El alcalde pide a la patrona que la mejora de la economía sea duradera

«Te pedimos ayuda para que los sacrificios que hemos hecho en estos años confirmen que la mejoría experimentada a nivel económico sea duradera». Esta frase contiene una de las peticiones que este martes ha realizado el alcalde de Palencia en la ofrenda que protagonizó durante la misa solemne dedicada a la Virgen de la Calle. Alfonso Polanco intervino «en nombre y representación de todos los palentinos, tus queridos hijos, que tanta devoción te profesamos».

Finalizada la homilía del obispo, Esteban Escudero, y del rezo del Credo, llegó el turno del alcalde, que se presentó «humildemente ante ti, para, en nombre de Palencia y en el mío propio, renovar la devoción que te profesamos». Fue Francisco Jambrina el primer alcalde que el final de sus dos mandatos, 1987, realizó esta ofrenda a la patrona en el transcurso de la misa. Desde entonces, todos los regidores se han dirigido a la Virgen de la Calle para exponerle «nuestros secretos, nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestras inquietudes, nuestros desvelos, nuestras esperanzas», según palabras de Polanco. «Sencillamente a hacer lo que un hijo debe hacer con su madre», señaló.

Después de definir a Palencia como «tierra cristiana, mariana y solidaria», el alcalde recordó la celebración del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa y el triunfo del Quesos Cerrato en la Copa Príncipe de Asturias.

Polanco señaló que «muchos son los retos que tenemos planteados como ciudad y como parte de una sociedad moderna caracterizada por la globalización, y presidida por los grandes desafíos que nos ha traído este nuevo siglo». Sin embargo, destacó que estos retos «no solo no nos asusta, sino que más bien nos animan y da fuerzas para seguir en una línea de desarrollo y de consecución de unos objetivos claros y suficientemente definidos, en el plano económico y del bienestar, pero también en todos aquellos aspectos que conforman la vida diaria de nuestros vecinos».

El regidor pidió a la Virgen de la Calle que las personas que tienen responsabilidades, sean públicas o privadas, «acertemos en las decisiones que adoptemos». «Que hagas lo posible para que los enfermos sanen, para que los ancianos siempre tengan cerca una mano amiga y para que aquellos que gobiernan sus vidas causando pena y dolor hagan un acto de contricción y redirijan sus intenciones hacia el bien común, que es lo que todos queremos», aseguró Polanco.

Por su parte, la homilía del obispo se centró en la conmemoración del quinto centenario de Santa Teresa de Jesús y de sus connotaciones religiosas, tan vinculada a la Virgen de la Calle. Esteban Escudero recordó la fundación teresiana en Palencia a través del testimonio de la santa recogido en el ‘Libro de las fundaciones’.

En una homilía estructuradas en tres partes, en las dos primeras el prelado recordó detalles de la fundación, para llegar a la conclusión de que a finales del siglo XVI –el convento se fundó el 29 de diciembre de 1580–, «un gran número de palentinos, tanto de la ciudad como de su comarca, visitaban con frecuencia la capilla de la Virgen, rezando, poniendo velas y exvotos y participando en actos piadosos en honor de ‘nuestra gloriosa Señora’, como la llamaba Teresa de Jesús», aseguró Escudero.

El obispo, en la última parte, realizó una serie de reflexiones, como que «para Santa Teresa, la oración mística es el encuentro personal con Cristo a través de momentos de soledad y de silencio exterior e interior». «Más que palabras, lo que importa en la relación con Dios es el amor, la amistad en el trato», dijo.

Escudero quiso demostrar la fuerza que tuvo la oración en la vida de la santa –«Las grandes decisiones en su vida siempre las tomaba tras momentos de intensa oración, frecuentemente tras recibir la sagrada comunión, en los que sopesaba los consejos que sus confesores le daban, a fin de cumplir siempre no su propia voluntad, sino la de Dios», señaló– para invitar a los palentinos a rezar al menos un misterio del Rosario al día, si no entero.

Escudero destacó que «los palentinos aceptaron y apoyaron la reforma espiritual que defendía Santa Teresa en unos tiempos de relajación, como era la Iglesia en el siglo XVI; que los palentinos conservaron siempre viva la devoción a María, la Virgen de la Calle, su Patrona; y, según el testimonio de Santa Teresa, los palentinos destacaron por su caridad y servicio a los demás, como los cristianos de la Iglesia primitiva»

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