Una marroquí se queda sin la nacionalidad francesa por llevar burka

El Consejo de Estado opina que sus prácticas religiosas son incompatibles con los ideales de la sociedad francesa

Pocas semanas después de que la Justicia francesa anulara un matrimonio entre musulmanes porque la mujer no era virgen, la religión vuelve a saltar a la palestra en la sociadad francesa. Le Monde, en su edición de este viernes, revela el caso de Fazia, una mujer marroquí de 32 años, casada con un francés y madre de tres hijos nacidos en Francia, que no obtendrá la nacionalidad porque lleva un burka.

Habla francés perfectamente y vive en el país desde 2000 pero sus costumbres y su religión pesa más. Según el diario vespertino, "Es la primera vez que el Consejo de Estado tiene en cuenta el grado de práctica religiosa de una persona para pronunciarse sobre el nivel de integración en la sociedad".

La sentencia dice que Fazia "ha adoptado, en el nombre de una práctica radical de su religión, un comportamiento en sociedad incompatible con los valores esenciales de Francia, principalmente, la igualdad entre sexos". La pareja reconoce su pertenencia al salafismo, una corriente muy estricta en la interpretación del Islam.

"En su propia declaración, se ve que lleva una vida de reclusión y alejada de la sociedad francesa. No sabe qué es la laicidad o el derecho a voto. Vive en la sumisión total a los hombres de su familia", subraya en el diario, Emmanuelle Prada-Bordenave, la comisaria del Gobierno encargada de hacer las entrevistas a la pareja.

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