Creada la Asociación Escuela Laica de Valladolid en lucha contra los crucifijos en las aulas

Recientemente ha sido creada en Valladolid la “Asociación Cultural Escuela Laica”, formada principalmente por padres y madres de alumnos, profesores y personas ligadas al mundo de la enseñanza, aunque abierta a cualquier persona que comparta los fines de la Asociación: lograr que la religión como adoctrinamiento salga de la escuela pública ya que piensan que las convicciones religiosas pertenecen al ámbito privado y no tienen cabida en un sistema educativo sufragado con fondos públicos.

El ámbito de actuación de esta Asociación abarca la provincia vallisoletana, y mantiene contactos con Asociaciones similares de otras provincias.

La existencia de la asignatura de religión como dogma, la presencia de simbología religiosa en las aulas o la obligación de pronunciase en las matrículas sobre las preferencias ideológicas (cuestión que vulnera el derecho constitucional de cualquier persona a no revelar su ideología ni sus creencias) son algunos de los motivos que han llevado a sus impulsores a crear esta Asociación.

Respecto a la asignatura de religión (de cualquier religión), reivindican que debe salir de la escuela pública o al menos del horario lectivo, ya que el derecho de quienes deseen una educación religiosa puede cumplirse perfectamente en otros ámbitos (parroquias, sinagogas, etc.), y no puede comportar una obligación o una privación de derechos para los demás, que ven reducido el horario escolar dedicado a materias curriculares y en muchas ocasiones sometidos a una “alternativa” que suele ser una especie de castigo o en el mejor de los casos una pérdida de tiempo.

La existencia de la asignatura de religión propicia que a los niños se les separe desde los tres años en función de las ideologías y creencias de sus padres, cuando la escuela debería ser un ámbito de integración y no de segregación.

Por otro lado, los profesores que imparten esta asignatura son nombrados por las correspondientes confesiones religiosas, sin someterse a oposición alguna que mida sus méritos y capacidad y además son retirados de la misma forma, lo que demuestra que esta asignatura no es más que una catequesis dogmática que pretende un adoctrinamiento fundamentalista en el que con mucha frecuencia se inculcan valores sexistas y represores. Sin embargo estos catequistas están pagados con fondos públicos, suponiendo millones de euros.

Si bien la Constitución reconoce el derecho de los padres a que el Estado les garantice la educación que deseen para sus hijos, en ningún momento dice que se tenga que realizar los colegios públicos.

La Asociación Cultural Escuela Laica entiende que ese derecho ya está suficientemente garantizado al ser la Iglesia Católica la institución que posee la mayor red mundial de locales propios. A este respecto cabe recordar que recientemente más de 40 organizaciones de todo tipo han solicitado que la religión salga de la escuela pública, y que el Consejo de Estado se pronunció en términos similares.

Respecto a la existencia en las aulas de simbología religiosa (principalmente crucifijos), numerosas resoluciones de la figura del Defensor del Pueblo de diversas comunidades autónomas (incluido el Procurador del Común de Castilla y León) establecen que debe ser eliminada ya que identifican a cuantas personas tienen derecho a permanecer en un lugar sin respetar la diversidad. Las instituciones y lugares públicos son laicos por definición, y además debe tenderse a una escuela donde se sientan cómodos tanto los creyentes de las diversas religiones como los no creyentes.

La autoridades educativas desatienden estos informes y resoluciones, encontrando diseminados símbolos en muchos colegios públicos.

Sobre este tema precisamente ha surgido un problema en el Colegio Público Macías Picavea de la capital vallisoletana, en que las familias de dos niños de primer curso de Primaria han solicitado la retirada de los símbolos religiosos que pueblan las aulas y otras dependencias comunes, fundamentalmente crucifijos, pero también otro tipo de imágenes. Pese a que la petición se formuló en un largo escrito con alegaciones fundadas en normativas vigentes y estas familias adjuntaron numerosas resoluciones al respecto, el Consejo Escolar del Colegio les respondió con una escueta nota, de un párrafo, en la que se les comunicaba, sin ningún tipo de argumentación, que por votación secreta había decidido mayoritariamente no aceptar la petición de retirada.

La Asociación Cultural Escuela Laica opina que el Consejo Escolar no puede tomar decisiones que vulneren leyes vigentes ni derechos fundamentales de las personas, ni es competente en dicho tema según las atribuciones marcadas por la ley, por lo que piensa llevar este tema hasta sus últimas consecuencias, primero agotando la vía administrativa y si no se solucionara no descartan acudir a otras instancias.

Otro tema que esta Asociación quiere abordar es el de las matrículas, en las que con frecuencia se incluye un apartado obligando a los padres (en primaria) o a los alumnos en (secundaria) a elegir si quieren o no la asignatura de religión. Esta fórmula ha sido declarada ilegal por diversas resoluciones por cuanto obliga a hacer pública una opción de carácter ideológico. La ley indica que quienes deseen religión han de solicitarlo expresamente y a iniciativa propia, por lo que esos modelos de matrícula han sido declarados ilegales (Tribunal Supremo, sentencia de 14 de Abril de 1998; Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, sentencia de 12 de Marzo de 2003; resoluciones del Defensor del Pueblo de Castilla La Mancha y de Andalucía; etc.) obligando a que en modelo oficial de matrícula no se incluya esa opción y sean los padres que lo deseen quienes lo pidan como lo crean conveniente (normalmente en otro impreso aparte que voluntariamente adjunten a la matrícula).

Por todo lo anterior la Asociación Cultural Escuela Laica propugna que el estado no financie con fondos públicos ningún tipo de adoctrinamiento religioso, que se aborde el fenómeno religioso desde un punto de vista científico-cultural y no doctrinal, y que se forme al alumnado en valores humanistas y universales, en la pluralidad y en el respeto a los derechos humanos y democráticos, en un ámbito en el que deben primar los aspectos que unan a las personas y no las que los separen.

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