Uruguay: Nuevas críticas al presidente por «violación a la laicidad» al colgar balconera religiosa

“¿Y si la esposa del presidente colgara una balconera de un partido político?”, dijo Víctor Rodríguez Otheguy, de la Asociación de Librepensadores, que consideró «inadmisible” la colocación de la balconera religiosa.

La balconera que reza «Navidad con Jesús», producto de una campaña de la Iglesia Católica para reafirmar el valor cristiano de la Navidad, fue un éxito en diciembre del 2016 y se dejó ver en miles de hogares uruguayos.

Uno de ellos fue el del presidente Tabaré Vázquez, que fue muy criticado por parte de varias organizaciones que entendían que este gesto constituye una violación a la laicidad, en su investidura como presidente de la república.

Este año, la familia Vázquez volvió a colocar la balconera, como quedó registrado en varias publicaciones en Twitter.

En diciembre del año pasado, la Asociación Uruguaya de Libre Pensadores (AULP) consideró que este hecho constituye una vulneración a la laicidad. Víctor Rodríguez Otheguy, integrante de AULP, dijo a Montevideo Portal que es una vulneración «en el sentido de que la institución presidencia de la República representa al conjunto de la sociedad y es una representación estatal, a diferencia de los legisladores».

Consultado por Montevideo Portal sobre la reiteración de este hecho, Rodriguez dijo que se trata de un asunto institucional y debe ser analizado desde esa perspectiva. «Los uruguayos sabemos que vivimos en un Estado Laico y tendríamos que ser conscientes de ello. Por lo tanto, ello implica un compromiso de su defensa por parte de los ciudadanos. Es un tema que debe ser analizado más allá de las legítimas visiones y preferencias particulares desde el punto de vista político-partidario y religioso», señaló.

Rodríguez llamó a cuidar la laicidad entre todos los uruguayos, como «uno de los pilares básicos y claves de la democracia republicana», que garantiza la convivencia pacífica entre los ciudadanos. «En ese sentido, las autoridades públicas deben velar por el principio republicano del bien común. Si un representante público o el mismo Estado en de forma institucionalizada, realiza favoritismos, en el orden que sea, está estableciendo condiciones de dominación de esa visión particularista y de hecho, está transmitiendo el mensaje que hay ciudadanos de primera y de segunda categoría. En una democracia republicana y laica eso es inadmisible», apuntó.

También se refirió a los argumentos de que: a) se trata de su domicilio particular y que por lo tanto, en él puede hacer lo que quiera, y b) que su esposa tiene derecho a expresar su filiación.

«Es muy llamativo que quienes eso sostienen pretendan subordinar un principio rector de nuestras instituciones, como lo es la Laicidad del Estado, al concepto de propiedad. El presidente de la República es, según nuestras normas, el jefe de Estado y como tal debe actuar y comportarse. Tiene obligaciones e inhibiciones constitucionales que no tenemos el resto de los ciudadanos. Fue electo para representar por 5 años al conjunto de la sociedad. Y sus responsabilidades no caducan ni se suspenden cuando abandona los recintos públicos. Es el presidente en toda circunstancia y lugar», dijo.

«Pero además, sostener que es su domicilio particular, es una chicana jurídica muy pobre en sus fundamentos. Uno siempre tiene que pensar que los servidores públicos realizan sus actos con sana intención, pero basándonos en esa premisa que algunos sostienen, ¿quién nos puede asegurar que en el futuro, un ciudadano que sea electo presidente opte por vivir en su domicilio particular para saltearse las obligaciones constitucionales y legales? En esa hipótesis, podría decir que como se trata de su domicilio particular puede hacer lo que quiera. Si así sucediera, sería terrible», señaló Rodríguez, que calificó una posibilidad así como «una herida mortal a la República».

Planchadita, planchadita

Agregó que María Auxiliadora Delgado tiene derecho a manifestar sus ideas, «pero en la casa que habita el presidente, por lo menos en su fachada exterior, deben guardarse las normas de nuestra institucionalidad laica». «Es la casa que habita el Presidente de la República. Es una señal terrible para las instituciones republicanas y laicas, que junto al pabellón nacional (un símbolo de nuestro Estado) se encuentre un emblema propagandístico de una visión particularista, en este caso, de la iglesia católica. ¿Y si la esposa del presidente en lugar de ser católica adhiriera a una organización satanista? ¿Estarían de acuerdo los defensores de este atropello? ¿Y si allí se colgara una bandera o balconera de un partido político? ¿Defenderían también esa decisión?», reflexionó.

«Nuestras normas son muy claras al respecto, pero además responden a un contrato social de convivencia pacífica que los uruguayos nos hemos dado hace 100 años y que nos ha permitido vivir en paz y evitar conflictos religiosos y consagrar igualdad de derechos y obligaciones para todos los ciudadanos. Cuidemos estas garantías. Seamos ciudadanos responsables y comprometidos, porque de ello depende que la Laicidad del Estado continúe siendo la garantía de libertad que evita condiciones de dominación y opresión», concluyó.

Días atrás, Vázquez fue acusado también de violar la Constitución al visitar un comité de base del Frente Amplio y asegurar allí que el del FA «es el mejor proyecto político del país» .

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