Catolicismo y laicismo en la España de la Restauración (en el marco Europeo Mediterráneo)

En 1998, en el congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, Julio de la Cueva y yo mismo presentamos una comunicación en torno al conflicto catolicismo-laicismo en la España del “98”, que era todo un programa de estudio, que en alguna medida hemos tratado de desarrollar, junto a un equipo de investiga- dores, en sucesivos Proyectos I+D desde el año 2002. El plan de investigación trataba de recuperar la vieja cuestión clericalismo-anticlericalismo, en otras claves y marcos teóricos, bajo la rúbrica movimiento católico versus movimiento secularizador, o la confrontación catolicismo-laicismo. Es decir planteando el estudio recíproco y conjunto de dos movimientos que formulan en positivo, aunque de forma confrontada, dos proyectos culturales (no sólo ideológicos o políticos), y que protagonizan no sólo actores políticos o partidos sino lo que hoy llamamos la “sociedad civil”. Otro de los objetivos y planteamientos principales de nuestro estudio era situar el caso español, con toda su posible peculiaridad, en el marco europeo, especialmente católico-mediterráneo, aprovechando los estudios de la historiografía francesa, italiana y portuguesa. A medio camino entre un estado de la cuestión y un ensayo sintético que tiene que remitir a la bibliografía más relevante, lo que se presenta aquí es, en buena medida, el fruto de ese trabajo con- junto de cursos y seminarios, debates internos y publicaciones colectivas.

El título mismo de este ensayo alude a un planteamiento que, aunque incluye la perspectiva eminentemente ideológica y político-jurídica de la relación Iglesia-Estado, va mucho más allá de esa perspectiva para abordar la confrontación de dos proyectos culturales y movimientos sociales, que tienen su propia lógica e identidad, aunque también se definen y perciben en relación confrontada con el otro. El estudio conjunto y recíproco de ambos movimientos pretendía superar un enfoque historiográfico predominantemente unilateral, con riesgo de sectario y apologético, excesivamente dependiente de una posición “militante” que parecía reproducir, por parte del historiador, un debate histórico aún pendiente.

En los años 1990, una nueva generación de historiadores, con nuevos instrumentos conceptuales, estudiaron el anticlericalismo como cultura política y movimiento social, en espacios territoriales concretos, como modelos que aún pueden servir de guía para otros estudios locales. El estudio reciente de Joseba Louzao sobre el conflicto en Vizcaya significa un salto cualitativo historiográfico en el planteamiento metodológico del tema. Por un lado por la perspectiva explícitamente recíproca con el que se lo plantea; y, sobre todo, por el enfoque eminentemente socio-cultural dominante que parte de un buen marco teórico en el que se resume el debate de los sociólogos sobre la secularización y la des- cristianización. En los últimos años se ha avanzado en esta renovación, pero en el conjunto de la historiografía española sigue dominando un enfoque y un marco conceptual demasiado tópico y cargado de prejuicios, herederos del discurso propagandístico de los protagonistas del combate.

En los títulos de nuestro proyecto hemos preferido cambiar los términos clericalismo-anticlericalismo por catolicismo-secularización o catolicismo-laicismo. No se trata de un mero cambio nominalista, sino que pretende situar el análisis de los dos polos del conflicto en un marco y perspectiva más amplia y pluridisciplinar. Por otra parte para nosotros secularización y laicismo son términos casi equivalentes. Pero quizá convendría aclarar y distinguir para evitar equívocos, pues especialmente el término secularización es ambivalente. Algunos historia- dores lo referimos al proceso histórico de “secularización del Estado” (distinción y separación entre las tareas y competencias de la Iglesia y del Estado) y “secularización de la sociedad” (desacralización de los comportamientos, los valores, los símbolos), impulsado por unos agentes sociales y políticos determinados. Pero los sociólogos se refieren con el concepto secularización a un cambio social estructural, ligado inexorablemente –se creía– al proceso de modernización y urbanización. Por ello sería mejor reservar el termino secularización a ese pro- ceso sociológico estructural, casi independiente de la acción humana, y utilizar el término laicización, (siguiendo a Bauberot), para referirse a lo que aquí nos importa: unas determinadas políticas gubernamentales o propuestas de partidos y movimientos sociales que tratan de impulsar la separación del Estado respecto de la Iglesia, la implantación plena de la libertad de cultos, la eliminación con- siguiente de los “privilegios” de una Iglesia. Es ese movimiento y políticas laicizadoras –lo que comúnmente llamamos también laicismo–, lo que provoca la reacción católica (o movimiento católico) y el conflicto entre las dos culturas: la católica y la laica. Aunque también, desde una perspectiva reactiva, hay que considerar el laicismo como un movimiento defensivo frente al renacimiento y auge de la presencia pública de la Iglesia institución, las nuevas congregaciones religiosas, y la organización del llamado movimiento católico.

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Feliciano Montero García.  Universidad de Alcalá de Henares

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