Ceremonias por la vía laica

Dice Borges que el peor de los pecados es no haber sido feliz. El profesor Joan Surroca recuerda que hay que celebrar los acontecimientos importantes de la vida y publica un manual para solemnizarlos por la vía laica.

El primer manual de liturgia laica en castellano acaba de salir a la luz publicado por Brau Ediciones. Es la renovación de la versión catalana Dels dies grans mejorada por su autor, Joan Surroca. Un educador, museólogo y especialista en cultura para la paz que venía al Club Diario Levante a presentar su obra, decidido a prestar su voz sabia y su experiencia en el entendimiento entre diferentes culturas para difundir este libro tan necesario como práctico que quiere dar profundidad a las ceremonias civiles.
Una forma de reivindicar la espiritualidad que bien puede existir en una ceremonia laica. Porque, como decía el teólogo, Leonardo Boff, «es más digno ser ateo de buena voluntad, amante de la justicia y de la paz, que un religioso fundamentalista insensible a la ética de la vida». No se trata de competir en pomposidad con los ritos que acoge la Iglesia Católica que, según el autor, «ha monopolizado la religión en este país». De hecho, uno de los consejos de este manual es «limitar los gastos y no convertir la ceremonia en un negocio».
El motivo que ha llevado a Surroca a escribirlo es su deseo de normalizar las ceremonias civiles procurándoles la dignidad que todo rito debe tener, más allá de que sea religioso o no.
Se trata, pues, de celebrar la mismísima pirueta del vivir, los misterios de la vida, los acontecimientos que marcan este devenir que tiene que ver con la conciencia del paso del tiempo (la muerte, la iniciación?). «Que la liturgia laica no se despache como un hecho burocrático sin más», afirma. Por eso, el libro está dirigido a aquellos que deben presidir actos de este color. Jueces, concejales, alcaldes? Y a los que deseen cumplir con solemnidad el ritual de la celebración, intrínseco al ser humano de todas las sociedades y todas las épocas.
El Manual de ceremonias civiles. Propuestas y textos para una liturgia laica no habla de bautizos sino de ceremonias de acogida. Tampoco se refiere a los matrimonios, sino a los actos públicos de amor. Aunque a Surroca no le gusta diferenciar los matrimonios homosexuales. «Significa que todavía no hemos llegado a su normalidad». Finalmente, ofrece consejos exquisitos para celebrar las exequias, y también «otros actos que nos hacen sociales»:el primer vuelo en solitario, los aniversarios, las jubilaciones o los homenajes.
Una obra que incluye interesantes elementos de juicio, referencias históricas, legales y particularidades de cada ceremonia. Así, se puede encontrar en Testamento Vital o la Declaración de Derechos Humanos, propuestas poéticas y musicales o formularios a modo de guiones.
Surroca aconseja no improvisar, tener en cuenta el marco, el ritmo, la palabra, la música, el gesto. Y, cómo no, el silencio. «El rito es uno de los puntos en común que la humanidad ha tenido desde los más remotos tiempos y no es acertado tomar estos asuntos a la ligera», dice. Al fin y al cabo, existe esa necesidad de exteriorizar los momentos de júbilo y fatalidad de la vida. Es, en definitiva, compartir la celebración de la existencia.

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