El alimento de los «teocon»

La ola de antipapismo que se eleva del islam radical alimenta las teorías de los neoconservadores (neocon) norteamericanos más ortodoxos, que vaticinaron un inevitable "choque de civilizaciones" entre el islam y Occidente. Se están frotando las manos también los llamados teocon (creyentes conservadores), definidos también como "ateos devotos", hijos de los nuevos conservadores. Según ellos, las religiones son portadoras de valores que pueden ser útiles a la política, por lo que deben ser protegidas y usadas para defender a Occidente.

El segundo mandato del presidente de EEUU, George Bush, fue ganado gracias a los votos de las iglesias evangélicas –que suponen 30 millones potenciales de votantes– machacadas por la propaganda durante la campaña electoral.

Antes de ser Papa, Joseph Ratzinger participó en un simposio de la revista First Things, vinculada a los teocon. Cuando fue elegido, Michael Novak, analista del American Entreprise Institut, cercano a la Casa Blanca y al Vaticano, declaró, como si hubiese participado en el cónclave: "Ratzinger es la mente más lúcida que teníamos a disposición". En otra ocasión dijo que "la enfermedad que aflige a la iglesia católica se llama relativismo". Es la misma cuestión que Ratzinger expuso tras la muerte de Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II, con una crudeza que sorprendió a muchos, por lo que se pensó que compartía las ideas de los teocon. Sin embargo, en el discurso que pronunció en la toma de posesión los incluyó en la lista de los relativismos modernos.

La lección universitaria de esta semana en Alemania ha reabierto la duda, a pesar de que, leído en su totalidad, probablemente no explique la protesta musulmana. Si acaso, evidencia la dificultad de un intelectual puro y solitario, que, no mirando las series televisivas ni paseando por los mercados, ignora las exigencias de los medios de comunicación actuales, que se afanan por títulos y noticias simplificados.

Así, lo que fue solo una cita sobre la necesidad de que las religiones se unan frente al agnosticismo actual, se transformó en otra cosa. La expresión sobre el "choque inevitable" es el título de un libro de Samuel Huntington, uno de los teóricos del neoconservadurismo. Leo Strauss, fundador de la escuela, concretó que frente al choque era necesario "comprometerse en la defensa militante de Occidente" y que EEUU debían asumir "la cruzada para la democracia".

Durante el primer mandato presidencial de Bush, su administración contó con importantes cargos que profesaban las nuevas teorías. Los neocon Hill Kristol y Robert Kagan patrocinaron las teorías de la "guerra preventiva" y de la "exportación de la democracia".

Esas ideas irrumpieron en Italia poco antes de las pasadas elecciones generales, que perdieron los conservadores. La jerarquía católica local se movilizó con el apoyo de los ateos devotos liderados por Marcello Pera, entonces presidente del Senado. El común denominador de sus miembros es que están en contra de las políticas progresistas y consideran el catolicismo como coagulante de la nueva derecha. "Una religión civil", le llaman, y comparten la posición del Papa cuando explica que el fundamento de las leyes es divino.

En diciembre del pasado año, un juez de Pensilvania (EEUU) condenó a una escuela evangélica de Dover porque enseñaba que la humanidad es fruto de un diseño inteligente, o sea divino, y no fruto de la evolución. Poco antes, Bush había defendido que los alumnos debían poder estudiar teorías alternativas a la de Darwin y, en coincidencia, Ratzinger había afirmado que "no somos el producto casual y sin sentido de la evolución".

Según varios especialistas, la manera como la religión y el poder político resuelvan la cuestión influirá sobre temas que tocan a los ciudadanos de a pie, como la separación entre estados e iglesias, entre fe y laicidad, ética y creencia, democracia y teocracia, integrismo y modernidad.

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