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26 de junio: ¡movilicémonos contra la guerra y la censura!

En la actualidad llama la atención la ausencia de movimientos antimilitaristas teniendo en cuenta las amenazas del uso de fuerza nuclear en el conflicto de Rusia y la OTAN. Sin embargo, lo que si constatamos es que la censura se ha impuesto en relación a la guerra y no solo en Rusia sino también en muchos países occidentales. Desde el ataque a las torres gemelas, las guerras y las invasiones militares se han preparado, primero, con una amplia campaña de propaganda belicista en nombre de los derechos humanos, la democracia o la seguridad nacional. Ocurrió en Afganistán donde EEUU justificó esa invasión para liberar a las mujeres afganas del yugo talibán y de la amenaza terrorista islámica o cuando atacó a Irak en nombre de la seguridad y de la existencia de un armamento nuclear que nunca existió o lo vimos en Libia donde, en nombre de la democracia, se ocupó y destrozó un país y ahora lo vemos en Ucrania, donde Rusia, en nombre de la seguridad, ataca todo un país.

Llama la atención que la propaganda sea solo funcional para atizar la bomba del armamentismo y no exista una propaganda para la paz. Si en los años ochenta millones de personas en el Reino Unido y en Centroeuropa se manifestaron contra la instalación de misiles nucleares en suelo europeo, los famosos Pershing y Cruise, hoy apenas existe repuesta y los gobiernos europeos se preparan a incrementar sus presupuestos militares sin apenas protestas de la población. Solamente en Rusia y en el Reino Unido se han dado movimientos de protestas significativos en contra de la guerra y en el caso de Rusia fuertemente reprimidos.

Si en algo tan inquietante como es una amenaza de guerra nuclear las sociedades no reaccionan y no confrontan la lógica belicista ello significa que vivimos en un cierto estado de excepción donde el lenguaje pacifista y antimilitarista solo se permite encerrado exclusivamente en la conciencia personal, pero se margina del debate público y político. Recientemente Javier Gurruchaga, cantante de la Orquesta Mondragón ha editado una canción” No dispares más” como contrapeso a esta propaganda belicista que nos invade. En nuestro país la censura y el militarismo van de la mano como ha demostrado la prórroga de los tratados para el mantenimiento de las bases militares de EEEUU en territorio español que, prácticamente, ha sido realizado en la clandestinidad, sin apenas información periodística y donde la mayoría de los grupos parlamentarios ni siquiera han preguntado al gobierno y se ha quedados mudos ante una prorroga más que discutible jurídicamente. Algunos pseudoizquierdistas han declarado que lo importante en la renovación de las bases americanas eran salvaguardar los puestos de trabajo, como si eso fuera más importante que lo que representan de subordinación absoluta al imperialismo de los EEUU y al peligro que alberga para la población la permanencia de esas Bases ofensivas donde, como ya denunció Gaspar Llamazares, han transitado, en varias ocasiones, armamento nuclear.

La preparación de la cumbre de la OTAN se presenta, y máxime con la solicitud de adhesión de Suecia y Finlandia, como si fuera un evento de modernidad y de gran relevancia para el futuro de nuestro país; se dice que es una “cita histórica”: también en el año 2010 se dijo lo mismo para la cumbre de Lisboa, que era una cumbre “histórica”, pero ¿quién se acuerda hoy de aquella cita “histórica”? El 26 de junio, desde Atocha a plaza de España a las 12 horas, está convocada un manifestación contra el militarismo y la OTAN y seguramente los que vayamos aparezcamos y nos harán aparecer como izquierdistas trasnochados aunque el Ministerio de Interior ya ha comprado 6000 cargadores de pistolas Tesser para intimidar el derecho a la manifestación, una compra que ha formado parte de un contrato exorbitante y extravagante de 37 millones de euros para preparar esta cita “histórica”, cuando la cumbre de Lisboa, celebrada en el 2010 ,no llegó ni siquiera a 8 millones de euros o la que se celebró en Madrid, en 1997, no llego al 7 millones de euros. Desde el gobierno de coalición solo una Ministra, Ione Bellarra, se ha destacado por manifestar un criterio independiente en favor de la paz y contra la escalada belicista. Otros y otras compañeras de su coalición en el consejo de ministros, antaño furibundos antiotanistas, en cambio, se han puesto de perfil amparándose en “una cita médica” o en “cumplir los compromisos con la OTAN”. Mientras unos se manifiestan pacifistas y antimilitaristas solo para los días de mítines o para contentar a su electorado más fiel, otras, como Bellarra, muestra una coherencia poco común ya que lleva la discusión al propio consejo de ministros e intenta extender el debate en la sociedad.

El reputado filósofo Javier Sadaba acaba de publicar un manifiesto en contra de la OTAN en el que no se anda por las ramas: “el militarismo es una patología a extirpar, porque el militarismo funciona como columna vertebral de los endosados Estados, porque el militarismo es el escudo del Poder y el servidor de un dinero que no tiene límites”. Nadie le llamara de ninguna televisión.

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