El alcalde (PSOE) de Huelva y otras autoridades asisten a la misa y procesión de la Virgen de los Dolores

Las Colonias fue fiel a su cita anual del Viernes de Dolores. Con mucho sabor cofrade y de barrio, María Santísima de los Dolores volvió a convertirse en el prólogo de la Semana Santa onubense; un prólogo que de alguna manera cada vez está más asimilado al transcurrir de estos días de procesiones. Huelva tiene ganas de Semana Santa y lo demostró ayer. Un constante fluir de personas hacia Las Colonias y procedentes de allí, eran la marca esencial de esta tarde de viernes en la capital.

Antes del inicio de la procesión, el templo acogió una misa pontifical presidida por el obispo de la Diócesis, José Vilaplana. El motivo era la inauguración de las reformas efectuadas en la iglesia, muy adelantadas ya y que se encuentran a la espera de que se cubra el retablo que será presidido por el Señor de la Lanzada junto a su madre, la Virgen de los Dolores y San Juan. El retablo podría estar acabado para el mes de mayo.

El templo lucía con un blanco espléndido y tenía en el presbiterio el palio de la Reina de las Colonias que regresa para salir también desde allí, el próximo Martes Santo. La misa contó con la presencia del alcalde de la ciudad, Gabriel Cruz, varios concejales de su equipo de gobierno; la subdelegada del Gobierno, Asunción Grávalos y varios hermanos mayores de hermandades de penitencia. En la parte musical contó con las interpretaciones de Marco Antonio Molín, con piezas incluidas en la Pasión según San Mateo, de Bach o la Suite francesa del mismo compositor.

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