Bautizados en democracia

Guitiriz, Oleiros y Marín ya ofician actos de «acogimiento civil» para recién nacidos

Elisa es la primera niña pontevedresa que ha sido bendecida por los valores democráticos de la sociedad civil. Acaba de cumplir dos añitos y vive en Marín. A finales de noviembre, el alcalde socialista, Francisco Veiga, le dio la bienvenida la comunidad. Fue su bautismo en democracia.

Los padres y padrinos de Elisa se reunieron en el salón de plenos del consistorio marinense para celebrar una "ceremonia de acogimiento civil", el equivalente laico a un bautizo religioso. El regidor leyó en voz alta los artículos 12 y 27 de la Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas (1989) y se comprometió a poner todos los medios de la Administración local al servicio de la pequeña para garantizar que tenga derecho a "un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social".

El acogimiento civil o bautismo laico es una sencilla ceremonia con la que padres y autoridades locales quieren saludar al recién nacido como ser humano y ciudadano del mundo al margen del credo religioso. El ayuntamiento sustituye a la iglesia como escenario. En lugar de oraciones y cánticos, se proclaman los derechos del menor y se entrega un acta municipal que recoge el compromiso formal de los progenitores y del Gobierno local "de educarlo en las normas y derechos vigentes en el Estado".

Belén Currás y su pareja se casaron por lo civil y hace unos días, estrenaron el registro de acogimientos civiles de su localidad con Elisa, su primera hija. Solicitaron la ceremonia en febrero. Les apetecía, sobre todo, por guardar un recuerdo de ese día para ellos y para su niña. "También es una carta blanca para que ella decida en el futuro qué quiere ser", asegura Belén.

Igualada, en Barcelona, fue el primer Ayuntamiento de España que aprobó esta posibilidad alternativa al bautismo eclesiástico en 2004. Pronto le siguieron otras localidades de Madrid y Málaga. La actriz Cayetana Guillén Cuervo lo puso de moda al bautizar a su hijo por el rito civil en 2009, ante las cámaras y con madrina famosa.

Marín ha sido el tercer municipio de Galicia en redactar y aprobar un reglamento que permite a sus vecinos optar por un bautismo civil, tras Guitiriz (Lugo), que abrió el camino en 2005, y Oleiros (A Coruña), que se estrenó hacia finales de 2008. En todos los casos, los Gobiernos locales apuraron la redacción por pura necesidad, para responder a las demandas de sus vecinos, y siempre con la oposición o la abstención del PP local.

Guitiriz fue el primer Ayuntamiento gallego que reguló los acogimientos civiles hace un lustro. Desde entonces, han bautizado a cuatro niños. El 27 enero de 2005, PSdeG y BNG sumaron siete votos frente a seis del PP guitiricense para dar luz verde a esta normativa. Tres años después, Oleiros aprobó su reglamento en pleno el 25 de septiembre, con la abstención de los siete ediles populares.

Marín ha sido el último en sumarse a esta corta lista de municipios gallegos que ofician bautizos civiles. "Con esta ceremonia se pretende iniciar al niño en el largo camino de las actitudes cívicas, que les conduzcan a un porvenir pacífico, de dignidad, libertad, igualdad y solidaridad", reza la normativa de Marín, aprobada en noviembre de 2009, con el voto favorable de socialistas e independientes, y la abstención de populares y nacionalistas. Casi un año después, el alcalde marinense ofició su primer, y por ahora, único bautizo laico.

En Oleiros, la concejal de Interior, María José Varela, es la encargada de oficiar todas las ceremonias de acogimiento civil del municipio desde 2008. Desde entonces, no han sido muchas. "Siete u ocho, no más", precisa esta edil de Alternativa dos Veciños.

El primero fue doble. José Manuel y Rosa, una pareja de la parroquia de Perillo, se dirigieron al ayuntamiento para solicitar esta opción. Tenían un bebé y otro en camino. Para cuando se aprobó el reglamento, explica la concejal, bautizaron a sus dos vástagos, Daniel, de casi dos años, y Martín, con un mes. Fue el 25 de abril del 2009 en Casa Charry, el mismo lugar donde se ofician las bodas civiles, de Oleiros.

"Fue una cuestión de coherencia. Nos casamos por lo civil y quisimos que nuestros hijos tuvieran derecho a una ceremonia y a la fiesta familiar", explica Rosa Rebouras. Fue cosa de unos 20 minutos, recuerda. Las madrinas leyeron textos y poemas, más cálidos que las "frías" lecturas bíblicas, y el Ayuntamiento les entregó un acta por cada niño que "compromete a todos en su educación".

Para acogerse al bautizo civil, los padres tienen que presentan la solicitud en el registro local y adjuntar una copia del Libro de Familia. El niño tiene que ser menor de dos años. Se busca una fecha y se convoca a los familiares. La ceremonia es simbólica y no tiene validez jurídica, pero igualmente se redacta un acta similar a las del matrimonio civil.

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