Cartas de los padres afectados al Inspector Jefe

Sr. Jefe de la Inspección de Educación de Valladolid.

Estimado Señor.

Ante la presencia de símbolos religiosos en las aulas y otras dependencias comunes del Colegio Público Macías Picavea de Valladolid, las familias de dos niños de Primer curso de Primaria solicitamos por escrito a la dirección y al Consejo Escolar la retirada de los mismos, por entender que vulneran el derecho constitucional de libertad de conciencia en su ámbito negativo (a nadie se le puede imponer ninguna creencia religiosa ni la simbología que la represente).

Con este escrito adjuntamos las resoluciones de la figura del Defensor del Pueblo de diversas Comunidades Autónomas, en las que se reconoce de forma inequívoca que cuando medie la petición expresa los símbolos religiosos deben ser retirados, para evitar lo que sería una imposición y una vulneración del derecho de libertad de conciencia.

La petición dirigida al Consejo Escolar fue hecha por dos motivos. El primero, por entender que el conflicto surgido podría resolverse por el cauce más inmediato y lógico, y el segundo por ser conocedores de una respuesta de la Consejería de Educación de la  Castilla y León ante una resolución del Procurador del común de esta comunidad autónoma, en la que delegaba la solución de estos casos a dicho órgano.

No obstante consideramos que el Consejo Escolar no puede adoptar decisiones contrarias a la legalidad vigente ni que vulneren derechos individuales, y así se lo hacíamos saber en el escrito que les remitimos. En un Estado aconfesional y que protege la libertad de conciencia, no cabe amparar actuaciones como la existencia de crucifijos en aulas o dependencias comunes de Colegios Públicos, pues estos centros no pueden tener ideario de ningún tipo y deben mantener la aconfesionalidad de la Administración.

El ordenamiento legal en materia educativa es respetuoso con esos principios esenciales, reconocidos en la Constitución, y debe hacerlos cumplir. Nos consta que en su día se dictaron Circulares desde la Dirección Provincial de Educación en ese sentido.

Sin embargo, la respuesta por parte del Consejo Escolar ha sido negativa, indicando que se ha tomado por mayoría en votación secreta, y sin aportar ningún tipo de argumento en el que se base dicha decisión.

Ante ello nos pusimos en contacto con la inspectora de la zona a la que pertenece el colegio, Sra. Doña Aurora Montes, pero no admitió nuestra queja alegando que en su opinión no se vulnera ningún derecho constitucional, y equiparando la presencia de símbolos religiosos a las clases de religión, indicando al respecto que aunque alguna familia no desee estas clases no por ello dejan de impartirse.

En nuestra opinión este argumento presenta una laguna, ya que las clases de religión no pueden imponerse, y por esa razón los niños que no lo desean tienen derecho a no acudir. Sin embargo para evitar el crucifijo expuesto en la pared, los niños que no lo deseen, ¿han de salir también del aula, como en las clases de religión? ¿desde ahora se van a impartir las clases a estos niños durante toda la jornada en el patio?, ¿no tienen derecho a darlas en un aula si no es con un símbolo que no admiten?. Si se equipara con el tema de las clases de religión, que no se diga solamente que existe, sino también que no se puede imponer como de hecho no se puede imponer la asistencia a la clase de religión.

No nos opondríamos a la presencia de símbolos religiosos en espacios destinados al culto. Tampoco nos opondríamos a su presencia en el aula siempre que sea exclusivamente en el tiempo en que se imparta la clase de religión si es allí donde esta asignatura se imparte. Pero sí nos oponemos a su presencia continua en todo lugar común, por lo que en todo caso si los asistentes a las clases de religión así lo desean podrían colocar los símbolos que quieran siempre que al finalizar sean retirados.

Por todo ello, solicitamos su intervención en este tema, presentando como alegaciones lo recogido en el escrito presentado en su día a la Dirección del Colegio y al Consejo Escolar.

Adjuntamos dicho escrito, la documentación que en su día aportamos con él, así como una copia de la respuesta recibida del Consejo Escolar.

Valladolid, 7 de Octubre de 2005.

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