El Gobierno planta a los padres y sus firmas a favor de la Religión

Alumbró ayer más la vela de la plataforma laica (que se reunió con la ministra pidiendo que la materia no sea evaluable) que la de los padres católicos (que fueron plantados con sus firmas de apoyo a la asignatura en La Moncloa). Si hubiera que apostar al día de hoy por la suerte de la confesionalidad en las aulas, nadie se atrevería a pedir cruz.

Si ya se sabía que la Religión era motivo de beligerancia, la escaramuza de ayer supo a toma de posiciones, el borrador de la reforma caliente y listo para ser presentado a finales de mes.

«Es decepcionante que el presidente del Gobierno no tenga sensibilidad con la gente que no piensa como él», señalaba ayer a este periódico Luis Carbonel, presidente de la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (Concapa), a la vanguardia de las 11 organizaciones que piden una materia evaluable y computable y con una alternativa fuerte. Ahí estaban ayer las armas de evangelización masiva, metidas en una furgoneta, 75 cajas con más de 3,2 millones de firmas pidiendo que se potencie el catolicismo en la escuela…

«Hablamos de algo más que la clase de Religión, estamos defendiendo la libertad. Los padres somos los únicos que tenemos derecho a decidir la educación que queremos para nuestros hijos, y no un Gobierno, ni de izquierdas ni de derechas», opinaba Carbonel.

La operación de presión salió mal (con el presidente Zapatero ausente de La Moncloa por la cumbre sobre terrorismo) y la delegación de las firmas tuvo que pasar al plan b, rumbo al Congreso de los Diputados. La plana mayor del PP recibió a la caravana. Rajoy, Acebes, Zaplana y Ana Pastor, entre otros, estamparon su firma con gusto.

Por la tarde les tocó el turno a los miembros de la Plataforma ciudadana por una sociedad laica, que se personaron con los planos de lo que, según ellos, ha de ser el andamiaje de una educación en principios.

A la ministra María Jesús San Segundo le pidieron que la Religión, aunque dentro del currículo, no sea calificada y que, si de crear hombres buenos se trata, impulse la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Pegada a la tierra, en Primaria (entre seis y 12 años) la materia versaría sobre la dignidad de la persona, la sociedad multicultural y aspectos cívicos genéricos. En Secundaria se hablaría más de los contenidos de las ciencias sociales y de la ética; dejando para el Bachillerato cuestiones como los tipos de Estado, la bioética, la laicidad, la tolerancia…

¿Cara o cruz? ¿Escuela laica o mantenimiento del statu quo actual? Lo que propondrá el Ministerio de Educación lo sabremos en breve.

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