Valencia castigará a un colegio por dar Ciudadanía según la ley

El Gobierno valenciano, que preside Francisco Camps, trató ayer de cortar por lo sano la rebelión (iniciada en un instituto de Valencia, y que amenaza con extenderse a otros), contra su decisión de impartir Educación para la Ciudadanía en inglés. "La sociedad valenciana nos conoce.

Ni este consejero ni su equipo se han caracterizado nunca por haberle temblado el pulso a la hora de tomar una decisión", declaró el titular de Educación, Alejandro Font de Mora.

Quienes "dificulten, obstruyan, o impidan" que la asignatura se dé en alguna de las dos opciones previstas (en inglés o mediante la redacción de trabajos), serán sancionados con faltas muy graves, "que podrían conllevar suspensión de empleo y sueldo e incluso la separación del servicio en caso de incumplimiento reiterado", dijo Font de Mora.

Los profesores del Ballester Gozalvo, enclavado en el barrio de Torrefiel de Valencia, que el martes decidieron abrumadoramente (65 votos a favor y una abstención) ofertar la asignatura tal y como está prevista en la Ley Orgánica de Educación, y en las dos lenguas oficiales de la comunidad autónoma, recibieron una avalancha de apoyos.

Inglés o trabajos

En el plan del Gobierno, los padres deben entregar, en el momento de la matrícula, un escrito con la opción (a, normal -en inglés-; o b, trabajos de tema libre) con la que desean que sus hijos estudien la asignatura. La mayoritaria confederación Gonzalo Anaya repartió un modelo de preinscripción que se ajusta a la ley (las alternativas son cursar la asignatura en castellano o en valenciano), e instó a los padres a entregarlo en las secretarías de los centros.

Casi todas las expresiones de apoyo al claustro de profesores del Ballester Gozalvo fueron acompañadas de una petición a Font de Mora para que reconsidere su complicada estrategia para reducir el impacto de Educación para la Ciudadanía. El consejero "debería pensar si su norma se ajusta a las disposiciones obligatorias de carácter estatal", dijo Ricardo Peralta, delegado del Gobierno.

El difícil camino por el que se ha adentrado Font de Mora ha sido reconocido desde su departamento: ante la falta de profesores que puedan -o quieran- dar la asignatura en inglés, Educación recurrirá a la bolsa de trabajo.

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