El alcalde de Guijuelo (Salamanca) en la misa, ofrenda y procesión de la Asunción

Restaban unos minutos para la una y media de la tarde y los fieles de la Virgen de la Asunción esperaban ya en el exterior de la iglesia parroquial para ver su aparición. En el interior del templo, el párroco, Amable García, finalizaba la solemne eucaristía para dar paso a la procesión.

Desde ahí, la Virgen de la Asunción a hombros de sus fieles inició el recorrido hasta la Plaza Mayor para recibir los honores y el respeto de sus fieles. Público de todas las edades quiso ver una comitiva encabezada por el grupo folclórico «El Torreón», seguido de la talla de la patrona, las autoridades eclesiásticas, la Corporación municipal, las fuerzas de seguridad y representantes de los distintos colectivos de la villa para finalizar con los fieles y la banda de Alba de Tormes.

Una vez en la Plaza Mayor, el párroco se dirigió a los presentes para honrar a la Virgen de la Asunción y, en las lecturas, los intervinientes, incluida la reina de las fiestas, Elena Hernández, pidieron a la Virgen que cuidara de las familias de la villa, del trabajo y de la juventud y que evite tragedias como la de la explosión de 1967.

Varios «vivas» a la patrona se oyeron en la Plaza Mayor que, acto seguido, acogió la tradicional ofrenda iniciada por el alcalde de Guijuelo y su familia. Uno a uno, los concejales presentes en la celebración y el resto de invitados desfilaron para depositar los ramos de flores en el trono de la Virgen, que regresó al templo embellecida por las ofrendas florales realizadas en el sencillo acto.

De nuevo a hombros de los peñistas protagonistas de este año, la Virgen de la Asunción regresó a su templo de nuevo por la calle Alfonso XIII arropada por los fieles. La fiesta siguió en la Plaza Mayor con el tradicional convite a base de embutidos para todos los presentes.

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