En el 90% de los colegios públicos de Sevilla ya no hay crucifijos ni símbolos religiosos

La inmensa mayoría de los colegios públicos de Sevilla capital y provincia -en torno al 90 %- no tienen en sus aulas el crucifijo que solía presidir la estancia, aunque sí se montan los tradicionales belenes, según aseguró ayer a ABC el portavoz en Sevilla de la Confederación Andaluza de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado por la Escuela Pública (Codapa), José María Mesa.
 
Éste explicó que puede haber algún símbolo religioso en centros aislados o en estancias concretas, pero que progresivamente estos objetos se han ido retirando de los centros escolares públicos. Tanto la Delegación de Educación de Sevilla como la propia asociación de padres dijeron que la retirada de estos objetos se ha realizado de forma gradual y por indicación de los consejos de dirección y después por los consejos escolares.
 
Retirada no traumática
No se ha producido, por tanto de forma traumática como en el reciente caso de Valladolid, donde una sentencia judicial obliga al colegio Macías Picavea a «retirar los símbolos religiosos de las aulas y espacios comunes», en contra de la decisión adoptada por el propio consejo escolar del centro, que previamente se había pronunciado a favor de mantener los crucifijos.
 
En Sevilla hasta ahora se ha respetado la decisión de los consejos escolares y ni Codapa ni la Administración educativa han recibido ninguna petición para que se retiren los objetos religiosos que quedan.
 
También por decisión de los consejos escolares, en los que ahora también están representados los padres y los alumnos, además de miembros de la dirección y del profesorado, en la mitad de los colegios públicos de Sevilla los alumnos mantienen la tradición de montar el portal de Belén y hacer representaciones relativas a la Natividad del Niño Jesús. En la mitad de los mismos colegios de los que se han descolgado los crucifijos los alumnos se visten igual que los personajes del nacimiento en la fiesta que los centros celebran en los días previos a las vacaciones de Navidad, según el portavoz de Codapa en Sevilla.
 
La realidad es que en Sevilla se respetan las decisiones que toman los consejos escolares de cada centro. Así lo confirmaron Codapa y Delegación y se puede citar como ejemplo el colegio público Hermanos Machado ubicado en Macarena Norte. Su director, Guillermo Pereira confirmó a ABC que en su centro no hay crucifijos ni símbolos religiosos, pero que los alumnos todos los años montan el Belén, se visten como los personajes bíblicos y cantan villancicos.
 
No obstante, el portavoz de Codapa en Sevilla dijo que en un estado aconfesional «la normalidad sería que no hubiera símbolos de ninguna religión en las aulas de los colegios públicos». Más combativa se mostró la presidenta regional de Codapa, Pilar Trigueros, quien abogó ayer por que desaparezcan «todos los símbolos religiosos» de los centros educativos públicos de Andalucía, pues su influencia en alumnos «que supuestamente no tienen ninguna concepción religiosa concreta» puede ser «muy importante». Pilar Trigueros, quien se mostró «a favor» de la sentencia emitida por el juez Alejandro Valentín, del juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid, indicó a Europa Press que «en los centros educativos que dependen de los fondos públicos de un país que se declara aconfesional según su Constitución, no puede primar ninguna religión».
 
Reclamación antigua
Además, recordó que Codapa «lleva años pidiendo que la enseñanza religiosa salga del horario lectivo porque, además de provocar dificultades en la organización de los tiempos y espacios de las escuelas, la educación religiosa tiene que darse en el ámbito privado familiar, más en Andalucía, donde existen varias confesiones religiosas».
 
Por ello, dijo que «sin querer entrar a herir sensibilidades por gusto y promover ningún tipo de campaña contra la escuela religiosa», la Administración «tiene que dictar sus instrucciones de manera clara y de obligado cumplimiento para los centros educativos, siendo éstas, como corresponde a un estado aconfesional, la desaparición de símbolos religiosos de cualquier tipo de las escuelas».
 
Así, consideró que «dejar la decisión de este tipo de cuestiones en manos de los consejos escolares, puede provocar enfrentamientos absurdos entre los padres y los profesores». No obstante, apuntó que «no se debe de confundir la presencia de manifestaciones culturales o artísticas de cualquier perfil religioso en la escuela con que un crucifijo presida el hecho educativo desde una pizarra».
 
Pese a las reclamaciones de la presidenta de Codapa, fuentes de la Delegación provincial de Educación señalaron a ABC que el criterio de la Administración educativa es respetar la decisión de los consejos escolares y su autonomía para determinar la línea pedagógica de cada colegio.
 
Precisamente el abogado y portavoz de los padres objetores de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en Andalucía, Carlos Seco Gordillo, señaló a ABC que la sentencia de Valladolid es contraria a la decisión del consejo escolar del propio centro que estaba a favor de mantener los crucifijos.
 
Seco Gordillo acusó a la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid de «tener claros tintes ideológicos», que pueden hacer mella en unos alumnos «que están en un proceso de inmadurez, por lo que esta sentencia pudiera dar lugar a una situación de confusión en ellos».
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