agencia Efe.

Amabilidad. Persuasión. Envolvimiento. Finura. El próximo viaje del Papa se releva como capítulo relevante de una estudiada estrategia de contención, no siempre secundada con habilidad por la cúpula madrileña del episcopado español.

A los hechos. Desde el 5 de febrero del 2009, fecha del primer viaje oficial a España del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, apenas han pasado doce meses sin una sustantiva presencia de la Santa Sede en suelo español. El 25 de abril de este año, el cardenal Bertone presidía en Barcelona la ceremonia de beatificación del capuchino catalán Josep Tous, para después visitar Montserrat, monasterio benedictino con el que el número dos de Vaticano mantiene una estrecha relación desde sus tiempos de arzobispo de Génova. Seis meses después, el Papa viaja a Barcelona para presidir la ceremonia de dedicación de la Sagrada Família y a Santiago de Compostela para subrayar el significado europeo y la trascendencia espiritual del camino de Santiago. Dentro de ocho meses, en agosto de del 2011, el Papa regresará a España para presidir en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud, en la que se prevé la asistencia de centenares de miles de jóvenes.

Un calendario muy elocuente. En agosto del 2011, España será el país más visitado por el Papa de Roma. El Vaticano ha segmentado la segunda legislatura de Zapatero con una agenda de con tinuas visitas oficiales que condiciona por la vía diplomática el despliegue del programa laicista. Tras los últimos cambios en el Ejecutivo, ya nadie habla en Madrid de la inminente aprobación de una nueva ley de libertad religiosa de sesgo iconoclasta. El Ministerio de Igualdad –artífice de la nuevo ley del aborto– acaba de desaparecer del organigrama gubernamental y el nuevo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, socialista vasco de conocida filiación procatólica, gestionará la relación del Ejecutivo con la Iglesia. Un nuevo panorama que explica el guante de seda de Lombardi en un momento delicado para la Santa Sede en el escenario internacional (el eco perforante de los casos de pederastia). El Papa no viene a España a imponer. Este es el mensaje de Roma.

Finura. Habilidad. Persuasión. No es este el estilo de algunos cuadros relevantes de la Conferencia Episcopal Española. Isidro Catela. joven jefe de prensa de la CEE, despachó ayer con estas palabras el manifiesto de bienvenida al Papa suscrito por más de treinta personalidades civiles y eclesiásticas de Catalunya. adelantado ayer por este diario: "No sé lo que es la Iglesia catalana, de Iglesia sólo hay una; no importa en qué lengua hablará el Papa, este es un asunto secundario".

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