Asóciate
Participa

¿Quieres participar?

Estas son algunas maneras para colaborar con el movimiento laicista:

  1. Difundiendo nuestras campañas.
  2. Asociándote a Europa Laica.
  3. Compartiendo contenido relevante.
  4. Formando parte de la red de observadores.
  5. Colaborando económicamente.

Víctimas de la Iglesia

Ocultar los aspectos sombríos de nuestra historia forma parte de la «batalla cultural» de la derecha.

El mes que viene se cumplirá un año desde que se conoció el informe de la comisión que investigó los abusos sexuales en la Iglesia católica francesa desde los años cincuenta. Hay más de doscientas mil víctimas todavía vivas y menores de edad cuando sufrieron los abusos, pero la cifra superaría las trescientas mil si contamos los delitos cometidos por seglares en el seno de la institución.

Los abusos se produjeron en parroquias, en establecimientos escolares o en movimientos como los scouts y fueron perpetrados por religiosos pertenecientes a toda la jerarquía eclesiástica. Tras las denuncias, los tribunales franceses han pronunciado numerosas sentencias, tanto para los que abusaron de menores como para quienes ocultaron los delitos y, aunque en muchas ocasiones ya han prescrito, la Iglesia francesa se ha mostrado dispuesta a indemnizar a las víctimas.

Conductas delictivas

Esta cifra tan elevada de conductas delictivas se ha producido en un país conocido por su defensa del laicismo. Es cierto que la Ley Debré de 1959, que alcanza al veinte por ciento del alumnado, regula los conciertos educativos de una forma similar a la española, en cuanto a salarios del profesorado y al compromiso de respetar la normativa estatal y la libertad de conciencia del alumnado.

Pero recordemos que a comienzos del siglo XX la burguesía francesa había separado las iglesias del Estado, prohibido la enseñanza a las órdenes religiosas e instaurado la escuela laica, gratuita y universal. Pero además, estos casos están inscritos, aunque no solo, en la época de crecimiento económico de posguerra conocida como los Treinta gloriosos. El Plan Marshall, el contexto de Guerra Fría, la colaboración entre los grandes poderes económicos y el Estado o el empuje de los movimientos sociales habían hecho posible un gran período de prosperidad no solo material, sino también en cuanto a derechos sociales, igualdad de oportunidades o reparto de la riqueza. Como se suele decir, el ascensor social funcionó al menos durante tres décadas y la educación permitió a millones de franceses mejorar su nivel cultural y prosperar económicamente.

España era un estado confesional que sufragaba los gastos del clero católico

Como no fueron, en definitiva, sucesos acaecidos en un Estado lúgubre y oscuro, podría ser interesante la comparación con España, ya que el papel que la Iglesia católica ha desempeñado en la vida política y social de los dos países es completamente diferente. Muchas de las órdenes religiosas que salieron de la Francia laica de principios del siglo XX vinieron a España, donde podían (casi siempre) fundar establecimientos religiosos sin problemas legales desde la Restauración de los Borbones. España era un estado confesional que sufragaba los gastos del clero católico y prácticamente la única posibilidad de tener estudios secundarios pasaba por matricularse en diferentes establecimientos religiosos. Tras el período republicano, es bien conocido cómo Franco situó a la Iglesia como uno de los pilares del nuevo Estado, la educación fue severamente depurada y comenzó una identificación total de la patria con la religión católica.

Ideología oficial del franquismo

De hecho, el nacionalcatolicismo se impuso como la ideología oficial del franquismo desde que el nazismo fue derrotado en la guerra hasta la muerte del dictador. Los cambios sociales que se produjeron como consecuencia del paso de la autarquía al desarrollismo, mucho menos intensos que en Europa occidental y conducidos, por supuesto, por burócratas del Opus Dei, no disminuyeron el poder de la Iglesia, aunque aparecieran movimientos de católicos de base que cuestionaban su identificación y su defensa de la dictadura.

Hace poco que la Iglesia española ha abierto una investigación sobre unos cuantos centenares de casos y el Parlamento se ha interesado por el asunto, aunque las derechas han rechazado la comisión parlamentaria o se han mostrado visiblemente incómodos con ella. Cada vez queda más claro que ocultar los aspectos más sombríos de nuestra historia, edulcorarlos o incluso defenderlos sin ningún pudor forma parte de la «batalla cultural» con la que acompañan su lucha política para alcanzar el poder.

Total
2
Shares
Artículos relacionados
Total
2
Share