El alcalde (PSOE) de Navas de San Juan (Jaén) en la procesión de la Virgen Milagrosa

Numerosos vecinos de Navas de San Juan vivieron una auténtica fiesta campestre, en el paraje conocido como El Vadillo, en torno a la imagen de la Virgen Milagrosa. Una fiesta que comenzó con el traslado en andas de la venerada imagen desde la puerta del Ayuntamiento hasta el paraje El Vadillo, a algo más de dos kilómetros de Navas de San Juan, donde en el tronco de una encina o chaparro, protegida por una hornacina y bajo un templete a cuatro aguas, se le rinde culto. El camino que va a El Vadillo coincide con el trazado de la Vía Augusta romana. El traslado desde Navas de San Juan iba precedido por un estandarte y el canto de la salve.

Estos actos en honor a la Milagrosa están organizados por la Asociación Cultural Virgen Milagrosa, constituida como tal este mismo año. El traslado de la imagen estuvo acompañado por el alcalde de Navas de San Juan, Joaquín Requena, y miembros de la Corporación municipal, y por el presidente de la asociación Francisco Zullos. Una vez allí los organizadores invitaron a todos los asistentes a una paella y todos compartieron fraternalmente comida y bebida. Posteriormente, pasadas las cinco de la tarde, la imagen fue portada en andas por las inmediaciones del paraje para, finalmente, ser colocada en su hornacina, donde permanece.

Originariamente, existía otra imagen que, según precisa el alcalde, “se extravió y la asociación compró otra que es reciente”. En este sentido, Francisco Zullos matiza: “La imagen la compramos hace cinco años y en torno a ella celebramos este día de convivencia entre vecinos”.

historia. La advocación de la Virgen Milagrosa de El Vadillo es relativamente reciente, pues se remonta a los primeros años 50 del siglo XX, según comenta Manuel Valenzuela, cronista oficial de Navas de San Juan, municipio cuyos patronos son la Virgen de la Estrella y San Juan Bautista.

Se cuenta que esta devoción surge a raíz de que un hombre, que no era de Navas, fue perseguido por la Guardia Civil y se escondió en un chaparro o encina y pudo librarse de sus perseguidores. Consideró que se libró gracias a la Virgen Milagrosa, que debía ser la titular de su pueblo. Años después, a comienzos de los 50, puso en el lugar una imagen de la Milagrosa que con el tiempo desapareció. Hace 6 años, el párroco Bartolomé Martínez retomó la tradición.

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