El alcalde de La Línea junto a casi todo el equipo de gobierno en la romería de la Inmaculada Peregrina

La devoción a la Inmaculada Peregrina crece cada año. Más de 300 personas acompañaron a la Virgen en su romería hasta el parque Princesa Sofía, en una convivencia religiosa en la que no faltó la comida, el cante y el baile.

El párroco de la Inmaculada Juan Carlos Pérez, y el diácono Lucio Victorino concelebraron una misa junto al coro rociero de la Inmaculada. El párroco destacó en su homilía la importancia de compartir y apuntó a que la «alegría que nos une nos sirva para transmitirlo a los demás a través de nuestra mirada o nuestras acciones». Por otra parte, instó a los presentes a sentir lástima por el prójimo, pero «lástima bíblica, es decir la compasión, la que sienten las madres cuando alguno de sus hijos tiene algún problema». 

Acabada la eucaristía, actuó el grupo rociero Quejío Andaluz. 

El alcalde de La Línea, Juan Franco, que acudió junto a casi todo el equipo de gobierno a la romería, indicó que es la primera vez que lo hace como alcalde. El primer edil valoró la importancia de dar más publicidad a una tradición linense tan importante. «A ver si entre la hermandad y el Ayuntamiento se puede hacer algo más para que venga más gente, que ni siquiera se entera», apuntó.

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