Carta abierta a la Ministra de Defensa a propósito del corpus y sus honores militares

Señora ministra:
Hemos leído con agrado la respuesta que dio usted al senador toledano Agustín Conde a propósito de la ausencia de honores militares a la procesión del corpus en el sentido de adaptar el comportamiento de los miembros de las fuerzas armadas a los tiempos de pluralismo en que vivimos: "Que los honores militares queden reservados a los símbolos que son de todos, la bandera, el himno o el jefe de Estado, es algo que va con los tiempos, tiempos de Constitución, tiempos de derechos, tiempos de libertades, tiempos de pluralismo… Y creo, respetuosa y francamente que si ustedes no entienden eso, quienes no están con los tiempos son simplemente ustedes"
 
Una respuesta adecuada y lógica  en una España democrática, constitucional, y que debe adaptar sus normas a los tiempos en los que deben aplicarse.
 
Como es lógico que los símbolos religiosos no reciban esta suerte de honores porque solamente tienen relevancia para las personas que creen en ellos, pero no nos representan a todos y no representan a un país que establece en su Constitución que ninguna religión tiene carácter estatal.
 
Sin embargo, el Partido Popular ha construido esta falsa polémica de forma interesada y oportunista so pretexto de una pretendida tradición, que en todo caso encajaba bien cuando España se definía como estado nacional-católico pero que en nada se  corresponden con el tiempo histórico que vivimos, aunque algunos, como el senador Conde parecen añorar.
 
Por otra parte no deja de resultar curiosa la actitud laxa y justificativa  del Alcalde de Toledo y del Presidente de Castilla La Mancha contribuyendo a una absurda polémica en la que, mientras uno proclamaba el despliegue de más pendones con la bandera nacional o un plus de militares desfilantes, el otro se lanzaba a unas declaraciones en las que, más o menos, venia a pedir la excepción en el Corpus toledano a una norma del Estado de Derecho, comprometiendo en ello al gobierno central, para posteriormente quedar en evidencia, en lugar de explicar a los ciudadanos de Toledo la situación normativa, histórica y de racionalidad que acompaña al nuevo Reglamento de Honores.
 
Ni el Alcalde de la ciudad ni el Presidente de la Comunidad  han querido asumir la explicación de la política racional de su ministerio en esta materia. Puede ser que confundan algunas prácticas tradicionales con el oportunismo en el ejercicio del poder y que ello  les impida distinguir entre sus funciones institucionales y sus deseos personales o puede que se apliquen la ya tradicional conducta de hacer guiños a determinados colectivos para pescar votos en el caladero natural de la derecha, ya que tenemos elecciones el año que viene. Ya va siendo habitual el desmarque de los políticos regionales del partido socialista de las líneas del partido y del gobierno central en asuntos sensibles sobre derechos civiles que molestan a la jerarquía católica toledana en un ejercicio poco solidario con su gobierno y con los electores de la izquierda que los apoyaron.
 
Honores militares al margen, y ya concluida la polémica que ha animado la fiesta grande de la ciudad este año, queda una asignatura pendiente señora Ministra: el papel del Ejército en los actos religiosos. Las Fuerzas Armadas tienen encomendada por la Constitución (artículo 8) la misión de garantizar la soberanía de España y defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Y debe servir, por tanto, a esos fines, no de ornamentación y lucimiento de actos religiosos o costumbristas. Que las compañías militares desfilen en una procesión religiosa con uniforme de gala y sable bruñido no contribuye en nada a la defensa nacional ni a la protección del orden constitucional. La costumbre y la tradición, propias de otros tiempos en los que no regía esta Constitución no pueden en absoluto constituir un argumento para que siga perpetuándose una actuación del Ejército que no se corresponde con el fundamento de su existencia ni con el lugar que la Constitución les reserva. Por eso, creemos necesario que se empiecen a dar los pasos para erradicar la costumbre de que el Ejército participe como institución en actos religiosos.
 
Señora Ministra, valentía constitucional
 
Alternativa Laica    

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